Entre inundaciones y selfies, los venecianos sienten que la vida allí se vuelve inviable

Chico Harlan

VENECIA.- Incluso para una ciudad construida sobre una laguna, la inundación llego hasta lugares impensables. Las aguas cubrieron la Plaza San Marcos hasta la altura de las rodillas, un inmenso lago sobre el que avanzaron las gaviotas. En el interior de la basílica, la cripta seguía bajo varios centímetros de agua, a pesar del incesante bombeo para sacar el agua. En todo el centro turístico de la ciudad, en los bares y las cristalerías venecianas, el agua bañaba los pisos y se colaba en los lobbies de los hoteles, dejando a su paso un penetrante olor a cloaca.

En la superficie, Venecia puede recuperarse rápidamente de una inundación catastrófica. Los turistas nunca se fueron: una novia se quedó para sacarse fotos con el vestido manchado y embarrado. Pero sus habitantes dicen que el saldo que dejan las repetidas inundaciones es cada vez peor, no solo por los perjuicios comerciales y el daño arquitectónico y artístico, sino sobre todo porque una de las ciudades más fascinantes y al mismo tiempo inverosímiles del mundo se volvió invivible.

"Mi reacción es de llanto", dice Flavia Feletti, que tiene 77 años y hace 60 que vive en Venecia. "No creo que tenga solución. El otro día, cuando salí después de la inundación, la ciudad parecía un velorio". Ayer, el mal tiempo no dio tregua y se registró otra suba del nivel de las aguas, lo que obligó a cerrar por varias horas la plaza San Marcos.

Desde el siglo V, la prosperidad de Venecia se logró a fuerza de mantener el agua a raya. En las últimas décadas, y a pesar de que la tierra firme se achica y el nivel de los mares aumenta, muchos venecianos creyeron que la ciudad encontraría una vez más la forma de evolucionar y sostenerse. Pero la seguidilla de inundaciones está poniendo a prueba esa confianza, y el descomunal proyecto de ingeniería iniciado para resguardarla está empantanado en medio de denuncias de corrupción, por lo que podría quedar obsoleto.

La ciudad corre peligro, no solo como destino turístico, sino para los 50.000 habitantes permanentes de Venecia, que conocen perfectamente el comportamiento del agua, perciben los cambios y saben que la amenaza es cada vez mayor.

Esta semana, una marea de más de 187 centímetros, un evento conocido como "aqua alta", avanzó velozmente desde del mar Adriático y dejó al 85% de Venecia bajo el agua, la peor inundación de los últimos 53 años. Pero si bien no siempre son catastróficas, las inundaciones son cada vez más frecuentes, y los expertos advierten que dentro de un siglo Venecia podría ser una ciudad sumergida.

"Es una ciudad llena de historia", dice Vladimiro Cavagnis, cuarta generación de los icónicos gondoleros que transportan turistas por los canales de la ciudad. "Una historia que poco a poco el agua irá borrando, como la Atlántida. La gente está destrozada, angustiada, triste. Dicen que la ciudad está desapareciendo".

Mientras tanto, los venecianos se esmeran por devolver a la ciudad su funcionamiento habitual. Los empleados escurren el agua hacia el exterior de los negocios y hacen inventario de daños y pérdidas. En la Basílica de San Marcos, cerrada a los visitantes por la inundación, los trabajadores escudriñan el antiguo piso de mosaico en busca de las pequeñas teselas de mármol que se hayan desprendido con el retroceso del agua.

"¿Qué hago con este?", le pregunta uno de ellos a Mario Piana, jefe de restauración, y le muestra un pequeño triángulo de mármol rojo.

"Ponelo sobre el altar", dice Piana, y señala el montoncito de piezas que llevan recolectadas.

Piana dice que el martes por la noche, cuando la inundación llegó a su pico, había partes de la iglesia bajo 30 centímetros de agua, y que desde entonces "todo es un caos".

"Estoy preocupado por la basílica", dice Piana. "El aqua alta no genera daños inmediatos y obvios. De afuera todo parece igual. Pero es parecido a lo que ocurre con la exposición a la radiación: después de una semana, perdés el pelo y, al año, podés estar muerto".

A lo largo de los siglos, Venecia se ocupó de desviar el curso de los ríos para proteger la laguna y extender la barrera de islas, pero ahora el nivel del agua de los mares aumenta sostenidamente varios milímetros al año.

Los vecinos dicen que el cambio climático no es la única amenaza, y que la marea de turistas en un problema tan grave como la marea alta. Según algunas estimaciones, Venecia recibe unos 30 millones de turistas al año, lo que encarece la vida de los residentes, empuja a muchos venecianos a convertir sus viviendas en departamentos de alquiler temporario y fomenta una economía que solo ofrece empleos en el sector del turismo.

"Hay demasiados turistas por habitante", dice Aline Cendon, de 52 años, autora de varios libros sobre Venecia. Ella señala que después de la gran inundación de 1966, los venecianos abandonaron la ciudad en masa, y ahora teme que vuelva a pasar lo mismo. "¿Qué le queda a una ciudad sin habitantes?", se pregunta Cendon. "Pierde todo su ser".

*Traducción de Jaime Arrambide