La India, ante un doble desafío en su camino para ser superpotencia

Julia D'Arrisso

La aplicación de la norma que facilita el acceso a la ciudadanía india a refugiados de Afganistán, Bangladesh y Paquistán en la India, siempre y cuando no sean musulmanes, desató una ola de enfrentamientos que dejó 23 muertes en todo el país y un conflicto que escala a gran velocidad. Pero, además, dejó al descubierto dos nuevos desafíos para la democracia más grande del mundo en su camino para ser una superpotencia: el debate por la sostenibilidad de su identidad secular y cómo lograr reimpulsar su economía.

La ley de ciudadanía, aprobada el 11 de diciembre, es fuertemente criticada porque deja explícitamente afuera a los inmigrantes de origen musulmán, y provocó una ola de manifestaciones inéditas desde la llegada al poder del primer ministro Narendra Modi, en 2014.

Mientras el gobierno defiende que la nueva medida salvará de la persecución a minorías religiosas como hindúes y cristianos en Bangladesh, Paquistán y Afganistán, los musulmanes, que representan el 14% de los más de 1300 millones de habitantes, repudian la medida porque afirman que discrimina a los extranjeros que profesan el islam. Los manifestantes que rechazan la ley, principalmente estudiantes, lo consideran un avance del nacionalismo hindú y cuestionan que la norma atenta contra las bases laicas del Estado.

Este es el primer foco de conflicto que deberá resolver la India. Lía Rodríguez de la Vega, especialista en la India de la Universidad de Palermo, explicó a LA NACION que esta medida no resultó sorpresiva, ya que formaba parte del manifiesto de campaña del partido nacionalista Bharatiya Janata (BJP), al que pertenece Modi. Pero el país está caracterizado por una amplia diversidad cultural y la disputa reside en la posibilidad de sostener esa convivencia étnica.

"Se debaten dos proyectos de país: el que asocia la indianidad al territorio y otra visión que lo vincula a la identidad étnica. La ley de ciudadanía abona al discurso indio que señala a Paquistán como un adversario ligado a la violencia islámica", expresó Rodríguez de la Vega.

En su visión, si avanzaran medidas como la de la ley de ciudadanía afectaría a la democracia, "porque no considerar a la primera minoría generará un impacto, sobre todo en la imagen internacional de la India".

De hecho, sobre este punto, Human Rights Watch (HRW) alertó sobre su preocupación y la de otros organismos internacionales, como Naciones Unidas en su último informe. "La respuesta más fuerte del gobierno a las protestas sería derogar la ley de ciudadanía y retirar su plan de verificación de ciudadanía que amenaza a las comunidades marginadas", dijo Meenakshi Ganguly, directora del organismo para el sur de Asia.

En coincidencia, Luciana Contarino Sparta, profesora de historia de Asia y África de la UBA, indicó a LA NACION que la ley de ciudadanía "hace peligrar la democracia secular". Según su perspectiva, el respaldo a las políticas nacionalistas de Modi residen en discursos populares que reivindican la religión hindú como mecanismo de identificación. "El gobierno es sostenido mediante muestras de exaltación nacionalista, como el ataque contra Paquistán que ordenó este año después de la matanza de Cachemira. Modi equipara la oposición Paquistán-India con islamismo-hinduismo, es decir, busca ligar a la India con una sola religión o, al menos, con la oposición al islam", explicó.

A ese escenario se le agrega el rol de una oposición política que no logra consolidar su liderazgo. "El Congreso Nacional Indio no encuentra un liderazgo que permita que la población del país se identifique con él, como sucedió en los tiempos de Ghandi o de Nehru. Se percibe como un partido monopolizado por una élite moderna y Modi aprovechó esa crisis de liderazgo para ser identificado con el pueblo y la tradición, haciendo hincapié en el hinduismo como elemento representativo de la India, a pesar de los 200 millones de musulmanes que viven en el país", analizó Contarino Sparta.

Ralentización

Pero eso no es todo. La economía india, si bien tuvo un crecimiento del 7% anual -según cifras del Banco Mundial en 2018- y podría superar a China en los próximos años, se proyecta una desaceleración hasta el 5% para este año, lo que encendió algunas alarmas.

Hay una serie de factores que generaron esa caída de la actividad. "La desmonetización de todos los billetes de 500 y 1000 rupias quitó el circulante de dinero y contrajo la economía, sumado a una baja en las exportaciones producto de que el comercio mundial está contraído y también se generó una fuerte caída de la producción agrícola por el monzón y falta de inversión en el agro", enumeró Manuel Gonzalo, economista del grupo de trabajo de la India y Asia del Sur del Consejo Argentino de Relaciones Internacionales.

Para los especialistas, la cuestión económica es una de las más preocupantes en la India, principalmente porque Modi prometió "crear 100 millones de empleos antes de 2022", algo que hasta ahora no está cumpliendo. De hecho, en enero pasado se reveló que la tasa de desempleo durante 2017-2018 fue de 6,1%, la más alta en los últimos 45 años. Pero a eso se añade que el mercado de trabajo está caracterizado por un índice de informalidad que ronda el 75%.

Akhil Bery, analista del sur de Asia de Eurasia Group, consideró en diálogo con LA NACION que el principal desafío para la India es restaurar el crecimiento económico. "La economía se desaceleró considerablemente y las acciones del gobierno hasta ahora se centraron en aprobar la agenda social a expensas de la agenda económica", expresó. Y agregó que es probable que esa tendencia continúe, lo que podría agravar las protestas y los votantes podrían castigar a Modi por relegar las prioridades económicas.

"La India tendrá una reducción del crecimiento, pero está en un piso de cinco puntos de incremento del PBI y puede mejorar", dijo Gonzalo a LA NACION. A la vez que Rodríguez de la Vega completó que la clave para que el país se asiente como potencia mundial reside en el mercado de trabajo: "La India tiene un gran problema sobre el empleo informal. Si se puede asegurar la empleabilidad podría llegar a superar el PBI per cápita de China en 2030".

Inquietud en ascenso

Las protestas y la economía preocupan al gobierno

Polémica norma

La medida desató una ola de protestas y violencia, con 23 muertos; la norma es rechazada por ser discriminatoria de los inmigrantes de origen musulmán, que representan el 14% de la población

Crecimiento

La economía creció 7% en 2018, pero para este año podría desacelerarse al 5%; el desempleo es el más alto en 45 años, con un elevado índice de informalidad