Los insurrectos recorrieron un largo camino de conspiraciones hasta el Capitolio

Elizabeth Williamson
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El asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021 fue instigado por las aseveraciones falsas sobre un fraude electoral del entonces presidente Donald Trump. (Jason Andrew/The New York Times).
El asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021 fue instigado por las aseveraciones falsas sobre un fraude electoral del entonces presidente Donald Trump. (Jason Andrew/The New York Times).
La representante republicana por Georgia, Marjorie Taylor Greene, electa al Congreso en noviembre de 2020, ha difundido durante años teorías falsas, entre las cuales se encuentran algunas relacionadas con masacres. (Anna Moneymaker/The New York Times).
La representante republicana por Georgia, Marjorie Taylor Greene, electa al Congreso en noviembre de 2020, ha difundido durante años teorías falsas, entre las cuales se encuentran algunas relacionadas con masacres. (Anna Moneymaker/The New York Times).

Fue difícil que los analistas de las teorías conspirativas estadounidenses se sorprendieran cuando este mes arrestaron a Brendan Hunt y lo acusaron de pedir “la ejecución pública” de dirigentes demócratas.

Hace dos décadas, Hunt, un antiguo actor shakespeariano de 37 años, había difundido información incorrecta en torno a los ataques terroristas del 11 de septiembre. Una década después, implicó falsamente al gobierno federal en un encubrimiento de la masacre de 2012 en la escuela primaria Sandy Hook, en donde murieron 20 alumnos de primer grado y seis educadores. Sembró teorías conspirativas en torno a la bomba del maratón de Boston en 2013 y divulgó mensajes antisemitas en las redes sociales. Por último, propagó la falsa idea de que a Donald Trump le robaron las elecciones de 2020 como resultado de una gran conspiración de agentes de poder pertenecientes a los dos partidos políticos más importantes de Estados Unidos.

Para muchos de los alborotadores del Capitolio y otras personas que creen que ganó Trump, la manifestación de “Detengan el robo” era el siguiente paso en el camino de peldaños conspiratorios entre los que estaban la afirmación del “Pizzagate” de que los demócratas estaban a cargo de una red de pornografía infantil en la trastienda de una popular pizzería en Washington en 2016, la desmentida denuncia sobre el asesinato de un colaborador de bajo nivel del Comité Nacional Demócrata por filtrar los correos electrónicos de Hillary Clinton y muchos más.

Las falsas aseveraciones sobre un fraude electoral de Trump, mismas que incitaron el disturbio del 6 de enero, han reunido —de modo virtual, en todo caso— a una serie de personajes con una larga historia. Otros teóricos de la conspiración que afirman que las masacres fueron operaciones de falsos atentados de los liberales para promover el control de armas incluyen a la representante republicana por Georgia, Marjorie Taylor Greene, al empresario de Infowars, Alex Jones, al profesor despedido de la Universidad Atlántica de Florida, James Tracy, y al profesor jubilado de la Universidad de Minnesota, campus Duluth, James Fetzer, todos los cuales defendieron después las afirmaciones infundadas de Trump sobre el fraude electoral.

“Si analizamos a estas personas que hablan sobre el atentado de la escuela Sandy Hook, no es que hubieran tenido una equivocación y creyeran en las teorías conspirativas del atentado. Es la manifestación de toda una visión del mundo o una manifestación de sus rasgos de personalidad”, señaló en una entrevista Joe Uscinski, profesor adjunto en la Universidad de Miami y autor del libro “American Conspiracy Theories” (Teorías conspirativas de Estados Unidos). “No vamos a cambiar las ideas de nadie. E incluso si así fuera, no importaría porque no vamos a terminar en un juego de Whac-a-Mole”.

Hunt visitó Newtown, Connecticut, después de la masacre de 2012, filmó el perímetro cercado y el bosque alrededor de la escuela primaria abandonada y fue a la casa de un hombre que había dado refugio a seis niños que huyeron del atacante.

Trabajaba como analista adjunto en la oficina de Nueva York del fiscal de la unidad de registro de la administración judicial. Es hijo de un juez de lo familiar retirado. En diciembre y enero, presuntamente publicó videos que hacían un llamado a la violencia en Washington.

Según una denuncia presentada el 18 de enero en el distrito del este de Nueva York, dos días después del asalto al Capitolio, Hunt, quien no estaba en Washington ese día, envió un video a un sitio para compartir material audiovisual en el que exhortaba a la violencia durante la toma de posesión del presidente Joe Biden.

“Nos enteramos sobre Brendan Hunt en 2013 cuando estuvo agrediendo a las familias de la escuela Sandy Hook”, afirmó Lenny Pozner, cuyo hijo fue asesinado en la escuela y quien fundó HONR Network, una organización de voluntarios que intentan eliminar contenido perjudicial del internet. “No me sorprende que se volviera más radical”.

“Cuando la gente se cree la idea de que el gobierno es una organización siniestra que en todo momento intenta hacerle daño, es fácil que se radicalice y encuentre otras personas afines”, añadió.

A Hunt le asignaron un abogado de oficio, quien el martes se negó a hacer comentarios.

El atentado de Sandy Hook fue la primera masacre que iniciara afirmaciones virales y fantasiosas de que fue un hecho fraudulento montado por el gobierno de Obama para justificar la confiscación de las armas de los estadounidenses. Desde entonces, prácticamente todas las masacres de gran difusión mediática han generado teorías similares.

