Inician en Venezuela diálogo de paz entre el ELN y gobierno colombiano

Ariana Cubillos/AP

Representantes del gobierno de Bogotá y del Ejército de Liberación Nacional (ELN) reiniciaron el lunes en Caracas el diálogo de paz en medio de dudas de que el proceso realmente ayude a poner fin a la violencia en Colombia o a detener el control que la organización guerrilla ejerce sobre amplias zonas del territorio venezolano.

Las conversaciones, en las que el régimen de Nicolás Maduro sirve de anfitrión, buscan reanudar el proceso abandonado en el 2018 por el entonces presidente colombiano Iván Duque.

Aun cuando hasta el momento las partes no han anunciado los puntos centrales de las conversaciones, el presidente colombiano Gustavo Petro dejó a conocer esta semana que el equipo negociador estará integrado por el ex integrante de la agrupación guerrillera M-19 Otty Patiño, el senador Iván Cepeda y el dirigente ganadero José Félix Lafaurie.

Por parte del ELN están acreditados para participar 17 integrantes de la organización, a quienes el gobierno colombiano acaba de suspender sus capturas.

El papel que juega Maduro en la reapertura del diálogo ha dado píe a una serie de cuestionamientos por parte de los observadores internacionales, dada la protección que por años el régimen le ha prestado a la agrupación rebelde y por los presuntos vínculos criminales que se le han atribuido a ambas organizaciones.

“El problema está cuando el conciliador [el régimen de Maduro] tiene un interés específico en el resultado del proceso que lo aleja de la imparcialidad, que lo aleja del equilibrio y que lo acerca a la posición de una de las partes”, dijo el escritor y analista en materia de seguridad Hugo Acha.

El tema central de las negociaciones es la impunidad, dijo Acha, lo cual plantea cierto grado de complejidad en el proceso. Lo es porque lo visto en procesos anteriores es que al final algunos de los actores son pesadamente sancionados, mientras que otros son tratados con indulgencia, e incluso con privilegios políticos.

Ese arreglo suele ser visto como una fórmula deseable en el inicio porque facilita el avance en el proceso, pero Acha advierte que es una receta que a la larga genera un efecto desestabilizador porque incuba más violencia.

Eso fue lo que se comienza a ver con el acuerdo de paz que negoció el entonces presidente Juan Manuel Santos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, y el grado de impunidad otorgado a los guerrilleros es un germen de inestabilidad que terminará atentando contra la paz a largo plazo. Lo mismo sucedería con el ELN si se repite el mismo error, dijo Acha.

El ELN, entre tanto, ha emprendido un proceso de mutación que actualmente le da un carácter de binacional, por el elevado número de venezolanos que actualmente integran sus fuerzas, explicó Iván Simonovis, ex coordinador especial de Seguridad e Inteligencia del dirigente opositor Juan Guaidó.

La organización cuenta actualmente con más de 2,500 hombres dentro del territorio venezolano, los cuales controlan amplios sectores de la región fronteriza, dijo Simonovis.

Muchos de esos hombres están inmersos en operaciones de contrabando de oro y de narcotráfico en sociedad con altos funcionarios del régimen, quienes también sostuvieron en el pasado alianzas de este tipo con las disidencias de las FARC.

El analista en materia de seguridad Alberto Ray, director ejecutivo del centro de investigaciones Risk Awareness Council, dijo que la vinculación entre Maduro y el ELN, así como la pasada vinculación del presidente colombiano Gustavo Petro con la lucha armada revolucionaria, le dan al proceso más un aire de conversación entre socios que de diálogo entre partes antagónicas.

“Es una conversación entre amigos, de modo que allí no va a ser difícil llegar a acuerdos, pero estos acuerdos solo van a servir para formalizar un estatus quo que ya ocurre”, que en efecto frenaría los esfuerzos del ejército colombiano por combatir a los integrantes del ELN, pero donde éstos mantendrían sus operaciones en Venezuela.

“La actividad de la guerrilla se va a convertir en un negocio armado, que va a operar varios frentes de la delincuencia organizada, pero que al final va a ser vendido al mundo como un gran triunfo diplomático de Petro”, dijo Ray, cuya ONG recientemente presentó un informe sobre el creciente poder de las organizaciones criminales que operan entre los dos países.