Infartos: la señal medida en centímetros que multiplica el riesgo de sufrirlos

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Tener algunos kilos de más alrededor de la cintura no es solo una señal de que es posible que debas reducir las calorías y hacer más ejercicio. El exceso de grasa abdominal también es una señal de advertencia de que tienes un mayor riesgo de infarto e insuficiencia cardíaca, sugiere un estudio. (Foto: Getty)
Tener algunos kilos de más alrededor de la cintura no es solo una señal de que es posible que debas reducir las calorías y hacer más ejercicio. El exceso de grasa abdominal también es una señal de advertencia de que tienes un mayor riesgo de infarto e insuficiencia cardíaca, sugiere un estudio. (Foto: Getty)

Científicos de la Universidad de Oxford (Gran Bretaña) sugieren que medir tu cintura puede ser una de las mejores formas de conocer tu riesgo cardíaco y evitar un infarto, según recoge Yahoo! Actualités

"El riesgo de infarto aumenta un 4 por ciento por cada centímetro de más”, explican los autores de una investigación que ha analizado los datos de salud de más de 430.000 personas de entre 40 y 70 años. Incluso afirman que el control de la grasa visceral debería tener prioridad sobre los kilos que marca la báscula.

Dicho de otro modo, durante la investigación, que se llevó a cabo durante 13 años, el riesgo de ataques cardíacos y paros cardíacos aumentó en un cuatro por ciento por cada centímetro de cintura.

“Sabemos que el tejido adiposo visceral, la grasa que rodea los órganos del abdomen, es muy activo y contiene muchos factores inflamatorios que pueden causar enfermedades cardiovasculares, explica el doctor Ayodipupo Sikiru Oguntade, autor principal de este estudio, durante el congreso de la Sociedad Europea de Cardiología, en Barcelona.

El cardiólogo asegura que según los resultados: un perímetro de cintura demasiado grande es señal de que se tiene demasiada grasa visceral y de que el funcionamiento del corazón y de los vasos sanguíneos está deteriorado.

En concreto, la investigación ​​mostró que las personas con cinturas más grandes tenían 3,21 veces más probabilidad de sufrir insuficiencia cardíaca. Y aquellos con la peor medición de la relación cintura-cadera tenían un riesgo 3,34 veces mayor que las personas más delgadas. Por eso, los expertos en salud dicen que todos deberíamos medirnos la cintura una vez al año para comprobar si se está acumulando grasa peligrosa alrededor de nuestros órganos.

En definitiva, este hallazgo considera que la circunferencia de la cintura es el mayor factor predictivo de riesgo cardiovascular por delante de otras medidas de obesidad contempladas hasta la fecha, como el índice de masa corporal (IMC), que mide la masa y la altura de una persona.

La insuficiencia cardíaca es una afección a largo plazo, crónica e incurable-,que empeora con el tiempo, por lo que estos hallazgos subrayan la importancia de controlar nuestro peso.

Además el estudio también sugiere que las personas que tienen más peso alrededor de la cintura tienen un mayor riesgo de colesterol alto, presión arterial alta y diabetes tipo 2. “Todos estos factores de riesgo están relacionados con enfermedades cardíacas y circulatorias, que con el tiempo pueden aumentar el riesgo de insuficiencia cardíaca”, añade el cardiólogo.

Esta condición impide al corazón bombear sangre por todo el cuerpo de manera adecuada. Cuando esto sucede, la sangre a menudo retrocede y el líquido se puede acumular en los pulmones, lo que causa falta de aliento. Los síntomas pueden variar considerablemente de una persona a otra e incluyen dificultad para respirar después de la actividad o en reposo, sentirse cansado la mayor parte del tiempo, sentirse mareado o desmayarse y tener los tobillos y las piernas hinchadas.

De hecho, a medida que el bombeo del corazón se vuelve menos eficaz, la sangre puede acumularse en otras zonas del cuerpo. "El líquido se acumula en los pulmones, el hígado, el tracto gastrointestinal, al igual que en los brazos y las piernas", tal y como recoge este artículo de la enciclopedia médica Medlineplus.

En la fase inicial son síntomas ligeros, pero cuando progresa es probable que sean cada vez más graves. Los predominantes son:

  • Cansancio anormal por esfuerzos que antes no lo causaban. La sangre no llega adecuadamente a los músculos y se provoca una situación de fatiga muscular.

  • Respiración fatigosa por estancamiento de los líquidos en los alvéolos de los pulmones. Si al estar acostado se presenta una sensación de ahogo que obliga a levantarse y dormir sentado.

  • Sensación de plenitud del abdomen y falta de apetito.

  • La reducción del flujo sanguíneo al cerebro puede provocar sensaciones de mareo, confusión, mente en blanco y breves pérdidas de conciencia. Si se presentan estos episodios relacionados con cifras bajas de tensión es recomendable sentarse o tumbarse.

  • La insuficiencia puede provocar que el flujo de sangre a los riñones no sea suficiente y se produzca retención de líquidos por disminución de la orina. Esta hinchazón suele localizarse en las piernas, los tobillos o el abdomen. Y a veces se orina más por la noche que por el día (nicturia)

  • Falta de aire (disnea) con el esfuerzo y mala tolerancia al ejercicio por fatiga.

"El más frecuente es la sensación de falta de aire o disnea, cuando se realizan actividades cotidianas que antes no lo producían. También puede darse hinchazón en miembros inferiores y en el abdomen. Pero puede haber síntomas adicionales como tos, sensación de “pitos” en el pecho al respirar, cansancio, inapetencia y un largo etcétera", nos confirma el doctor Juan Delgado, del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid, e investigador del CIBERCV (Centro de Investigación en Red de Enfermedades Cardiovasculares).

La enfermedad sigue siendo hoy y, pese a los avances de los últimos años, tan mortal como algunos de los tipos de cáncer más comunes tanto en hombres (cáncer de próstata y vejiga) como en mujeres (cáncer de mama). Además, es la principal causa de hospitalizaciones en personas mayores de 65 años. Por eso, si aparecen los síntomas descritos, es importante visitar al médico y someterse al tratamiento recomendado con el fin de mantener los síntomas bajo control y proporcionar un alto nivel de vida durante muchos años.

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