Investigador del suelo recibe Premio Mundial de Alimentación

DAVID PITT
En esta fotografía sin fechar proporcionada por la Fundación del Premio Mundial de Alimentación, Rattan Lal, un profesor de Ciencia del suelo de la Universidad Estatal de Ohio, posa en Columbus, Ohio. (Fundación del Premio Mundial de Alimentación vía AP)

DES MOINES, Iowa, EE.UU. (AP) — Un científico cuyos estudios sobre el suelo como recurso natural llevaron a la mejoría de la producción de alimentos y una mayor comprensión de la forma en que la concentración de carbono en el suelo puede ayudar a combatir el cambio climático fue nombrado el jueves el ganador del Premio Mundial de Alimentación de este año.

Rattan Lal es un profesor en Ciencia del suelo en la Universidad Estatal de Ohio y director fundador del Centro de Manejo y Secuestro de Carbono de la universidad.

La presidenta de la Fundación del Premio Mundial de Alimentación, Barbara Stinson, anunció a Lal, originario de Pakistán, como el ganador. La ceremonia fue realizada en línea en lugar de llevarse a cabo de forma presencial en Washington ante las preocupaciones por la pandemia del coronavirus.

“El doctor Lal es un pionero en Ciencia del suelo con una prodigiosa pasión por la investigación que mejore la sanidad del suelo, la producción agrícola y la calidad nutritiva de los alimentos, que restaure el medio ambiente y mitigue el cambio climático”, sostuvo Stinson.

Lal ha desarrollado y promovido la idea de que el suelo sano no solamente debe contar con los nutrientes usuales, como nitrógeno, fósforo y potasio, sino que debe tener carbono que es restaurado dejando los residuos de los cultivos. Este enfoque sobre las propiedades físicas del suelo se apartan de la estrategia convencional de fertilidad del suelo de la década de 1970, que depende enormemente del reemplazo de nutrientes a través de la aplicación de fertilizantes.

La investigación de Lal en la década de 1990 reveló que la restauración de suelo deteriorado por medio de un incremento de carbono y materia orgánica no sólo mejoraba la sanidad del suelo, sino que ayudaba en el combate contra los crecientes niveles de dióxido de carbono en el ambiente al secuestrar carbono atmosférico. Sus análisis demostraron que el suelo es capaz de secuestrar carbono en cantidades tan elevadas como 2,6 gigatones por año.