En el internado de la princesa Leonor está mal visto decir que eres rico

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MADRID, SPAIN - JUNE 19:  Princess Leonor of Spain attends the
MADRID, SPAIN - JUNE 19: Princess Leonor of Spain attends the "Order of the Civil Merit" ceremony at the Royal Palace on June 19, 2019 in Madrid, Spain. (Photo by Carlos Alvarez/Getty Images)

Leonor empieza en pocos días su nueva aventura académica en el UWC Atlantic College de Gales. Allí, la joven princesa cursará su bachillerato internacional y lo hará siendo una alumna más, sin trato de favor y sin ostentar de su riqueza o posición, porque esa es una de las normas del centro.

Este prestigioso centro está lleno de particularidades y, en varias cosas, se parece a la escuela de Hogwarts de las ficciones de Harry Potter. Un imponente castillo medieval en el que se divide a los alumnos por Casas y cada casa tiene a su mentor, ¿te suena? Eso sí, la única magia es tener el dinero para poder costearlo.

Se sobreentiende que todos los alumnos que acuden a este centro, sea por beca o por poder pagarlo, parten de una base adquisitiva muy alta así que el fardar para ver quién es más rico, está muy mal visto.

Hay un código llamado “Ostentatius Display Of Wealth” que sienta fatal a profesores y alumnos así que, por protocolo, queda prohibido presumir de dinero o de propiedades. Según cuenta Marina, exalumna del internado que ha hablado con ‘Vanitatis’, “Allí no hay contemplaciones por quién eres, les da igual. Todos los alumnos son iguales, el ‘low profile’ es lo que se lleva.”

Para ingresar en el UWC de Gales es necesario superar varias pruebas de selección que son de lo más duras. El centro no busca un alumno al uso que estudie y “vomite” todo lo leído en un examen sino que se basa en hacer pensar a sus estudiantes para que ese pensamiento lógico y la formación de sus propias ideas y ensayos, les sirva en el futuro.

Marina explica que “Buscan gente especial, que tenga inquietudes, que culturalmente no solo se conforme con ir al instituto. Gente que haga extraescolares, que esté implicada en causas sociales.”

Preguntas como “¿estás implicado para convertir el mundo en un lugar mejor?” o “¿Cómo ves el mundo actualmente? ¿Qué problemas sociales son los que te preocupan más?” forman parte del estricto proceso de selección del centro educativo galés al que acudirá Leonor.

En dicho proceso también hay que escribir una solicitud personal y, posteriormente, comentarla en varias entrevistas. La exalumna explica que “Los padres no interfieren para nada en el proceso y se les pide que no lo hagan. En las entrevistas tus padres te acompañan, pero está muy mal visto que alguien te haya ayudado a escribir tu solicitud. Y eso es lo que buscan en las entrevistas, ver si realmente lo has hecho tú o si alguien lo ha hecho por ti”.

Respecto a la vida de los estudiantes, viven en grupos en la casa asignada bajo el apellido del tutor que se convierte en su “padre adoptivo” durante los dos años de bachillerato. Él vive en una casa adosada con su familia junto a la casa estudiantil que le corresponde.

En dicha casa estudiantil, las habitaciones no son mixtas y, entre las prohibiciones del centro está la de dormir con personas del sexo opuesto así que las chicas duermen en un ala del castillo y los chicos en la otra en habitación de cuatro personas.

También está prohibido encerrarse en la habitación y es obligatorio mantenerla limpia. No hay servicio de limpieza para las habitaciones así que es responsabilidad de esos 4 estudiantes que su cuarto siempre esté impecable cosa que promueve mucho su independencia personal.

Lo que sí que tiene el internado es servicio de cocina que prepara desayuno, comida y cena para los profesores y el alumnado que comen, como en Hogwarts, todos juntos en el comedor central del castillo.

El desayuno se sirve a las 6:45 y la puntualidad es un requisito esencial, hay tiempo hasta las 7:30 para terminarse el desayuno y es que, a las 8 empiezan las lecciones. El ritmo es realmente duro y la hora de recogerse a cada casa estudiantil son las 22:15h, momento en el cual los alumnos se reúnen con su profesor asignado para comentar la jornada. A partir de esa hora, queda prohibido salir de la casa.

Las actividades extraescolares de ayuda a la comunidad también son una obligación y, además de sacarse el bachillerato internacional, los estudiantes pueden también sacarse el título de guardacostas o socorrista para, en verano, ayudar y controlar los barcos y bañistas del lago.

Otra opción que relata Marina es la de cuidado de ancianos y niños que les permite ir a colegios y residencias de mayores de la zona del internado a prestar ayuda social y compañía a ambos grupos de edad.

Lo cierto es que el hecho de pensar “out of the box”, de generar una disciplina a los estudiantes y de enseñarles a mantener un perfil bajo a pesar de su riqueza material son valores que les servirán en el futuro tanto a nivel profesional como personal y seguro que Leonor le saca todo el partido a este aprendizaje los próximos dos años.

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