Infla, vende y engatusa

Paul Krugman
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Un manifestante afuera de las oficinas principales de la plataforma de operaciones de valores Robinhood, en Menlo Park, California, el 28 de enero de 2021. (Ian C. Bates/The New York Times)
Un manifestante afuera de las oficinas principales de la plataforma de operaciones de valores Robinhood, en Menlo Park, California, el 28 de enero de 2021. (Ian C. Bates/The New York Times)

En un mundo más razonable, casi nadie se preocuparía por las subidas y bajadas del precio de las acciones de un pequeño minorista. Incluso cerca de la cima de su montaña rusa alimentada por Reddit, GameStop representaba solo un 0,06 por ciento del valor total de las acciones estadounidenses. Además, el mercado de valores en sí mismo es grosso modo un espectáculo secundario de la economía real.

Sin embargo, no vivimos en un mundo razonable, sino en un mundo en el que la historia de GameStop acaparó la atención mundial por poco tiempo. Y la locura nos dio algunas lecciones importantes, no tanto sobre la economía y los mercados, sino sobre la psicología y la política.

Porque resulta que, a pesar de los cuatro años de Donald Trump, nuestra sociedad sigue siendo increíblemente crédula. Y no solo hablamos de la gente que se cree lo que ve en las redes sociales; demasiadas personas influyentes siguen cayendo en el falso populismo.

Esta es la historia hasta ahora: GameStop es una cadena de tiendas que vende videojuegos y otros artículos electrónicos. Con el auge de los juegos en línea, el negocio subyacente de la empresa ha ido decayendo gradualmente. Hace poco, algunos fondos de cobertura, que creían que este declive no se reflejaba del todo en el precio de sus acciones, comenzaron a vender las acciones en corto; es decir, a tomar prestadas acciones y venderlas, con la esperanza de volver a comprarlas a precios más bajos.

Y aquí entra Reddit, un sitio de discusión en línea. WallStreetBets, un “subreddit” (foro de discusión) que atiende a pequeños inversionistas que asumen riesgos, se ha convertido en una fuerza en el mercado: los valores que se promocionan en este foro, los llamados valores meme, a veces se disparan. Y eso es lo que ocurrió con GameStop.

De hecho, GameStop subió tanto que los vendedores en corto se vieron obligados a retirarse. La subida del precio de las acciones significaba que estaban perdiendo dinero y para limitar sus pérdidas tuvieron que deshacer sus posiciones, lo que significaba volver a comprar las acciones, lo que hizo que su precio subiera aún más.

Eso sucedió la semana pasada. Esta semana el precio de las acciones de GameStop ha vuelto a bajar en términos generales, aunque no del todo, a la tierra. Y ahora, en lugar de leer sobre los chicos que se hicieron ricos de repente, estamos leyendo sobre pequeños inversionistas que compraron cerca del valor máximo y perdieron los ahorros de toda su vida.

¿A qué se debió todo esto? Las redes sociales actuaron como acelerador, pero la historia básica de lo que ocurrió es muy conocida. En esencia, se trató de una operación de inflar y vender, con una pizca de operaciones depredadoras.

Una operación de inflar y vender tiene lugar cuando un inversionista o un grupo de inversionistas compran una acción a bajo precio y luego hacen subir su precio difundiendo rumores o información errónea, lo que les permite deshacerse de sus acciones al venderlas a ingenuos engatusados —“tenedores de bolsas” — con una ganancia. En principio, se trata de una práctica ilegal, pero es poco probable que se acabe acusando a alguien en el asunto de GameStop, ya que tal vez sea imposible demostrar la intención.

Aun así, las acciones, en efecto, se inflaron —no sabemos con exactitud quién impulsó a GameStop, pero muchos de los mensajes de WallStreetBets al parecer proceden de bots, no de seres humanos reales— y alguien ganó mucho dinero al venderlas a los tenedores de bolsas.

El comercio depredador es un tejemaneje que explota los limitados recursos financieros de otros operadores, al obligarlos a deshacerse de sus posiciones y a reforzar los movimientos de los precios. Por lo general pensamos en los fondos de cobertura como los depredadores en tales situaciones; el ejemplo más famoso puede ser la jugada de George Soros contra la libra esterlina en 1992. Pero la semana pasada algunos de los fondos de cobertura fueron la presa.

En resumen, es una historia desagradable sin tipos buenos evidentes. ¿Quién va a derramar lágrimas por los vendedores en corto? No obstante, también es, en términos financieros, poca cosa. Lo angustioso de la saga de GameStop no es el hecho de que algunas personas hayan perdido dinero; es, como ya he dicho, la continua credulidad que estos acontecimientos dejaron al descubierto.

Seamos claros: lo que acaba de ocurrir no fue un levantamiento populista. Nuestra economía está dejando atrás a muchas familias, pero lo que los trabajadores estadounidenses necesitan es el fin del estancamiento salarial, no la oportunidad de apostar con acciones. De hecho, cuando el polvo se asiente tal vez descubramos que los pequeños inversionistas como grupo perdieron dinero en el frenesí comercial, mientras que Wall Street ganó.

Sin embargo, la narrativa del David contra el Goliat que es el sistema sin duda atrajo a algunos incautos que acabaron siendo víctimas. Y las cosas se pusieron realmente feas cuando las acciones de GameStop comenzaron su inevitable descenso.

Cuando la plataforma de operaciones de valores Robinhood dejó de aceptar temporalmente las órdenes de algunas acciones volátiles porque no tenía suficiente efectivo para respaldar las operaciones, hubo muchas figuras públicas que no tardaron en denunciar una conspiración. No es de extrañar que el senador Josh Hawley, posiblemente el principal falso populista de Estados Unidos y promotor de puño al aire de las mentiras electorales que condujeron al asalto del Capitolio, se sumara. Pero algunos progresistas hicieron eco de las denuncias.

Deberían haberlo sabido. Siempre hubo un tinte obvio QAnonista en el fenómeno de las acciones meme y se ha vuelto cada vez más fuerte a medida que esas acciones se hunden; sí, hay gente en Reddit y otras redes sociales que les echan toda la culpa a los banqueros judíos.

Así que permítanme hacer un llamamiento a todos los que se preocupan por las desigualdades de nuestra sociedad: está bien apoyar el populismo, pero asegúrense de que el populismo sea real. Necesitamos políticas serias para mejorar la vida de los estadounidenses, no teorías conspirativas y falsas guerras culturales contra las “élites”.

This article originally appeared in The New York Times.

© 2021 The New York Times Company