Investigación AP: Patrón de violencia en policía de Luisiana

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Imagen captada por el agente Dakota DeMoss, obtenida por la Associated Press, que muestra a otros agentes de la policía estatal de Luisiana con el sospechoso Ronald Greene antes de que llegasen paramédicos, en un incidente ocurrido el 10 de mayo del 2019 en Monroe, Luisiana. Greene falleció de las lesiones sufridas durante su arresto, en el que se le aplicó una pistola paralizante, se lo golpeó y se lo arrastró por el piso. (Dakota DeMoss/Louisiana State Police vía AP)

MONROE, Luisiana, EE.UU. (AP) — Un video que permaneció oculto mucho tiempo muestra a un policía estatal blanco de Luisiana empujando a un individuo de raza negra contra un patrullero después de encontrar marihuana en su vehículo, tirándolo al piso y golpeándolo varias veces... mientras estaba esposado.

En otro video, un agente blanco golpea a un individuo negro 18 veces con una linterna durante una parada del tráfico, rompiéndole el mentón, algunas costillas y abriéndole una herida en la cabeza. Ese video fue mal etiquetado y fueron necesarios 536 días y una demanda para que la policía lo revisase.

Un tercer video muestra a un agente blanco pegándole duramente a un vendedor de drogas hispano que estaba parado sin ofrecer resistencia en una carretera, una agresión no provocada que jamás fue mencionada en informe alguno y que fue investigada solo cuando un juez federal la descubrió.

En momentos en que la Policía Estatal de Luisiana enfrenta el escándalo en torno a la muerte de Ronald Greene cuando era arrestado en el 2019 —el cual estalló este año al salir a la luz un video en el que se ve a agentes aturdir a un individuo afroestadounidense con una pistola paralizante, pegarle y arrastrarlo—, una investigación de la Associated Press revela que ese episodio es parte de un patrón de violencia que era mantenido en secreto.

Una revisión de archivos internos y videos descubiertos hace poco identificó al menos una docena de casos en la última década en los que agentes de la policía estatal o sus jefes ignoraron u ocultaron evidencia de las golpizas, deslindaron responsabilidades o entorpecieron los esfuerzos para acabar con esas conductas.

La investigación de la AP reveló que los agentes tomaron la costumbre de apagar o dejar sin sonido sus cámaras durante las persecuciones de sospechosos. Cuando hay videos, la policía se niega sistemáticamente a difundirlos. Y un jefe policial retirado hace poco, que supervisó un grupo de agentes particularmente violentos, dijo a investigadores de la misma policía este año que era “común” avalar los informes sobre el uso de la fuerza sin revisar los videos filmados por los agentes.

En algunos casos, los agentes omitieron reportar cosas como golpes a la cabeza en sus informes. En otros, los agentes justificaron sus acciones diciendo mentiras, como que los sospechosos eran violentos, ofrecieron resistencia o trataron de escaparse.

“Se alienta una excesiva agresividad y se permite que continúe”, expresó Andrew Scott, un exjefe policial y experto en el uso de la fuerza que vio los videos obtenidos por la AP.

La mayoría de las víctimas de las golpizas descubiertas por la AP eran afroestadounidenses. Las estadísticas de la propia policía dicen que en el 67% de los blancos del uso de la fuerza en los últimos años fueron personas de raza negra. Esa cifra representa el doble del porcentaje de la población de origen africano del estado.

Algunos sectores están pidiendo al Departamento de Justicia que investigue el desempeño de una fuerza policial estatal abrumadoramente blanca.

“Estas cosas tienen un componente racial”, afirmó Alanah Odoms, directora ejecutiva de la oficina de la Asociación Americana de Libertades Civiles de Luisiana. “No parece posible que haya semejante nivel de delincuencia sin que haya detrás algo mucho más siniestro”.

El coronel Lamar Davis, jefe de la policía estatal, dijo en un comunicado que incorporó numerosas reformas a la política sobre el uso de la fuerza desde que asumió hace 11 meses.

“En ningún caso el uso de la fuerza es aceptable”, expresó. “Y cuando el departamento se entera de alguna conducta inapropiada, se inicia de inmediato una investigación”.

El desempeño de la policía estatal está bajo la lupa desde mayo, cuando la AP sacó a la luz un video tomado por los agentes sobre el arresto de Greene el 10 de mayo del 2019 tras una persecución en automóvil cerca de Monroe. El video mostró el uso de pistolas paralizantes, una golpiza y a los agentes arrastrando a Greene, quien pedía piedad. Hubo una escalofriante sucesión de imágenes relacionadas con una muerte que los agentes inicialmente atribuyeron a un choque de autos y que fue investigada 474 días después del episodio.

Hace poco se amplió una investigación federal de la muerte de Greene para analizar si la policía obstruyó la pesquisa.

La investigación se enfocó inicialmente en acciones de una docena de agentes. Pero según varias personas al tanto de la pesquisa, que hablaron con la AP a condición de no ser identificadas, fue suspendida a los pocos meses. La policía estatal no acató de inmediato sus recomendaciones, pero Davis dijo que se están investigando algunos de los incidentes más problemáticos.

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