México, el paraíso donde a los estadounidenses no les prohíben nada en tiempos de COVID-19

Jesús Del Toro
·6  min de lectura

Ansiosos de otros aires, cansados de las limitaciones motivadas por las restricciones contra el covid-19 y con una mezcla de temeridad y aceptación de riesgo, miles de estadounidenses optan por viajar a México para escapar de la pandemia de coronavirus en Estados Unidos.

Y no porque en México la enfermedad sea menor. En realidad, México también enfrenta índices de contagio y fallecimiento enormes, con la cuarta cuota mortal más grande del mundo.

Pero México, a diferencia de muchos otros países, no impone a los estadounidenses restricciones de viaje o la realización de una cuarentena al llegar. Controles de temperatura en aeropuertos y otros puntos de entrada al país, el uso de mascarillas y distanciamiento social son medidas aplicadas, algo similar a lo que sucede en Estados Unidos.

Un surfista solitario en una playa en Cabo San Lucas, Baja California Sur, México. (AP)
Un surfista solitario en una playa en Cabo San Lucas, Baja California Sur, México. (AP)

Pero México no les cierra las puertas a los turistas estadounidense, los abruma con el requisito de una cuarentena o les exige mostrar prueba de diagnóstico de covid-19 negativa para entrar, como sí se exige en otros países.

Y muchos estadounidenses encuentran más llevadera la pandemia en México que en su país, donde en muchos estados se han impuesto restricciones a las actividades, y por ello, cuando pueden, viajan a los principales destinos turísticos, sobre todo las playas del Pacífico y del Caribe, de acuerdo a Los Angeles Times.

Por ejemplo, como contó Kierston Jackson, de 24 años y residente en Houston, ella viajó a la ciudad mexicana de Los Cabos, Baja California Sur, con su novio y allí ellos han disfrutado de las amenidades turísticas. “Es un buen cambio de paso… Definitivamente prefiero estar aquí con mi mascarilla que en mi casa sin ella”, en relación a que en Houston al parecer pasa mucho tiempo en su domicilio.

Alex Laugulis es canadiense, pero vive en Wisconsin, Estados Unidos. Él comentó al LA Times que cuando viajó a Canadá debió cumplir una cuarentena de 14 días, mientas que al llegar a Los Cabos en el aeropuerto solo se le tomó la temperatura y se le dejó proseguir. Ciertamente debe usar mascarilla: “sea que vayas a un Walmart en tu localidad o vengas aquí es más o menos lo mismo”, dijo Lagulis, con la ventaja de que en Los Cabos él realiza paseos para pescar en el mar. Eso sí, no cuenta mucho de ello en redes sociales para evitar exasperar a terceros.

Tan solo en octubre, se informa, casi medio millón de estadounidenses viajaron a México, país que mantiene abiertas sus puertas a esos viajeros, situación que no sucede, por ejemplo, en muchos países de Europa. Eso ha mitigado el impacto económico del coronavirus en la industria turística mexicana, pues ciudades como Los Cabos dependen en grado mayúsculo de la actividad económica generada por el turismo.

Incluso ha permitido que en esas zonas se hayan recuperado miles de empleos en hoteles, restaurantes y otras actividades vinculadas al turismo.

Paris Hilton y su novio Carter Reum en un resort de lujo en Cabo San Lucas. (Photo by Clasos/Getty Images)
Paris Hilton y su novio Carter Reum en un resort de lujo en Cabo San Lucas. (Photo by Clasos/Getty Images)

Así, muchos estadounidenses desafían los riesgos del viaje y se van a México a vacacionar. Y aunque en buena medida en ambos países hay restricciones similares para frenar el covid-19 y se recomienda evitar viajes, muchos estadounidenses hallan que la situación en México les resulta a ellos menos opresiva que las restricciones en Estados Unidos, no tanto quizá porque las condiciones y restricciones sean diferentes (en realidad son similares) sino porque al estar fuera de casa, en un ambiente de relajación, perciben que su situación es más agradable.

En esos centros turísticos de México, también existen limitaciones a la operación de hoteles y restaurantes, con limitaciones en el porcentaje de ocupación y con algunos establecimientos con restricciones de horario o sin operar.

“Me siento más seguro aquí que en casa…”, dijo Juan Castro, de 45 años y residente en Carpinteria, California, en alusión a su estancia en San José del Cabo. “Yo no iría a un [supermercado] Albertsons en Carpinteria… Pero sí vengo aquí”, comentó Castro al LA Times, quien había pasado el día pescando y tomando el sol.

Tal relajación ciertamente ayuda a la paz mental.

Una turista camina en una playa en Cabo San Lucas Baja California  Sur, México. (Getty Images)
Una turista camina en una playa en Cabo San Lucas Baja California Sur, México. (Getty Images)

El perfil de los turistas también ha cambiado un poco: según el LA Times, menos personas mayores de 60 años optan por viajar a Baja California Sur, mientras que se ha incrementado la llegada de viajeros de entre 30 y 50 años.

Con todo, el flujo de personas en esos centros turísticos ha tenido un impacto negativo. En las zonas turísticas de Baja California Sur, por ejemplo, en meses recientes se han incrementado la cantidad de casos y fallecimientos por covid-19. En general, la pandemia ha arreciado en México, al igual que en Estados Unidos.

No es claro cuántos de esos casos en centros turísticos se originaron en viajeros contagiados que arribaron a esas ciudades mexicanas y cuánto al hecho de que se registre allí en sí mayor interacción de personas, pese a que se impulsa constantemente el uso de mascarillas y el distanciamiento social.

Y también se han dado casos de viajeros que vuelven a Estados Unidos o Canadá portando el virus, tras haberse contagiado en localidades mexicanas.

Playa del Carmen, Mexico. (Photo by Hector Vivas/Getty Images)
Playa del Carmen, Mexico. (Photo by Hector Vivas/Getty Images)

Por ejemplo, de acuerdo a The Daily Beast, la oleada de turistas que acudieron a un festival artístico-cultural en Tulum, en el Caribe mexicano, desató un contagio masivo. Muchos casos de covid-19 diagnosticados en Nueva York y otras ciudades fueron rastreados y se determinó que su origen fueron contagios entre turistas, la mayoría estadounidenses, que acudieron en gran número a ese festival.

Con todo, las autoridades y la industria turística en Los Cabos y otras ciudades mexicanas apoyan la reapertura de sus actividades y han ajustado sus operaciones y servicios. Y, de acuerdo a John Kirwan, director del hotel Fiesta Americana en Los Cabos, “los protocolos funcionan” y ellos no han tenido conocimiento de casos de contagio de covid-19 entre sus huéspedes, indicó el LA Times.

¿Es una irresponsabilidad viajar en las presentes condiciones por el riesgo de catalizar la pandemia? ¿Es la reapertura al turismo un riesgo tolerable, pese a su cuota de enfermedad y muerte, para mantener la actividad económica en regiones de México que dependen de ello y no tienen otras fuentes de ingreso suficientes? ¿Son las medidas preventivas allí, y en otros lugares, suficientes en su alcance y adecuadamente respetadas?

Todas ellas son preguntas punzantes en momentos en que la prevención al máximo, con las medidas de uso de mascarillas y distanciamiento social, es en todas partes imperativa para contener una pandemia que está al alza, aunque exista con la llegada de las vacunas una salida en el horizonte.

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