Los inversores siguen con atención las metas fiscales y la inflación

LA NACION

WASHINGTON.- El Gobierno de Mauricio Macri cosechó elogios -habituales ya en estas latitudes- durante las reuniones del Fondo Monetario Internacional , el Banco Mundial y el G-20, donde los funcionarios argentinos impulsaron la agenda de la Casa Rosada. Pero el equipo económico se topó, también, con un clima más áspero entre inversores por el "recálculo" del gradualismo de diciembre último.

En las reuniones a puertas cerradas, el equipo económico se dedicó a hacer "control de daños", en las palabras de un asistente a uno de esos encuentros. El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne , el ministro de Finanzas, Luis Caputo , y el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger , buscaron recuperar credibilidad con dos promesas: este año sobrecumplirán las metas fiscales, y el Banco Central subirá la tasa de interés si la inflación no cede.

"Los inversores siguen estando positivos, pero están haciendo bastante más preguntas, y buscando explicaciones por lo de diciembre", dijo a LA NACION un analista de Wall Street en referencia al retoque en las metas de inflación. "Se leyó como un relajamiento del modelo", apuntó. Otra fuente puso un signo de pregunta a la promesa de suba de tasas: "Es la duda que queda en el mercado, pero ellos ladraron que van a subir las tasas si la inflación no cae en mayo".

Sturzenegger desplegó una presentación con siete puntos para explicar por qué el último rebrote inflacionario fue temporal y la suba de precios menguará en lo que resta del año. Se mostró decidido a tocar la tasa si la inflación no cede el mes próximo. Su independencia -y, por ende, la del Banco Central- fue puesta en duda: "Se pregunta mucho quién toma las decisiones de política monetaria", afirmó la fuente.

El FMI volvió a elogiar la estrategia oficial. Pero ofreció, otra vez, un panorama más pesimista para la economía que el del equipo económico -la "brecha" en el pronóstico de crecimiento de este año se estiró a un punto, 2% para el Fondo; 3% para Hacienda-, y sus técnicos dejaron en claro dos cosas: que el Gobierno había pecado de optimista en sus metas originales, y que bajar la inflación rápido sería "difícil" y requerirá de una continua política monetaria dura. Dentro del Fondo, eso sí, destacan que Macri, a diferencia de otros mandatarios regionales, aún mide bien en las encuestas.

Además de sus encuentros con inversores, Dujovne y Sturzenegger dedicaron buena parte a la agenda del G-20. La Argentina tuvo una presencia atípica: al equipo económico se sumó el sherpa, Pedro Villagra Delgado, y un contingente de empresarios que vino con el B-20, el brazo de negocios del grupo.

La reunión de ministros y presidentes de bancos centrales del grupo dejó tres preocupaciones sobre la economía global: el proteccionismo, los conflictos geopolíticos y los riesgos financieros por las subas de tasas interés. Con todo, el panorama fue auspicioso: Sturzenegger dijo que "el crecimiento se ha fortalecido". Igual, matizó con una metáfora: "Cuando brilla el sol, es hora de arreglar el techo".