Inseguridad, hambre y desasosiego: los severos efectos del cierre del gobierno de EEUU

El actual cierre parcial del gobierno federal de Estados Unidos, originado en el empecinamiento del presidente Donald Trump por lograr, a contrapelo del Congreso, 5,700 millones de dólares para pagar su plan de muro fronterizo, ha comenzado ya a suscitar daños económicos, desasosiego y severas incertidumbres, sobre todo entre empleados federales y contratistas, que se han quedado sin paga, y beneficiarios de importantes programas financiados con recursos públicos.

Al cumplirse casi tres semanas de ese cierre parcial, sus efectos arrecian con peculiaridades y alcances en ocasiones sorprendentes y, en todo caso, muy problemáticas para los afectados.

Autoridades patrullan los alrededores del Capitolio de los Estados Unidos en Washington. El cierre parcial del gobierno federal de EE. UU. continúa desde que el Congreso y Trump no lograron llegar a un acuerdo antes de la fecha límite de financiamiento del 22 de diciembre de 2018 debido a las diferencias con respecto a la seguridad fronteriza. EFE/ Michael Reynolds

El sustento básico

Miles de empleados federales y de empresas contratistas del gobierno se han quedado sin paga, y para aquellos que viven día a día y carecen de ahorros u otras fuentes de ingreso, la situación se ha vuelto crítica, al grado de no tener con qué pagar el alquiler o la electricidad de sus hogares.

Es el caso de Julie Burr, que trabaja para un contratista del Departamento de Transporte y es residente en Kansas City. Es madre soltera y sus dos hijos dependen por completo de ella para sobrevivir. Pero ante la suspensión de su sueldo, y la posibilidad de que lo perdido nunca se le reintegre, ha tenido que recurrir a la generosidad de extraños para poder pagar necesidades básicas como el alquiler y la electricidad de su casa. También ha ampliado su jornada en un segundo trabajo, pero eso no le provee ingreso suficiente.

“Siendo madre soltera, estoy ahora en situación de pánico”, comentó Burr, quien deploró la actitud de Trump hacia quienes, como ella, viven día a día y enfrentan enormes dificultades si se les suspende su paga.

Como se narra en el HuffPost, Burr creó una cuenta en GoFundMe para pedir ayuda financiera. Hasta ahora las donaciones han alcanzado casi 11,000 dólares, lo que le ha aportado alivio.

“Estoy conmovida por las donaciones y la maravillosa respuesta de personas de todo el mundo. Tenemos fe en que este cierre terminará pronto”, escribió Burr en su página de GoFundMe.

Con todo, hasta el momento no hay señales de que vaya a lograrse un acuerdo entre Trump y el liderazgo demócrata en el Congreso para reabrir el gobierno federal, debido al empecinamiento del presidente en que se le conceda dinero para alzar su muro fronterizo. Las donaciones recibidas le darán a Burr capacidad de maniobra, pero miles de personas, empleados y contratistas federales que están sin paga, no tienen esa suerte.

Albergues y programas que ayudan a víctimas de violencia doméstica podrían ser afectados por el cierre del gobierno al cortárseles los recursos federales que muchos de ellos requieren para operar. (Silvia Turra / EyeEm)

La amenaza de la violencia

Importantes programas públicos que protegen a víctimas de violencia doméstica en Estados Unidos dependen de fondos federales, y el cierre del gobierno les ha cortado a muchos ese flujo básico.

En consecuencia, como se narra en el portal Vice, muchos albergues que dan protección a personas que han sufrido o están en riesgo de violencia doméstica se encuentran en grave incertidumbre y no saben si podrán mantener sus puertas abiertas en los próximos días. Operan con los fondos que les quedan y planean ya reducir o incluso cerrar operaciones en caso de quedarse sin recursos. Pero lo ominoso es que eso puede significar un grave riesgo para las personas a las que esos centros atienden.

