La India y Pakistán se pelean también por el arroz basmati

Nueva Delhi/Islamabad 23 jun (EFE).- La India y Pakistán han librado tres guerras y multitud de conflictos menores, pero la última de sus batallas se libra en los despachos de la Unión Europea (UE) por la indicación geográfica del arroz basmati, una pugna que puede tener consecuencias millonarias.

Todo empezó cuando la India solicitó la etiqueta de Indicación Geográfica Protegida (IGP) para el arroz basmati de forma exclusiva en la UE en 2018, algo que se hizo público el año pasado, a lo que Pakistán se opuso y a su vez reclamó la designación.

“El basmati pertenece a Pakistán”, dijo a Efe la secretaria parlamentaria del Ministerio de Comercio, Aliya Hamza.

La parlamentaria afirmó que el origen del basmati se sitúa en suelo paquistaní y sostuvo que la India comenzó a plantarlo en 1965 tras llevarse semillas de Pakistán.

La India y Pakistán se independizaron del Impero Británico en 1947 y desde entonces han librado tres guerras, numerosos conflictos menores y sus relaciones son generalmente tensas.

El basmati se produce sobretodo en el norte indio y en el sur paquistaní principalmente, cerca de sus respectivas fronteras.

ÚNICOS EXPORTADORES

Los dos países son los dos únicos exportadores de basmati. India es responsable del 65 % y Pakistán del 35 % de las ventas internacionales de este arroz de forma alargada y clásico de platos del subcontinente indio como el biriyani o el pulao.

La IGP “protege un producto contra toda usurpación o imitación y garantiza el verdadero origen del producto para sus consumidores”, según la UE.

Así, si la India se impone en la disputa, Pakistán no podrá comercializar su arroz basmati usando ese nombre en los países de la Unión Europea, lo que dañaría sus exportaciones.

El arroz es el segundo producto más exportado en Pakistán, tras el textil, con 4,1 millones de toneladas vendidas al exterior por valor de 2.175 millones de dólares el pasado año, dijo a Efe el presidente de la Asociación de Exportadores de Arroz de Pakistán (REAP, en inglés), Abdul Qayum Paracha.

Del total, 890.000 toneladas por valor de casi mil millones de dólares fueron de la variedad basmati. La UE importó basmati paquistaní por valor de 225 millones de dólares.

Esas cifras palidecen al lado de la India, que exportó el año pasado 17,5 millones de toneladas de arroz por valor de 8.800 millones de dólares el año pasado, 4,5 millones de ellas de basmati por valor de 4.000 millones de dólares, dijo a Efe el director ejecutivo de la asociación de exportadores de arroz india (AIREA, en inglés), Vinod Kumar Kaul.

Pero dada la maltrecha economía paquistaní, su balanza comercial negativa y sus escasas exportaciones -18.000 millones de dólares entre julio de 2020 y abril de 2021-, el basmati supone un producto fundamental para su venta al exterior y a la UE.

Además, la exportación de basmati paquistaní casi se ha duplicado desde 2016, al tiempo que ha ido decayendo las de la India por la imposición en 2018 de unas normas de control de pesticidas más estrictas en la Unión Europea, especialmente el plaguicida prohibido Triciclazol.

"Los exportadores decidieron actuar con cautela y exportar solo lo que se ajustaba por completo a las normas", dijo Kaul.

DECISIÓN DE LA UE

Las autoridades y empresarios del sector paquistaníes tratan la cuestión del basmati como si de un secreto de Estado se tratase y apenas quieren comentar la disputa con India.

En India, sin embargo, dejan clara su postura y esperan que la obtención de la indicación geográfica protegida impulse las exportaciones del basmati.

“El proceso sigue en marcha en la Unión Europea, pero obtener una denominación de origen siempre es beneficioso porque el producto se convierte en único y es mejor aceptado, lo que se puede traducir en mejores exportaciones", afirmó Kaul.

"Nuestro arroz es preferido al paquistaní a causa de su calidad", dijo.

Hamza, por su parte, defendió que el paquistaní es mejor

“Nuestro basmati es mejor que el indio”, sostuvo.

Los dos países no lograron llegar a un acuerdo en mayo y ahora la decisión final la tomará la Unión Europea, que podría fallar en favor de Islamabad o Nueva Delhi o establecer que el basmati pertenece a ambos.

David Asta Alares y Jaime León

(c) Agencia EFE

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