Informe presidencial de una crisis a costillas de un santo

·9  min de lectura

DE TIEMPO Y CIRCUNSTANCIAS

Termina agosto, comienza septiembre y, en nuestra tradición, el mes de la Patria. Mes de fiestas y, por supuesto, de un informe presidencial, “el informe del presidente de México al Congreso”.

Este evento, durante el régimen controlado por el PRI, fue la fiesta del presidente. La plana mayor de la burocracia nacional se daba cita en el Congreso para escuchar al Tlatoani.

Así, en 1982 aplaudieron a rabiar la nacionalización de los bancos de López Portillo, decisión que le costó al país más de diez años de problemas económicos y que acabó ocasionando la pérdida de la confianza crediticia, del crecimiento económico y de una enorme cantidad de dinero.

Al cabo, la ocurrencia presidencial terminó en la reprivatización de los bancos, solo que ahora en manos de extranjeros. Pero aquel día del informe presidencial, diputados y senadores aplaudieron a rabiar, pues el salón estaba lleno de corifeos aplaudidores y, dijera lo que dijera el patrón, ellos lo premiaban con aplausos.

Esta fiesta laudatoria a la persona del presidente se vio interrumpida con la llegada de la democracia, pues en 1988 el presidente fue increpado por la oposición a causa del fraude en la elección presidencial. El presidente era Miguel de la Madrid y los candidatos fueron Cuauhtémoc Cárdenas y Carlos Salinas de Gortari.

Con Fox y Calderón se acabó el informe presidencial en el Congreso y ahora solo se manda una versión por escrito para el análisis respectivo.

En este septiembre de 2022 volverá a haber un informe presidencial. Al Congreso habrá de llegarle su copia, y el presidente Andrés Manuel López Obrador hablará delante de un selecto grupo de invitados, entre los que destaca la plana mayor de funcionarios de esta administración. De manera que el aplauso, como en los viejos tiempos, está asegurado.

INFORME PRESIDENCIAL YA CONOCIDO

Parte de lo que va a decir el presidente nos lo ha adelantado en Twitter: dirá que el aeropuerto Felipe Ángeles es el mejor y más moderno del mundo. También, que la refinería de Dos Bocas va a todo vapor. Y que el tren Maya está a punto de concluirse y habrá de ser un detonante para el turismo en la zona. Además, presumirá como logros algunos de sus desastres y nos venderá la 4Ticia en el país de las Maravillas.

Pero lo de verdad importante es lo que no se nos dirá en el informe presidencial, y entre esto está el hecho de que la economía está en crisis. Una crisis que el presidente se niega a reconocer, a la que ha bautizado con el nombre de “pobreza fanciscana”, y nos la quiere vender como un ejercicio de austeridad.

Esto no es cierto. La falta de crecimiento por la absurda necedad presidencial de no respetar la ley ni los acuerdos pactados nos ha puesto en una situación imposible de remontar.

Veamos a lo que me refiero. Para este año, el presupuesto de gasto del gobierno es de 7 millones 88,250 millones de pesos. En impuestos habrán de recaudarse casi 4 millones de millones de pesos, y en ingresos de otro tipo se suponen 2 millones 288,000 millones de pesos. Esto no alcanza a cubrir el gasto presupuestado por lo que se solicitó, y se obtuvo la autorización del Congreso para endeudarnos más, ahora con 915,615 millones de pesos. Con esto, en teoría, se alcanzará a cubrir el gasto del año, pero el diablo está en los detalles.

UN SUPERÁVIT PRIMARIO

El presupuesto que acabamos de repasar supone que tendremos un superávit primario. Esto es que el gasto, sin considerar los pagos por el servicio de la deuda, es menor al ingreso que habrá de percibirse en el año. Por ello parece que sobrará algo de dinero, pero al incluir dichos pagos, la realidad es que no sobra, más bien falta dinero.

Además, para lograr este superávit primario, el presidente decidió reducir los gastos de la siguiente manera: Agricultura tuvo un recorte del 40 por ciento en su presupuesto, esto pondrá al campo en una situación más complicada, y su posición el año anterior no fue fácil. Comunicaciones y transportes, es decir, infraestructura, sufrió un recorte del 60 por ciento. Economía, del 80 por ciento.

A la procuración de Justicia se le recortó un 15 por ciento —aunque aquí es una procuración de justicia claramente sometida al Ejecutivo, el recorte le resta autonomía. Y Seguridad pública, 35 por ciento (el vacío que deja este recorte será llenado de inmediato por los cárteles, esperando que se porten bien y logren preponderancia en sus zonas de dominio para evitar muertes innecesarias, claro).

UN GOLPE BAJO A LA EDUCACIÓN

Y a Educación le fue recortado un 12 por ciento. Esto habrá de pesar sobre nuestras juventudes. No es un asunto menor el hecho de que en la última evaluación, PISA, que mide la capacidad de los educandos en comprensión de lectura, capacidad matemática y conocimientos de ciencia, los alumnos mexicanos quedaron en el 53º lugar de entre 79. Esta prueba se aplicó por última vez en 2018, en los años sucesivos no ha habido evaluaciones. Los alumnos tienen un nivel académico deficiente, que a partir de ahora habrá de desconocerse, pues las evaluaciones habrán de desaparecer de la currícula de los estudiantes. Esto cerrará la posibilidad para que muchas empresas decidan instalarse en México, pues no habrá gente capacitada, ni con las habilidades suficientes para entender y procesar el trabajo.