“Cualquier congelamiento de fondos puede ser desastroso para un servicio que salva vidas y que en sí está ya insuficientemente financiado”, dijo Cindy Southward, vicepresidenta de la Red Nacional para Eliminar la Violencia Doméstica al portal Vice.

Las personas que dependen del programa de alimentación SNAP podrían enfrentar recortes si el cierre del gobierno de EEUU se extiende por largo tiempo. (Getty Images)

El espectro del hambre

Unas 38 millones de personas en Estados Unidos reciben asistencia económica para alimentarse, vía el programa SNAP (conocido como de “estampillas de comida”). Pero el dinero para pagar por ello proviene de fondos federales del Departamento de Agricultura y por ello el cierre del gobierno sumió a sus beneficiarios, por lo general en situación de pobreza, en el desasosiego. Los alimentos que esos recursos les proveen son críticos para su supervivencia.

El temor de esas personas es muy justificado y si bien el Congreso, de acuerdo al portal Vox, ha garantizado fondos para SNAP durante todo enero y el gobierno federal trabaja para utilizar recursos especiales para mantener esos pagos durante febrero, si el cierre del gobierno fuese duradero la situación podría volverse extremadamente crítica y los afectados serían la población más vulnerable, pues la mayoría de los beneficiarios del programa SNAP son niños, ancianos y discapacitados en situación de pobreza.

Personal de seguridad de TSA, que vigila los aeropuertos, trabaja sin paga debido al cierre del gobierno de EEUU. Ante ello, muchos de ellos han optado por no ir a trabajar y declararse enfermos o incluso han renuciado. La insuficiencia de personal y la sobrecarga del que aún labora implican riesgos de seguridad. (Getty Images)

La seguridad en jaque

Trump alega que alzar su muro fronterizo es crucial para la seguridad del país, pero su empecinamiento en mantener cerrado el gobierno hasta lograr el financiamiento para ello ha catalizado riesgos de seguridad muy concretos.

Por ejemplo, el sindicato de la Administración de Seguridad en el Transporte, responsable entre otras cosas de la vigilancia e inspección en los aeropuertos, señala que el cierre gubernamental está ya provocando problemas severos. Al estar sin paga, muchos oficiales de la TSA han optado por declararse enfermos para no acudir a trabajar y algunos incluso han renunciado. Eso merma la capacidad de operación de la TSA, incrementa las cargas de sus oficiales en servicio y, por ende, eleva los riesgos de seguridad en aeropuertos y otros sistemas de transporte.

“Es completamente inaceptable que a las mujeres y hombres que arriesgan la vida protegiendo nuestros aeropuertos se les siga requiriendo reportarse a trabajar sin saber cuándo recibirán su pago”, dijo en un comunicado el presidente de la Federación Americana de Empleados del Gobierno, David Cox. Y hay quien teme que la falta de personal de TSA en aeropuertos y la sobrecarga laboral de los empleados que sí trabajan provoque errores y omisiones o incluso sea explotada por personas con intenciones hostiles.

Dos agentes escoltan a Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán de un avión hacia una caravana de camionetas en el Aeropuerto MacArthur de Long Island, en Ronkonkoma, Nueva York, en 2017. (U.S. Law Enforcement vía AP, archivo)

Por añadidura, como se comenta en el periódico New York Daily News, el cierre del gobierno podría pronto dejar sin paga a los oficiales que en Nueva York escoltan al capo de la droga Joaquín ‘Chapo’ Guzmán de la cárcel en Manhattan a la corte en Brooklyn en la que es sometido a juicio. Los recursos para pagarles a los US Marshalls que escoltan al Chapo y al personal de la corte en la que él es juzgado están a punto de agotarse. Eso podría suscitar graves riesgos de seguridad y aunque se ha dicho que la actividad de los US Marshalls al respecto se mantendrá incluso sin fondos para pagarles, existe severa incertidumbre.

Con todo, la Casa Blanca se ha mostrado prácticamente indiferente ante estas y otras realidades, y a reserva de lo que Trump o el Congreso decidan próximamente, no habría alivio a la vista para los afectados del cierre del gobierno.

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