India: el primer ministro Modi, bajo fuego por la explosión de casos

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Un grupo de indios ve la transmisión en vivo del discurso del primer ministro indio Narendra Modi
Un grupo de indios ve la transmisión en vivo del discurso del primer ministro indio Narendra Modi

NUEVA DELHI.- Después de sucesivos epicentros el año pasado, desde China hasta América Latina, pasando por Italia y Estados Unidos, la atención internacional por el coronavirus está puesta en la India. Y puertas adentro, la atención, así como la rabia y la indignación de millones de ciudadanos, están puestas en el gobierno del primer ministro Narendra Modi.

En Nueva Delhi, el virus no muestra signos de disminuir. La capital registró este viernes otro récord de 395 muertes y 24.235 casos. En toda la India, el número de nuevos casos nuevos confirmados fue de 386.693, otro récord mundial. Los crematorios se están expandiendo, intentando aumentar la capacidad para hacer frente a 1000 cremaciones al día.

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Las imágenes de hospitales llenos de enfermos y moribundos inundan las redes sociales, mientras el personal médico hace llamamientos desesperados por suministros de oxígeno. Las grandes ciudades de Nueva Delhi y Bombay están cerradas, y solo el sonido de las sirenas de las ambulancias quiebra el silencio.

Los hospitales en India están al borde del colapso.
Los hospitales en India están al borde del colapso.


Los hospitales en India están al borde del colapso.

Para Modi, el primer ministro indio más poderoso en cinco décadas, es un momento de ajuste de cuentas. Se enfrenta a lo que parece ser la mayor crisis del país desde la independencia, una calamidad que desafía su visión de una nación orgullosa y autosuficiente.

Los propios errores de Modi son una fuente cada vez mayor de bronca. A medida que los casos de coronavirus se disparaban, Modi continuó realizando grandes mítines electorales y se negó a cancelar un festival religioso hindú que atrajo a millones a las orillas del río Ganges, a pesar de las súplicas de los expertos en salud.

Un grupo de trabajo nacional de expertos y científicos establecido para asesorar al gobierno no se reunió en absoluto en febrero y marzo, según reveló el diario estadounidense The Washington Post. Y solo se reunió solo dos veces en abril.

En lugar de hacer preparativos urgentes para una segunda ola de casos en un sistema de salud ya debilitado, el gobierno se centró en las vacunas, una campaña demasiado limitada para mitigar el desastre que se avecinaba.

Y pese a la confianza que muchos depositan en las vacunas como la única salida a largo plazo, los ciudadanos de Delhi recibieron un golpe esta semana cuando el gobierno local dijo que los planes para abrir las vacunas a cualquier persona de 18 años o más a partir del sábado se retrasarían indefinidamente debido a una falta de suministros. Se está experimentando una escasez similar en toda la India.

Shahnawaz Shaikh verifica la presión de un cilindro de oxígeno en un centro de distribución en un barrio pobre de Bombay
Indranil Mukherjee


Shahnawaz Shaikh verifica la presión de un cilindro de oxígeno en un centro de distribución en un barrio pobre de Bombay (Indranil Mukherjee/)

Las autoridades de Delhi dijeron que tendrían vacunas disponibles “lo antes posible”. Pero varias clínicas privadas en Delhi dijeron que no esperaban tener stock hasta dentro de uno o dos meses.

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La ayuda internacional comenzó a llegar el martes pasado, y países de todo el mundo enviaron tubos de oxígeno, ventiladores, medicamentos y otros suministros. Pero estos suministros necesitan tiempo para distribuirse y es necesario construir plantas de oxígeno. Para algunas de las ciudades más afectadas, como Nueva Delhi, la falta de ayuda inmediata y recursos accesibles significa que los cuerpos se seguirán acumulando hasta que llegue la asistencia.

La impotencia, la frustración y la bronca hacia la lenta respuesta del gobierno se está extendiendo entre la gente en el terreno, especialmente aquellos que enfrentan el diluvio de la muerte todos los días. “Antes de la pandemia, solíamos incinerar de ocho a diez personas al día”, dijo Jitender Singh Shunty, director del crematorio Seemapuri en el este de Nueva Delhi. “Ahora estamos incinerando de 100 a 120”.

La demanda es tan alta que el crematorio Seemapuri se expandió a su estacionamiento, donde decenas de trabajadores construyen nuevas plataformas de cremación. Hay tan poco espacio y tantos cuerpos que las familias tienen que sacar número y esperar su turno en fila.