Cómo un informante y un servicio de mensajería destaparon una enorme red mundial criminal

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Personas son detenidas por la Policía Federal Australiana tras una operación contra el crimen organizado en esta fotografía sin fecha y divulgada el 8 de junio de 2021

Por Tom Allard

JAKARTA, 8 jun (Reuters) - Hicieron falta 100.000 dólares más gastos, y la oportunidad de una reducción de la pena de prisión, para convencer a un desarrollador de teléfonos inteligentes que colaborara con la Oficina Federal de Investigación (FBI) de Estados Unidos en 2018 y diera el inicio a la Operación Trojan Shield, según un documento judicial.

Tres años después, la investigación, en la que participaron 9.000 agentes de 17 países, permitió a las autoridades acceder a 27 millones de mensajes de 12.000 dispositivos en 100 países y rastrear las actividades de más de 300 grupos organizados de delincuentes, informó la agencia policial de la Unión Europea, Europol, en un comunicado.

Hasta la fecha, han habido más de 800 detenciones y se han incautado más de ocho toneladas de cocaína, 22 toneladas de cannabis, dos toneladas de drogas sintéticas, 250 armas, 55 vehículos de lujo y más de 48 millones de dólares en efectivo y criptomonedas, dijo Europol.

Se esperan más detenciones e incautaciones, añadió la agencia europea.

El documento judicial estadounidense -una declaración jurada de un agente especial del FBI publicada por primera vez por Vice News- dice que la "fuente humana confidencial", un antiguo traficante de drogas, había estado creando un nuevo teléfono cifrado robustecido con una aplicación a medida llamada ANOM, o An0m.

La fuente entró en escena después de que las autoridades desmantelaron la red de teléfonos inteligentes cifrados Phantom Secure y detuvieron a su CEO en 2018.

Durante al menos una década, grupos de crimen organizado han usado teléfonos como Phantom Secure para organizar negocios de drogas, golpes a rivales y blanquear ganancias ilícitas sin ser detectados, ha dicho la policía. Entre muchas de las particularidades de los teléfonos, el contenido puede ser borrado a distancia si son incautados.

Pero mientras un modelo quedaba fuera del negocio, otros nuevos entraban en el lucrativo mercado.

El FBI decidió que lanzaría el suyo propio, insertando una llave maestra en los dispositivos que se adjuntaba a cada mensaje y permitía a los agentes de la ley descifrarlos y almacenarlos a medida que se transmitían. El costo en Estados Unidos era de 1.700 dólares por una suscripción de seis meses, según un funcionario estadounidense.

UN PAR DE CERVEZAS

En 2018, investigadores y analistas de la policía australiana se reunieron con el FBI. "Como se sabe, algunas de las mejores ideas surgen con un par de cervezas", dijo el martes el comisario de la Policía Federal Australiana (AFP), Reece Kershaw.

Al ser presionado por las autoridades, el desarrollador convertido en informante recurrió a sus distribuidores de confianza, que apuntaron al mercado australiano. Se decidieron por un lanzamiento ligero en octubre de 2018. El desarrollador dio a los distribuidores solo 50 dispositivos para vender. Viendo una enorme oportunidad, aceptaron, según la declaración jurada.

Mientras la AFP monitorizaba los mensajes y las fotos compartidas en los dispositivos, "el 100% de los usuarios de ANOM en la fase de prueba emplearon ANOM para participar en actividades delictivas", agregó el texto. El negocio creció de forma orgánica, de boca en boca. Pronto los delincuentes extranjeros acudieron en masa al teléfono ANOM.

Las fuerzas del orden tenían "una ventaja" que nunca habían tenido antes, dijo Kershaw. Entre los cientos de detenciones y las toneladas de droga incautadas, las autoridades australianas afirmaron que también desbarataron 21 planes de asesinato, incluido un homicidio en masa, gracias a ANOM.

Pero, debido a "problemas tecnológicos", el FBI no pudo monitorizar directamente los teléfonos en Australia. Sin embargo, una orden judicial de finales de 2019, emitida por un país no especificado donde se encontraba un servidor de los teléfonos, dio a la agencia un acceso mucho mayor y más oportuno a su contenido.

El FBI y las fuerzas del orden de otros países descubrieron que el crimen organizado italiano, las tríadas asiáticas, las bandas de motociclistas y los sindicatos transnacionales de la droga eran usuarios.

La declaración jurada del agente especial, y la de Kershaw de la AFP, afirma que los delincuentes usaban los teléfonos abiertamente, a menudo sin siquiera palabras en clave y compartiendo con frecuencia fotos de envíos masivos de droga y detalles de cómo serían transportados.

Entre las imágenes compartidas en la declaración jurada se encontraban montones de bloques de drogas ilícitas y una valija diplomática identificada en el documento judicial como francesa y que se decía que se empleaba para transportar cocaína desde Colombia. También se consiguieron pruebas de funcionarios gubernamentales y policías corruptos.

Grupos criminales estaban siendo "avisados previamente de las operaciones de aplicación de la ley", dijo la declaración jurada.

"La revisión de los mensajes de ANOM ha iniciado numerosos casos de corrupción pública de alto nivel en varios países", añadió.

Las redadas dirigidas a los usuarios de otro teléfono encriptado, Sky ECC, en marzo, hicieron que la popularidad de ANOM aumentara, con usuarios activos que pasaron de 3.000 a 9.000 en cuestión de meses, según la declaración jurada.

Pero la expiración de la orden judicial del país no especificado el lunes puso fin al torrente de información criminal de los teléfonos. Al día siguiente, en una serie de conferencias de prensa en todo el mundo, se reveló la operación Trojan Shield.

(Reporte de Tom Allard en Jakarta y Colin Packham y Jonathan Barrett en Canberra y Sídney, Editado en español por Javier López de Lérida)

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