Tras la inundación, ahora la marea baja complica a Venecia

Elisabetta Piqué

ROMA.- Después de haber sufrido hace dos meses una inundación que no se veía desde hacía más de 50 años, en los últimos días Venecia volvió a sorprender, pero con un fenómeno inverso: una baja marearécord que dejó en seco a diversos canales de la ciudad.

Se trata de un evento contrario al del 12 de noviembre pasado, cuando una marea alta récord alcanzó los 187 centímetros y arrasó la ciudad. Según los expertos el "acqua bassa" que se registra ahora es un fenómeno que suele darse en este período del año. Tanto es así que se lo conoce como las "sequías de la Befana", como se le dice en Italia a la fiesta de Reyes, que se celebra el 6 de enero.

Esta sequía o marea "al contrario" alcanzó anteayer un nivel de -50 centímetros, bien visible en imágenes de góndolas varadas en el barro, y se espera que hoy tenga otro pico de -55. El Centro de Mareas de Venecia, que hizo este pronóstico, recordó que hubo "agua baja" en febrero de 2008 (con registros de -60, -75, -83 y -71) y, más recientemente, el 29 de diciembre de 2016 y el 30 de enero de 2018, cuando la marea bajó a cuota de -66 centímetros.

Si con el "agua alta" -fenómeno recurrente en otoño- se hace imposible deambular por una de las ciudades más lindas del mundo, y se vuelven indispensables botas de goma lo más altas posible, con el "agua baja" la complicación es para las embarcaciones. Aunque el transporte público no tuvo problemas porque los vaporetti circulan por los canales más grandes, sí tienen evidentes dificultades las góndolas y los botes pequeños, que no pueden navegar en los canales internos más chicos. Según la administración comunal, las zonas más afectadas por la sequía fueron las de San Polo y Santa Croce.

El fenómeno del "agua baja" justo se registró en momentos en que las autoridades se preparan para realizar las primeras pruebas de funcionamiento del Mose, la faraónica obra de ingeniería pensada para proteger a Venecia de su hundimiento a través de un sistema de diques móviles. Se trata de una obra envuelta en polémicas, aún inconclusa y marcada por un escándalo de corrupción, que el gobierno prometió terminar el año próximo después de la terrible inundación del 12 de noviembre.

Entonces, la marea alta alcanzó un nivel récord que no se daba desde 1966 -cuando el agua había llegado a 194 centímetros-, e inundó el 80% de Venecia. Esto causó estragos y daños millonarios a joyas de la arquitectura y el arte, como la Basílica de San Marcos, símbolo de la ciudad italiana.