Investigadores españoles reconstruyen cómo llegó la covid-19 a Mozambique

Madrid, 17 jun (EFE).- Investigadores españoles estudiaron la llegada de la covid-19 a Mozambique y concluyeron que el cierre de fronteras pudo retrasar, en gran medida, la introducción del virus desde países no africanos, pero fueron insuficientes para detener su llegada desde los vecinos, según publica Lancet Global Health.

El estudio muestra que la variante beta del SARS-CoV-2 llegó a Mozambique principalmente de Sudáfrica, mientras que el principal origen de delta fue el Reino Unido e India, además de Sudáfrica.

Un equipo de investigadores del Instituto de Biomedicina de Valencia (IBV-CSIC); del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) y del Centro de Investigación en Salud de Manhiça (CISM) en Mozambique usó tecnología puntera de secuenciación y análisis filogenético para estudiar la segunda y tercera olas de la pademia en el país.

Los objetivos fueron cuantificar cuántas veces se introdujeron las distintas variantes, identificar su procedencia y evaluar cuánto contribuyeron a alimentar la pandemia local.

Para ello usaron, entre otros análisis, una herramienta informática novedosa denominada UShER para comparar las secuencias generadas con más de siete millones de secuencias publicadas.

“Podemos concluir que la covid-19 se transmitió en Mozambique a partir de migraciones regionales (para beta) e internacionales (para delta)”, explica Inácio Mandomando, del CISM.

El equipo llegó a esas conclusiones comparando las secuencias virales de Mozambique con los datos disponibles del mundo. Un tipo de enfoque que “permite minimizar el sesgo en la inferencia del origen de las variantes”, dice Iñaki Comas, investigador del IBV-CSIC .

Las restricciones de movimiento y el cierre de fronteras “probablemente evitaron o retrasaron en gran medida la introducción de variantes a partir de países no africanos, pero resultaron insuficientes para detener la entrada del virus desde países vecinos”, indica Mariana López, del IBV-CSIC.

Estos resultados plantean dudas sobre el balance entre costo y beneficio para la salud de este tipo de medidas en situaciones de porosidad de fronteras, como es el caso en Mozambique.

Los esfuerzos globales para secuenciar el SARS-CoV-2 han generado una cantidad de datos sin precedentes (más 15 millones de secuencias en el repositorio de acceso abierto GISAID) que son cruciales para entender la evolución del virus y el posible impacto en vacunas y otras medidas de salud pública.

Sin embargo, en muchas regiones del mundo el muestreo ha sido insuficiente, por ejemplo en la mayoría de países africanos. De Mozambique había muy poca información sobre las variantes que circularon o de dónde llegaron y cuándo.

Por ello, el equipo secuenció el genoma del virus a partir de muestras de pacientes sintomáticos del sur del país recogidas durante la segunda y tercera olas (enero y julio de 2021).

Los resultados confirmaron que la gran mayoría de las casi 1.000 secuencias analizadas en el estudio correspondían a la variante delta (dominante en la tercera ola, entre junio y julio del 2021), seguida de beta (segunda ola, entre enero y marzo del 2021).

El análisis reveló 190 introducciones independientes de la variante beta durante siete meses, la gran mayoría desde Sudáfrica, donde se cree que surgió dicha variante, mientras que la alfa, en ese momento dominante en Europa.

La variante delta llegó a Mozambique más rápido (la mayoría de las 220 introducciones independientes ocurrieron a lo largo de cuatro meses) y desde más lejos: Reino Unido e India, aunque también de Sudáfrica.

Los resultados también indican que la mayoría de introducciones, ya sea de beta o de delta, no generaron descendientes y solo una fracción de ellas contribuyó a la propagación local del virus.

(c) Agencia EFE