Inversores deben enfrentar los riesgos del cambio climático: BCE

Jana Randow
·4  min de lectura

(Bloomberg) -- El Banco Central Europeo tiene una advertencia para los inversionistas: aborden los riesgos financieros del cambio climático pronto o lo haremos por ustedes.

Bajo la presidenta Christine Lagarde, quien asumió el cargo hace un año prometiendo darle a la institución un rol más importante en la lucha contra el calentamiento global, el BCE está reevaluando lo imparcial que debería ser en el mercado.

Eso podría resultar en un cambio relativamente leve, como instar a las empresas a revelar mejor los riesgos que enfrentan y a las agencias de calificación a que los tengan en cuenta. Pero también podría significar el paso radical de juzgar activamente quién debería beneficiarse de los programas masivos de compra de bonos que implementa el BCE para impulsar la economía.

No obstante, Lagarde advirtió el lunes sin rodeos que no está contenta con el statu quo, diciendo que “los riesgos climáticos no están siendo valorados de manera adecuada”.

La presidenta está entrando en territorio controvertido. Algunos formuladores de política han defendido ferozmente la neutralidad del mercado, bajo la cual la composición de los programas de compra de activos del BCE coincide muy de cerca con la estructura del mercado.

Su argumento es que desviarse significaría tomar decisiones —qué industrias favorecer y cuáles rechazar— que se deberían dejar en manos de los políticos electos.

Sin embargo, el BCE está profundamente posicionado en el mercado. Ha comprado más de 3,5 billones de euros (US$4,1 billones) en deuda para apoyar la economía, y se espera que amplíe el estímulo en diciembre. Sus compras de bonos corporativos ahora suman más de 260.000 millones de euros.

Eso lo hace cada vez más vulnerable a cualquier venta masiva, por ejemplo, si el impulso de la Unión Europea para una recuperación verde de la pandemia provoca cancelaciones de activos que requieren mucho carbono, como las centrales eléctricas de carbón.

“El BCE ha expresado abiertamente sus intenciones de continuar luchando contra la crisis climática”, dijo Mitch Reznick, director de renta fija sostenible de Hermes Fund Managers Ltd. “Sus ambiciones son muy serias”.

Los colegas de Lagarde respaldan su impulso para enfrentar activamente el cambio climático, pero divergen sobre cuán lejos deberían llegar. El tema está en la agenda del foro anual del BCE a partir del miércoles y formará parte de una revisión estratégica.

La neutralidad del mercado probablemente sigue siendo el enfoque preferido del Consejo de Gobierno por ahora. Se concuerda ampliamente en que el BCE puede empujar a los inversionistas hacia una valoración más realista del riesgo climático, por ejemplo, presionando por una mayor transparencia en las revelaciones financieras.

La presidenta ha criticado que la información disponible hasta ahora es “en el mejor de los casos, inconsistente, en gran medida incomparable y, en ocasiones, poco confiable”.

Una solución podría ser insistir en que los emisores de bonos establezcan claramente el tipo de proyectos que tienen la intención de financiar. También se necesitaría desarrollar más a fondo un catálogo universal de lo que se califica como deuda verde.

Eso podría ayudar a las agencias de calificación crediticia a asignar grados de inversión más bajos para bonos que financian industrias insostenibles, lo que afecta el costo de la deuda.

Como resultado, el BCE podría seguir utilizando el mercado como referencia, un resultado preferido en el Banco de Italia y el Bundesbank de Alemania.

“Como banqueros centrales, no es nuestro rol idear nuestras propias políticas climáticas independientes”, dijo este mes Jens Weidmann, presidente del Bundesbank. “Podríamos terminar corrigiendo un resultado político que existe por una buena razón y sin la legitimidad democrática”.

Principio de exclusión

Sin embargo, algunos formuladores de política del BCE ya han contemplado ir más allá, entre ellos Isabel Schnabel, miembro del Comité Ejecutivo del BCE.

“Si tales medidas no son suficientes, o si avanzan demasiado lentamente, podríamos considerar otras opciones”, dijo en septiembre. “Como, por ejemplo, excluir ciertos bonos, basados en reglas claras y transparentes, que se utilizan para financiar proyectos que entran en conflicto con los objetivos de descarbonización de la UE”.

Esa estrategia aún podría ser coherente con el mandato del BCE. Si bien se encarga principalmente de garantizar la estabilidad de los precios, tiene como objetivo secundario apoyar las políticas económicas de la UE.

El gobernador del Banco de Francia, Francois Villeroy de Galhau, ha ofrecido otra sugerencia, diciendo que el BCE podría centrarse en las garantías que los bancos cambian por efectivo. El banco central podría ajustar el descuento, conocido como haircut, que aplica a los valores después de evaluar su riesgo climático.

“Este sería un detonante muy poderoso para que los mercados financieros incorporen este tipo de riesgo”, dijo durante una sesión del foro anual del BCE.

La revisión del BCE, retrasada por la pandemia, no concluirá hasta la segunda mitad del año. Sin embargo, como ha dicho Lagarde, la neutralidad del mercado podría estar desapareciendo.

Nota Original:Lagarde’s ECB Won’t Let Investors Delay Facing Climate Risk (1)

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