Greene, quien fue electa al Congreso en noviembre, tiene años difundiendo teorías falsas, incluso en torno a las masacres. El martes, CNN informó que en 2018 y 2019, Greene expresó en su página de Facebook su apoyo a los comentaristas que aconsejaban la violencia contra los líderes demócratas. En enero de 2019, CNN informó que Greene “le dio ‘me gusta’ a un comentario que decía: ‘Una bala en la cabeza sería la manera más rápida’ de eliminar a la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi”. Como respuesta, Greene publicó un comunicado en Twitter en el que atribuía ese contenido incendiario a los “equipos de personas que administran” sus páginas.

Durante su campaña de 2020, Politico analizó información en sus cuentas de redes sociales, y encontró teorías conspirativas islamofóbicas y la aseveración falsa de que George Soros, un acaudalado donante del Partido Demócrata, es nazi. Luego de llamar a las votaciones presidenciales de 2020 “elecciones fraudulentas robadas”, el 6 de enero, Greene votó junto con otros 146 republicanos en contra de la certificación del conteo del Colegio Electoral que declaraba a Biden como el ganador oficial de las elecciones. El día previo al asalto al Capitolio, se refirió a la manifestación “Detengan el robo” como “nuestro momento de 1776”.

El vocero de Greene, Nick Dyer, no habló de sus falsas aseveraciones sobre las elecciones. Citó su comunicado de la semana pasada en Twitter en el que reconocía el tiroteo de Parkland y culpaba de la masacre a las “zonas escolares ‘desarmadas’”.

“Los políticos y las estrellas de Hollywood son los primeros en protegerse con seguridad armada, como pueden ver claramente en la fortificación militar alrededor del Capitolio”, escribió Greene.

Jones, otro proveedor de desinformación sobre las elecciones, difundió a millones de personas, a través de su programa de radio e internet Infowars, afirmaciones conspiratorias falsas en torno al acontecimiento de Sandy Hook. Ha etiquetado de manera errónea a la mayoría de las masacres como “falsos atentados” y afirma sin fundamentos que los ataques del 11 de septiembre y la bomba en el edificio federal Alfred P. Murrah de Oklahoma City en 1995 fueron encargos internos del gobierno.

La semana pasada, la Corte Suprema de Texas autorizó que prosiguieran tres demandas por difamación presentadas contra Jones por los sobrevivientes de la escuela Sandy Hook. Estas demandas sostienen que Jones divulga aseveraciones falsas en parte para vender mercancía dirigida a un público con ideas conspirativas que se prepara para el final de los tiempos.

Esas demandas no evitaron que Infowars organizara un mitin en Washington la noche anterior del asalto al Capitolio. Posteriormente, el 6 de enero, Jones transmitió en vivo cerca del Capitolio mientras los camarógrafos de Infowars filmaban a los insurrectos desde el interior del edificio, e incluso captaron el momento en que un oficial de la policía del Capitolio le disparó y mató a Ashli Babbitt, una de las alborotadoras.

Después del tiroteo en Sandy Hook, Jones invitó en repetidas ocasiones a Infowars a Stewart Rhodes, fundador del grupo paramilitar de ultraderecha Oath Keepers para que hablara sobre la masacre, misma que ellos veían como una amenaza a la Segunda Enmienda.

En una de sus presentaciones, Jones insinuó que “la solución es participar en Oath Keepers”.

Ahora, las autoridades policiacas investigan a ese grupo como un factor crucial en el ataque al Capitolio. Rhodes había aparecido en Infowars justo antes de las elecciones de noviembre y prometido que sus miembros “apoyarían y defenderían al pueblo el día de las votaciones” contra los demócratas que, según él, iban a “robarse las elecciones”.

Tracy, exprofesor de Periodismo en la Universidad Atlántica de Florida, también cuestionó los acontecimientos en Sandy Hook, lo que provocó su despido en 2015. Tracy no acudió a la manifestación de Washington el 6 de enero, pero ha apoyado las mentiras sobre las elecciones de 2020.

“Los medios de comunicación de noticias falsas que han sido cómplices en el ‘cambio de régimen’ de Estados Unidos durante los últimos cuatro años ahora están actuando como la agencia ideológica para defender la infundada legitimidad de las elecciones presidenciales de 2020”, escribió en su blog.

En una entrevista, Tracy señaló que también creía que los demócratas le robaron la nominación a Bernie Sanders en 2016 e insistió en que “el movimiento de la verdad se está volviendo mucho más generalizado”. En su blog, Tracy publica teorías disparatadas sobre los riegos a la salud de las redes 5G, la revolución comunista en Estados Unidos y el proyecto de rastreo del COVID-19.

Tracy fue colaborador del libro “Nobody Died at Sandy Hook” (Nadie murió en la escuela Sandy Hook) coeditado por Fetzer, el profesor jubilado de Duluth, quien pasó de Sandy Hook en 2012 a la bomba del maratón de Boston un año después y ayudó a escribir otro libro titulado “And Nobody Died in Boston, Either” (Y nadie murió tampoco en Boston). Fetzer ayudó a fundar una organización llamada Moon Rock Books, que publicaba teorías conspirativas falsas relacionadas con el 11 de septiembre y el asesinato de John F. Kennedy —una antigua obsesión de Fetzer— así como con las masacres de Parkland, Las Vegas y Orlando, Florida.

A fines de 2019, Pozner ganó un juicio por difamación contra Fetzer por 450.000 dólares, que luego aumentó a 1,1 millones de dólares, incluyendo los honorarios de los abogados. Pero él ha seguido divulgando otras teorías conspirativas, que incluyen la de las elecciones de 2020.

“En verdad existe un Estado profundo y realmente no están respetando los resultados de las elecciones ni la voluntad del pueblo”, escribió Fetzer en su blog la semana pasada. También declaró su aprobación de las teorías conspirativas de Greene sobre Parkland al decir que: “Ningún congresista ha estado dispuesto a decir la verdad al respecto”.

This article originally appeared in The New York Times.

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