Una India empobrecida cumple un año del confinamiento ante la misma amenaza

Nueva Delhi, 25 mar (EFE).- Hace hoy un año la India se apagó con el confinamiento de sus 1.350 millones de habitantes, pero lejos de formar parte del pasado, el país superó este jueves los 50.000 nuevos casos de coronavirus por primera vez en cinco meses, con una población empobrecida y la misma amenaza ante esta segunda ola.

Sentada en el campo, Sita ve de nuevo florecer su plantación de coliflor después de exactamente un año. Lleva en brazos a su hijo de 11 meses nacido en las vísperas de lo que debió ser la época de la cosecha, reescrita ahora con los tiempos del coronavirus.

La mujer mira la cosecha y asegura que aunque en un año el campo no ha cambiado, ella no es la misma. Ahora soy "más pobre", asegura a Efe.

Un estudio del Centro de Investigación Pew publicado este mes estimó que el número de personas pobres en la India, con ingresos de menos de dos dólares al día, ha aumentado en 75 millones debido a la recesión provocada por el confinamiento, lo que representa "casi el 60 por ciento del aumento mundial de la pobreza".

El mismo estudio indica el impacto sobre la clase media que en el último año se redujo en 32 millones como consecuencia de la recesión, en comparación con el número que podría haber alcanzado sin la pandemia.

"Esto representa el 60 por ciento del retroceso global en el número de personas en el nivel de ingresos medios (de 10,01 a 20 dólares por día)", indicó el informe.

Deepak, maestro de 22 años, explica a Efe los problemas de la covid y el confinamiento.

"La covid afecta principalmente a la clase alta. Pero el confinamiento es el problema de la clase baja, causa desempleo e infelicidad", dice.

GENTE PEQUEÑA, INGRESOS PEQUEÑOS

Las noticias de la nueva ola de contagios, que alcanzó hoy los 53.476 casos diarios por primera vez desde octubre, inundan los medios y corren de boca a boca, con la amenaza de un nuevo confinamiento que Sita relaciona con el olor de la coliflor pudriéndose en los campos.

"Se destruyeron las cosechas y tuvimos que tirarlas. No se podían vender, a pesar de que gastamos mucho dinero", recuerda Sita.

A lo largo del año, "no pudimos vender ninguna verdura, fuimos al mercado a venderla, pero no había nadie que la comprara, no pudimos viajar para venderlas en otra parte", explica.

Para ella, el golpe a la economía ha sido la enfermedad más larga, y aunque nunca ha conocido de primera mano a un paciente de covid, sabe en carne propia lo que la pandemia le ha hecho a su comunidad.

"No hemos visto al coronavirus, no sabemos cómo es. Pero todos conocen el hambre", responde.

Pese a que la desescalada del confinamiento comenzó en junio, la vuelta a la normalidad y la entrada de dinero permea lentamente de arriba hacia abajo, y el retroceso que sufrieron muchos trabajadores ha sido irreparable.

"Nuestras vidas fueron destruidas por el confinamiento, es difícil de describir. Mi cara se ha encogido porque no he comido lo suficiente", dice Satey Pal, un exmaestro de sastrería reinventado como planchador tras la merma del trabajo.

"Ahora la vida es como estar bajo una plancha", añade.

LA COVID DE LOS POBRES

El estudio del Centro Pew anticipaba antes de la pandemia que en 2020 en la India unos 99 millones de personas pertenecerían a la clase media mundial.

"Un año después de la pandemia, se estima que este número ha sido de 66 millones, reducido en un tercio. Asimismo, se prevé que el número de pobres en la India alcance los 134 millones, más del doble de los 59 millones previstos antes de la recesión", mientras que 1.200 millones engrosaron la categoría de bajos ingresos (entre 2,01 y 10 dólares diarios).

De acuerdo con esto, la tasa de pobreza en la India probablemente aumentó al 9,7 por ciento en 2020, el doble del 4,3 por ciento pronosticado para ese periodo.

"Nos estaba yendo bien, podíamos ganar lo suficiente, (pero ahora) sobrevivimos viendo cómo transcurre el tiempo. El día pasa de alguna manera en esta jungla", dice Ompal, un agricultor que asegura que no era pobre antes del confinamiento.

Sin saber que esperar, afirma que un año después "para nosotros el cierre no ha terminado".

Indira Guerrero

(c) Agencia EFE