India reescribe su historia, 75 años después de su independencia

El palacio residencial de la familia del primer gobernante de India, Jawaharlal Nehru, un luchador por la independencia y confidente de Mahatma Gandhi, es ahora un museo donde sus seguidores acuden a rendirle tributo.

Pero 75 años después de su independencia, la historia de India está siendo reescrita en todo el país, bajo la influencia del Partido Bharatiya Janata (BJP) que busca asentar su visión nacionalista hindú.

Los críticos acusan al BJP de desmantelar el relato establecido para adaptarlo a su perspectiva, al promover la visión de sus antepasados ideológicos y minimizar el aporte de los musulmanes a la historia y la sociedad indias.

El BJP venció al partido del Congreso, de Nehru, en las elecciones de 2014, luego de que la dinastía fundada por él dominara durante décadas la política india.

Su hija Indira Gandhi, quien creció en la casa, y su nieto Rajiv, también fueron primeros ministros.

Hoy en día, si el emperador Akbar --de la dinastía musulmana Mughal que gobernó India durante 300 años-- ganó o perdió una batalla contra un rey hindú, depende de qué libro de texto se utiliza.

En la presentación del libro sobre la resistencia de los reyes hindúes contra los Mughal, el ministro del Interior Amit Shah, aliado clave del primer ministro Narendra Modi, declaró: "Nadie puede impedirnos escribir la verdad. Ahora somos independientes, podemos escribir nuestra propia historia".

Así, la ciudad donde está la casa de Nehru fue rebautizada Prayagraj, después de 450 años de llamarse Allahabad, el nombre que le dio Akbar.

Según Vinod Mishra, quien trabajó allí 15 años, los nuevos visitantes de la casa reflejan el cambio de enfoque histórico.

"Antes todos venían maravillados y con admiración, pero ahora muchos ven la casa, sus pertenencias y comentan que hizo mucho dinero como otros políticos (corruptos)", comentó Mishra a AFP.

Los visitantes mayores "todavía entran en cada habitación y reverencialmente tocan los pies de los retratos de Nehru", indicó, no como las generaciones jóvenes.

- Pasado imaginario -

Los dirigentes del BJP se han referido a los Mughal como invasores islámicos, lo que ha avivado la tensión con los 210 millones de musulmanes del país.

También señalan que las autoridades que dominan en los relatos históricos, tras la independencia de Reino Unido en 1947, glorificaron a los conquistadores por encima de los reyes locales.

Aseguran que exageraron el papel del partido del Congreso en la lucha independentista, sin reconocer el papel de figuras revolucionarias o nacionalistas reverenciadas por el BJP.

Modi a menudo critica a Nehru, a quien culpa por la disputa sobre Cachemira o por perder una guerra contra China en 1962, para atacar al Partido del Congreso, principal formación de la oposición.

El historiador S. Irfan Habib, de Nueva Delhi, dijo a AFP que los esfuerzos del BJP por reescribir el pasado "son para asegurar su propio lugar en el presente y por las próximas décadas".

"Es peligroso porque estos libros moldean las mentes jóvenes que crecerán con un entendimiento muy diferente sobre India", acotó.

La historia contemporánea también está siendo revisada, según la prensa india: un organismo oficial modificó este año el contenido de un texto escolar.

Eliminó los motines de Gujarat de 2002 que dejaron al menos 1.000 muertos, en su mayoría musulmanes, cuando Modi era jefe del gobierno estatal.

Fue uno de los peores casos recientes de violencia religiosa en India, y un pasaje eliminado advertía que tales eventos "nos alertan de los peligros que involucra el uso de sentimientos religiosos con fines políticos".

- "Insulto a India" -

Los estados de Haryana y Gujarat anunciaron la inclusión de un libro sagrado hindú al programa escolar, pese a que la educación es secular.

Y un libro de texto del estado de Karnataka incorporó un discurso del derechista Rashtriya Swayamsewak Sangh, inspiración ideológica del BJP.

Rahul Gandhi, descendiente de Nehru y dirigente de Congreso, lo fustigó como un "insulto a India, que es la cuna de la diversidad".

Para algunos, los cambios en los libros de Historia calzan con el programa del partido de gobierno de apelar a la mayoría hindú del país.

El BJP ha respaldado varios grandes proyectos, como un gran corredor en un templo en Varanasi, una enorme estatua de un rey guerrero hindú que enfrentó a los Mughal, y un templo en el lugar de Ayodhya donde décadas atrás, fanáticos destruyeron una mezquita de la era Mughal.

Ademas, grupos derechistas reclaman como propios varios lugares musulmanes que aseguran fueron construidos sobre templos destruidos durante el gobierno islámico, lo que generó temores de violencia.

Algunos de ellos cuestionan el aporte de gobernantes no hindúes y los méritos del secularismo en un país de 1.400 millones de habitantes, de mayoría hindú.

"¿Qué hicieron las invasiones islámicas por este país en 1.400 años?", preguntó Omendra Ratnu, autor del libro presentado por el ministro Shah.

"Construyeron tres edificios --Taj Mahal, Fuerte Rojo y Qutub Minar-- y los tres son objeto de reivindicaciones hindúes", aseguró a AFP.

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