Los recortes reducirán la capacidad de ofrecer los servicios de muchas dependencias que solo podrán pagar sueldos y habrán de quedarse sin insumos para trabajar. De modo que, si la espera de un trámite era larga, ahora será eterna. Y la gestión administrativa que mueve al país habrá de hacerse aún más lenta y farragosa.

Le pueden decir a usted que la situación no es tan mala como el año anterior, y esto se debe al manejo de las cifras. Vimos que, en teoría, hay un superávit, pero al ver la suma total se hizo evidente que, entre el gasto total y el ingreso total del gobierno hay un déficit. Y este no logra salvarse ni con los recortes presupuestales, solo se libra la situación aumentando la deuda nacional.

VIENE LA CRISIS FISCAL

Ahora bien, este déficit viene creciendo desde 2018. Ello llevará a una crisis fiscal. Así las cosas, el gobierno estará en una situación muy difícil el próximo año, y México va en camino de perder el grado de inversión en la calificación crediticia de las agencias internacionales. Si esto se da, la fuga de capitales será catastrófica para el país. Los fondos de cobertura e inversión internacionales se manejan con reglamentos que las obligarán a cancelar sus inversiones en México.

Hasta ahora las remesas han hecho una cobertura suficiente como para que no se perciba el daño por la fuga de capitales porque los tenedores de bonos gubernamentales no los están renovando. Pero hay que ver que estas remesas no son inversiones y que la fuga de los instrumentos mencionados tan solo este año supera los 20,000 millones de dólares. Además, tenemos un déficit comercial récord ya de 18,000 millones de dólares en 2022.

Las ocurrencias de Palacio han ido contra el T-MEC, el cual firmó la actual administración. Hay preocupación de que el presidente anuncie cancelarlo unilateralmente sin medir las consecuencias. El presidente nos dirá que con ello reafirma la soberanía nacional, pero, la verdad, estará deteniendo el motor de nuestra economía, pues el petróleo ha dejado de ser negocio y una nación que no logra producir lo que consume pierde soberanía, ya que su poder de decisión estará subordinado a las necesidades de sus acreedores.

Además, habrá que esperar las demandas que nos están preparando y, de perder en las cortes, el precio que habremos de pagar por no honrar nuestra palabra.

LOS CAPITALES HUYEN

Un claro manejo político de la justicia y las leyes, aunado a un narcoestado en el que el gobierno ha cedido el control de la seguridad a los cárteles, con los índices de corrupción en aumento y una población sin la suficiente preparación para desempeñar trabajos de alta tecnología, han ahuyentado a los capitales de inversión productiva en un momento en el que todas las condiciones nos favorecen. Claro, con excepción de las condiciones políticas, pues el gobierno, en lugar de estimular la economía para generar riqueza y bienestar, ha decidido generar pobreza para tener grupos dependientes que con una mensualidad graviten alrededor del gobierno y se vean obligados a obedecerlo.

En el informe presidencial el mandatario no puede presumir el cumplimiento de ninguna de sus promesas, no hay un crecimiento real y prometió un 6 por ciento anual. No hay un sistema de salud operando eficientemente, el desabasto en medicinas es el común denominador, y esto no se parece en nada al sistema canadiense ni al de Dinamarca.

En cuanto a la seguridad, responsabilidad fundamental del gobierno, se le dejó al garete. Hoy el presidente abdica del control y dice que donde predomina un cártel hay menos muertes violentas.

FRENTE AL FRACASO

El presidente en el cuarto año de su gobierno se ve a la cara con el fracaso. Ese fracaso que le anunció la revista Procesoen su portada cuando canceló el aeropuerto de Texcoco. Ante esto está operando por todos los medios para controlar o desaparecer al INE, manejar las elecciones y conservar el poder.

La próxima elección será la segunda prueba de fuego para nuestra democracia. La tercera será en 2024. Ojalá que la oposición entienda su papel y se mantenga unida. Ojalá que los votantes acudan a las urnas y se logre un cambio hacia el equilibrio, pues la miseria se cierne sobre nosotros, y desembarazarnos de ella, si logramos el cambio, requerirá del esfuerzo de todos durante muchos años.

El ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas recientemente se reunió con miembros del Senado para externar su opinión por el rumbo que está tomando el país. Cárdenas es un miembro ponderado de la izquierda con una trayectoria relevante. Su triunfo en la elección presidencial le fue arrebatado por el sistema, pero antes de eso fue gobernador de Michoacán y, después, gefe de Gobierno del Distrito Federal. Es una voz con experiencia. El ingeniero Cárdenas les dijo a los senadores que el rumbo que está tomando el país lo tiene muy preocupado. Tiene razón.

VAGÓN DE CABÚS

La ofensa que sufrió la comunidad científica al solicitarle la renuncia al Dr. José Sarukhán Kermez y poner en su lugar al Dr. Daniel Quezada Daniel es un clavo más en el féretro de la ciencia nacional. N

—∞—

Salvador Casanova es historiador y físico. Su vida profesional abarca la docencia, los medios de comunicación y la televisión cultural. Es autor del libro La maravillosa historia del tiempo y sus circunstancias. Los puntos de vista expresados en este artículo son responsabilidad del autor.

Newsweek en Español te recomienda también estas notas:

‘Saben que yo voy al fondo’

México descarta salida del T-MEC por disputa con EUA y Canadá en sector energético

Por qué la Ciudad de México es el mejor lugar para invertir