Inseguridad. 6 personas murieron en los últimos 3 meses en fiestas clandestinas

LA NACION
·3  min de lectura

Hace años que se habla de los riesgos de las fiestas clandestinas, especialmente de los producidos por la escasez de controles de seguridad y la falta de profesionales técnicos en la instalación de equipos electrónicos. Pero en los últimos meses, el tema cobró especial importancia. Con la actividad de los boliches suspendida o restringida, -dependiendo del municipio-, las reuniones multitudinarias en predios no autorizados se han vuelto moneda corriente, y desde septiembre hasta hoy, seis personas murieron durante este tipo de eventos.

Cuatro de ellas vivían en la provincia de Buenos Aires -Diego Facundo Figueroa, Gustavo Añasco, Ezequiel Palavecino y Matías Víctor Moralez-, una en Córdoba -Jesús Santiago Quiroga- y otra enCorrientes -Juan Cruz Delgado-. Las causas de muerte varían según el caso, pero la gran mayoría de los fallecidos fueron baleados luego de una discusión.

Uno de los primeros casos en ser mediatizado fue el de Diego Facundo Figueroa, de 21 años, quien falleció en Glew, provincia de Buenos Aires, a mediados de noviembre, luego de haber recibido tres disparos. El atacante fue otro asistente de la fiesta, con quien había discutido. Una escena similar se repitió en San Francisco Solano, a 19 kilómetros. Tras una pelea, un adolescente de 16 años fue baleado en una pierna y su tío, Gustavo Añasco, de 45 años, fue asesinado mientras intentaba defenderlo.

Polémica

El caso más polémico y mediatizado fue el de Ezequiel Palavecino, de 17 años, quien fue asesinado con una lanza de hierro. El episodio se produjo el 13 de diciembre, luego de que el joven discutiera con un grupo de cinco jóvenes durante una fiesta en la zona de Villa Vatteone.

Tras los primeros incidentes, los dueños de discotecas que integran la Industria del Entretenimiento Argentino (Idear) escribieron una carta dirigida al presidente de la Nación, Alberto Fernández, y a los 24 gobernadores del país, en la que responsabilizan a las autoridades por la existencia de este tipo de reuniones ilegales. "Los responsables de todas las consecuencias derivadas de la clandestinidad serán únicamente las autoridades. Mientras nuestra industria se cae a pedazos, la ilegalidad gana terreno frente a la atenta mirada de las autoridades, que pretenden no enfrentar el tema", escribieron.

Año Nuevo. Sin baile y con controles, Pinamar se prepara para recibir el 2021

Según Idear, entre los principales peligros de las fiestas clandestinas se encuentran los generados por la escasez de seguridad, como robos y peleas; los generados por la falta de servicios de emergencia, como intoxicaciones y accidentes, y los generados por la falta de profesionales técnicos, como problemas eléctricos.

Este último fue el caso de Juan Cruz Delgado, de 20 años, quien falleció electrocutado en un salón de fiestas en la ciudad de Corrientes, en donde se desarrollaba una fiesta clandestina.

En vísperas de Año Nuevo, los municipios de la costa de la provincia de Buenos Aires ya terminaron de definir qué tipo de actividades nocturnas estarán habilitadas en las ciudades balnearias durante la temporada de verano. En tanto, la semana pasada, el gobierno provincial decidió dar marcha atrás en la habilitación de fiestas al aire libre de hasta 200 personas. La medida, que había sido anunciada la semana anterior y buscaba, entre otras cuestiones, desincentivar la realización de fiestas ilegales, fue suspendida debido al aumento de los casos de Covid-19.