India restringe las exportaciones de vacunas ante el aumento de contagios en el país

Jeffrey Gettleman, Emily Schmall y Mujib Mashal
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Trabajadores empaquetan la vacuna contra el COVID-19 Covishield en el Serum Institute de India en Pune, el 14 de enero de 2021. (Atul Loke/The New York Times)
Trabajadores empaquetan la vacuna contra el COVID-19 Covishield en el Serum Institute de India en Pune, el 14 de enero de 2021. (Atul Loke/The New York Times)

NUEVA DELHI — En un momento en el que la lucha contra el coronavirus está empeorando, India ha restringido de manera drástica las exportaciones de vacunas contra el COVID-19, lo que ha provocado un retroceso en las campañas de vacunación en muchos otros países.

El gobierno indio está reteniendo casi la totalidad de los 2,4 millones de dosis diarias que fabrica el Serum Institute de India, una empresa privada que es uno de los mayores productores de la vacuna de AstraZeneca a nivel mundial.

India está desesperada por conseguir todas las dosis posibles. Los contagios superan los 50.000 diarios, más del doble que hace menos de dos semanas. La campaña de vacunación ha sido lenta: solo se ha vacunado a menos del cuatro por ciento de los casi 1400 millones de habitantes del país, muy por debajo de los índices de Estados Unidos, el Reino Unido y la mayoría de los países europeos.

Hace unas semanas, India era uno de los principales exportadores de la vacuna de AstraZeneca, y aprovechaba la situación para ejercer influencia en el sur de Asia y en todo el mundo. Más de 70 países, desde Yibuti hasta el Reino Unido, recibieron un total de más de 60 millones de dosis de vacunas fabricadas en India. Desde mediados de enero hasta marzo, los principales envíos de vacunas salieron de India con pocos días de diferencia.

No obstante, el tamaño de los envíos ha disminuido mucho en las últimas dos semanas, según datos del Ministerio de Asuntos Exteriores de India. Covax, el programa creado por agencias donantes para comprar vacunas y distribuirlas en las naciones más pobres, declaró el jueves que les había comunicado a esos países que casi 100 millones de dosis previstas para marzo y abril se retrasarían debido a “una mayor demanda de vacunas contra el COVID-19 en India”.

El gobierno indio no ha comentado públicamente el estado de la exportación de vacunas y no quiso hacerlo cuando The New York Times lo contactó para este artículo; sin embargo, los expertos en salud afirman que la explicación es evidente: ante una segunda ola de contagios que golpea al país, India se está aferrando a una vacuna que no desarrolló, pero que se fabrica en su territorio en grandes cantidades.

El gobierno del primer ministro Narendra Modi, un nacionalista de mano dura, tiene un control reglamentario sobre cuántas dosis de vacunas pueden exportarse en un momento dado, y al parecer India va en la misma dirección que la Unión Europea, que se está movilizando para frenar las exportaciones.

Adar Poonawalla, director general del Serum Institute y descendiente de la familia multimillonaria que dirige la empresa, se encuentra en una situación muy incómoda. Al Serum Institute le interesa cuidar su reputación y mantener su palabra con sus clientes extranjeros y con AstraZeneca, además de cumplir los contratos que ha firmado.

No obstante, Poonawalla ha sido cuidadoso de no decir nada negativo sobre Modi ni la presión que su gobierno está ejerciendo sobre él. En cambio, ha apelado a la paciencia.

“El Serum Institute de India ha recibido instrucciones de dar prioridad a las enormes necesidades de la nación y, a la vez, equilibrar las necesidades del resto del mundo”, publicó Poonawalla en Twitter a finales de febrero. “Nos estamos esforzando al máximo”.

El Serum Institute, ubicado en un extenso campus en la ciudad de Pune, acordó suministrar vacunas a países de ingresos medios y bajos, según un acuerdo que firmó el año pasado con AstraZeneca, el gigante farmacéutico que se asoció con los científicos de Oxford que desarrollaron su vacuna.

Los problemas de producción en las instalaciones de AstraZeneca en Bélgica y los Países Bajos han hecho que naciones más ricas como Canadá, Arabia Saudita y el Reino Unido dependan también de las dosis del Serum Institute, lo que hace que la empresa sea aún más indispensable para la cadena de suministro mundial de la vacuna de AstraZeneca.

India ha exportado más dosis de vacunas que las que le ha suministrado a su propia población, a diferencia de Estados Unidos, el Reino Unido y los Estados miembros de la Unión Europea.

Con una población superior a la de África y cientos de millones de personas que viven por debajo del umbral de la pobreza, India depende de su propio suministro de vacunas, a diferencia de los países que se han abastecido de vacunas de proveedores de todo el mundo. India produce una segunda vacuna contra el COVID-19, desarrollada por Bharat Biotech, una empresa india, aunque la demanda mundial de esa vacuna es mucho menor que la de la vacuna de AstraZeneca.

Es poco probable que muchos países más pobres tengan acceso generalizado a las vacunas sino hasta 2023 o 2024, y una interrupción prolongada de las exportaciones de India podría retrasar esas fechas aún más, señaló Olivier Wouters, profesor de Políticas Sanitarias de la London School of Economics que ha estado analizando la cadena mundial de suministro de vacunas.

Afirmó que, ante la propagación de nuevas variantes, a todos los países les interesa trabajar juntos para vacunar al mundo.

“Muchos países del mundo, sobre todo los más pobres, cuentan con India”, dijo Wouters. “El nacionalismo en el tema de las vacunas nos perjudica a todos”.

Nepal, una de las naciones más pobres de Asia y en colindancia con India, ha tenido que interrumpir su campaña de vacunación. Nepal dependía en gran medida de las dosis de la vacuna de AstraZeneca fabricada en el Serum Institute, pero al agotarse sus reservas nacionales, Nepal dejó de administrar las vacunas el 17 de marzo.

El Reino Unido se encuentra en una situación similar. Hace varias semanas recibió cinco millones de dosis del Serum Institute, pero lleva semanas esperando otros cinco millones.

Uno de los principales asistentes del primer ministro Boris Johnson, Eddie Lister, aprovechó un viaje a India esta semana para tratar de garantizar los suministros prometidos por el Reino Unido, según las autoridades. Johnson visitará India el mes próximo y algunos diplomáticos se han referido a su viaje como una misión de alto nivel para asegurar millones de dosis adicionales.

El Serum Institute también desempeña un papel importante en el programa Covax para las naciones más pobres. Los documentos de la Organización Mundial de la Salud muestran que se esperaba que la empresa india aportara 240 millones de dosis para finales de junio.

No obstante, los datos del Ministerio de Asuntos Exteriores de India y la declaración del jueves de Covax indican que es probable que las campañas de vacunación en todo el mundo se retrasen aún más.

El 1.° de abril, India ampliará el criterio de elegibilidad y permitirá que cualquier persona mayor de 45 años se vacune.

“Es una situación variable”, comentó K. Srinath Reddy, experto en políticas sanitarias de la Fundación de Salud Pública de India, sin fines de lucro. “Pero en este momento, dado que el suministro de vacunas y la situación del COVID-19 son dinámicos, creo que es apropiado que el gobierno de India haga una pausa y diga: ‘Vamos a mantener las reservas’”.

This article originally appeared in The New York Times.

© 2021 The New York Times Company