La energía dispara la inflación en Alemania al 3,1%, su mayor tasa desde 1993

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Berlín, 6 ene (EFE).- La tasa promedio de inflación en Alemania se situó en 2021 en el 3,1 %, el nivel más alto desde 1993, frente al 0,5 % de 2020, informó este jueves la Oficina Federal de Estadística (Destatis) con base en datos provisionales.

El alza de los precios de la energía tuvieron un papel clave en el aumento de la inflación.

Sin considerar los precios de la energía la tasa de inflación promedio se hubiera situado en el 2,1 %.

Sin embargo, también hubo otros factores determinantes como los problemas en las cadenas de suministro y el fin de la rebaja temporal del IVA que se había introducido como medida para hacer frente a las repercusiones económicas de la pandemia.

El IVA en Alemania se redujo temporalmente, durante el segundo trimestre de 2020, del 19 al 16. En diciembre, según Destatis, la inflación fue del 5,3 % con respecto al mes anterior y en noviembre del 5,2 % con respecto a octubre con lo que se alcanzaron cifras que no se veían desde comienzos de la década de los noventa.

El nuevo aumento en diciembre sorprendió a algunos analistas que esperan una baja después de que en diciembre se llegara al punto más alto desde junio de 1992.

La mayoría de los economistas consideran que se necesitará tiempo antes de que la tasa de inflación regrese a sus niveles habituales y para 2022 esperan que en promedio esté una vez más por encima del 3,0 %.

Ante ello están surgiendo voces que piden que el Banco Central Europeo (BCE) de un giro en su política de bajos intereses.

En ese sentido se expresó el presidente de la Confederación Alemana de Comercio Mayorista y Comercio Exterior (BGA), Dirk Jadura,

"No es que el BCE esté haciendo muy poco, es que lo que está haciendo es equivocado", dijo Jadura.

En la misma dirección va la opinión del catedrático de economía Volker Wieland, miembro del Consejo Asesor de Economistas del Gobierno alemán, conocido como el grupo de los cinco sabios.

"Descartar un alza de tipos de interés en 2022 es algo difícil de defender y es innecesario", dijo Wieland.

El BCE debería dar, según Wieland, un giro en su política ya en 2022, siguiendo el ejemplo del FED, y no esperar a 2023.

Wieland criticó directamente la política de comunicación de la presidenta del BCE, Christine Lagarde.

"Me sorprende que justifique su política expansiva diciendo que en 2023 y 2024 estaremos otra vez por debajo del 2,0 %, como lo exigen las metas de inflación.", dijo.

"En vista de los fallos en los pronósticos de inflación me parece muy atrevido ligar la política monetaria a esos pronósticos", agregó.

Para enero los expertos esperan una tasa de inflación más baja por efectos estadísticos. Los precios ya se compararán con los del segundo semestre de 2020 cuando tuvo efecto la reducción temporal del IVA.

El instituto de estudios económicos IFO de Múnich, sin embargo, pronostica para este año un índice de inflación promedio del 3,3 % y prevé que una normalización solo se empezará a sentir en 2023.

Muchos de los factores inflacionarios, como los precios de la energía y los problemas en las cadenas de suministro, seguirán teniendo efecto en los próximos meses según el IFO.

La política monetaria expansiva del BCE, con bajos intereses, ha sido parte de la estrategia para impulsar la reactivación de las economías europeas.

El BCE define una tasa de inflación interanual ligeramente por debajo del 2,0 % como meta y con ella considera garantizada la estabilidad de los precios.

(c) Agencia EFE

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