El infierno de los chinos endeudados por internet

Lianchao LAN
Las plataformas de préstamo entre particulares prosperan en China a pesar de sus enormes tasas de interés, a veces superiores al 36%, el límite legal (AFP/Archivos | Johannes EISELE)

El hiperconsumo y la facilidad para pedir créditos por internet están creando miles de endeudados en China, que empiezan pidiendo una pequeña cantidad y se encuentran en poco tiempo con deudas colosales.

Es el caso de Peng Jiezhao, un ingeniero de telecomunicaciones a quien le gusta tener los últimos modelos de teléfono móviles y de zapatillas deportivas.

Para financiar sus compras compulsivas cayó en la trampa del dinero fácil que proponen las plataformas de préstamo entre particulares que han prosperado en China en los últimos años, con enormes tasas de interés que a veces superan el 36%, el límite legal.

En su caso, empezó con un pequeño crédito de 300 yuanes (U$D 42), seguido por varios más que en tres años le llevaron a tener una deuda acumulada de 100.000 yuanes (unos 14.200 dólares).

"Ganara lo que ganara al final no me quedaba nada. Tenía que utilizarlo casi todo para amortizar mis deudas", dijo a la AFP el ingeniero de 22 años. "Es como un pozo sin fondo".

Los servicios de financiación por internet se han desarrollado muy rápidamente desde 2012 y han convertido a China en el líder mundial de este sector.

En 2018 representaban unos 195.000 millones de dólares, según la agencia financiera Bloomberg.

Inicialmente las autoridades alentaron la creación de estas plataformas de financiación, consideradas como una manera para los particulares de utilizar mejor sus ahorros en un contexto de ralentización económica.

- Dinero fácil -

El resultado es un mercado muy lucrativo, dominado por pequeñas empresas tecnológicas especializadas, que atraen a miles de jóvenes chinos ávidos de consumir nuevos productos.

También las grandes empresas, como Lufax (filial del gigante de los seguros Ping An) y Dianrong.com ofrecen créditos baratos.

Pero el sector de las finanzas en internet está poco regulado y el fraude es muy frecuente.

En 2018, miles de personas vieron desaparecer sus ahorros y salieron a las calles de Pekín para protestar contra el gobierno, aunque fueron rápidamente dispersados por la policía.

Una situación que preocupa al gobierno por la inestabilidad política que supone tener un sistema de crédito paralelo.

Según Zhang Yi, de la consultora iiMedia Research, las autoridades han perdido el control de un sector en pleno crecimiento.

En paralelo, muchas de estas empresas están desapareciendo y frente a las 5.000 que había el año pasado sólo quedan unas 1.490, según datos del Banco central chino.

Por eso el gobierno decidió reforzar este año la regulación de este tipo de préstamos.

Para Peng Jiezhao la consecuencia es que las fuentes de dinero fácil están desapareciendo y ahora sólo sus padres lo pueden ayudar a devolver sus deudas.

- Vergüenza y suicidios -

En China abundan las historias de personas desesperadas por sus deudas.

Es el caso de una mujer de 22 años de la provincia de Shandong (este), que explicó a la AFP que pensó en suicidarse por una deuda de 200.000 yuanes (unos 28.500 dólares) que utilizó para pagar el alquiler y hacer compras.

La vergüenza le quitó "las ganas de vivir", asegura.

Según la agencia de calificación financiera Moody's, los préstamos en curso de estas empresas alcanzaron a 150.000 millones de dólares en 2017, el equivalente al PIB de un país como Ucrania.

Sin embargo, han disminuido considerablemente desde que las autoridades tomaron medidas, hasta 77.000 millones de dólares en noviembre.

Chen Baihua, un joven de 25 años de la provincia de Zhejiang (este), tiene 130.000 yuanes (18.500 dólares) de deudas pero tuvo la suerte de que sus padres pudieron pagarlas.

No obstante, fue una experiencia "traumática" y su nota de crédito, que determinará su capacidad futura de pedir préstamo para comprarse un coche o una casa, quedó muy afectada negativamente.

"Mis padres me advirtieron de que sólo me ayudarían una vez y les da igual si acabo en la calle", asegura Chen, que cree que "el dinero fácil puede devorarte fácilmente".