Así es el insólito paraje africano donde las dunas del desierto se encuentran con el océano

No descubrimos nada nuevo cuando decimos que África esconde algunos de los lugares más bellos del planeta. Se trata de rincones de ensueño ubicados en parajes insólitos como las llanuras, selvas, lagos, montañas, costas o desiertos de este continente, el tercero más extenso del planeta. Uno de ellos se encuentra al oeste de Namibia, donde el desierto se funde con el mar.

Esta insólita imagen nos la regala el desierto de Namib, ya que sus dunas topan con el océano Atlántico en un tramo de costa de más de 300 kilómetros ubicado entre el Parque Nacional Namib-Naukluft y la zona del salar de Sossuvlei. Allí se produce la extraña confluencia entre dos ecosistemas, a priori, contrapuestos: el desierto y el mar.

Se trata de una de las estampas más bellas y surrealistas que se conocen y que se puede contemplar desde varios puntos. Probablemente, los mejores sean Swakopmund, la mayor ciudad costera del país, y el sur de la localidad de Walvis Bay. Desde allí se puede disfrutar al máximo de la fusión entre las arenas anaranjadas del Namib y el agua azul del Atlántico.

Pero este desierto esconde otros puntos realmente singulares como su famosa Duna 45, un impresionante cúmulo de arena de tonos rojizos y 170 metros muy próximo al salar Sossuvlei, donde las dunas superan en algunos casos los 300 metros de altura.

El desierto del Namib se extiende a lo largo de 2.000 kilómetros al oeste de Namibia y está considerado el más antiguo del mundo. Todas estas características le han llevado a ser declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.