Independientes, del activismo a escribir la nueva Constitución chilena

Santiago de Chile, 7 jun (EFE).- La vida de Giovanna Grandón, más conocida en Chile como la "tía Pikachu", cambió por completo en octubre de 2019 cuando decidió usar un disfraz de su hijo para ir a una manifestación en Santiago. Del baile y las consignas pasó a las elecciones, y ahora dará vida a la nueva Constitución de Chile.

Grandón (46 años), una joven abuela de clase trabajadora residente en Santiago, es una de los 27 constituyentes que la Lista del Pueblo sumó para la convención que diseñará un nuevo modelo de país, de un total de 155.

Pese a contar con una financiación electoral muy inferior a la de los partidos políticos tradicionales, esta agrupación se convirtió en el colectivo de candidatos independientes con más representantes del organismo constituyente chileno, sin figurar mayormente en las encuestas de intención de voto, dando la sorpresa a nivel nacional.

Entre ellos se encuentran activistas, abogados, científicas y asistentes de párvulos como la "tía Pikachu", quienes no militan en partidos políticos pero sí llevan años vinculados al trabajo en terreno con comunidades locales, tejiendo redes de atención y cuidado ciudadanas a través de agrupaciones comunales y regionales.

"La gente me decía que me presentara a constituyente, pero yo no tengo ni idea de leyes, no tengo estudios universitarios. Se los di a mi hijo. En el momento en el que pude pagarlo, decidí que fuera para él. Aun así, se necesita que esta Constitución la escribamos entre todos", explicó Grandón en una entrevista con Efe.

A diferencia de la anterior Carta Magna, promulgada durante la dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990), el nuevo texto estará marcado por la diversidad: será redactada por un 60 % de constituyentes independientes, de forma paritaria entre hombres y mujeres y con la participación de los pueblos indígenas.

Pero también por una mayoría de fuerzas progresistas, ya que el centro derecha y el oficialismo, a pesar de ir en bloque en la lista "Vamos por Chile", únicamente logró 37 escaños, lo que les sitúa lejos del tercio de representación necesario para bloquear normas y debates en la convención.

POLITIZACIÓN DE LA POBLACIÓN

Todo ello sienta unas condiciones de partida "bastante favorables", indicó a Efe Elisa Giustinianovich (36), constituyente electa por la Lista del Pueblo en la región de Magallanes y de la Antártica, quien destacó el papel que han tenido los movimientos sociales a la hora de levantar candidaturas por todo el país.

"Somos los pueblos movilizados quienes abrimos este proceso. Organizaciones que trabajan desde hace años en el territorio, cubriendo todo lo que no cubre el Estado, considerando que un Estado subsidiario no cubre prácticamente nada", explicó.

Un proceso, continuó la doctora en ingeniería química, que se inició durante "el período de transición post dictadura", donde gracias a la actual Constitución "que amarra un modelo económico", comenzó "la privatización de todas las esferas de la vida" hasta llegar al punto de "lucrar con los derechos sociales".

En este sentido, las protestas de 2019, continuó Giustinianovich, desembocaron en una "rápida politización de la población", ante las "distintas urgencias que afectan a todos por igual", lo que favoreció el diálogo entre movimientos sociales y facilitó la articulación de listas con objetivos comunes para las elecciones.

DE NORTE A SUR

Un fenómeno que se ha dado a lo largo de todo el país, como refleja Daniel Bravo (39 años), abogado constituyente electo por la Lista del Pueblo en la región de Coquimbo, quien busca aportar una "mirada nortina y regionalista, desde la macrozona norte" al debate constitucional.

"Al haber nacido, estudiado y trabajado casi toda mi vida en la zona, he podido conocer la realidad local, como ciudadano, abogado y profesor universitario, para redactar una nueva Constitución que refleje adecuadamente las demandas de la ciudadanía y los cambios que se quieren, necesitan y esperan", indicó Bravo a Efe.

Una idea que se suma a la expresada por la "tía Pikachu", quien ha enfrentado numerosas críticas por su falta de preparación académica para participar en la convención.

"La élite política y económica no sabe cómo es la realidad cuando te quedan 30.000 pesos chilenos (41,71 dólares) y una semana entera para vivir y dar de comer a cuatro hijos. Eso a ellos les da lo mismo, pero a nosotros, que vivimos esa realidad, no. Uno pelea por su gente, porque no tiene que ser así", dijo Grandón.

ESTADO COMO GARANTE DE DERECHOS SOCIALES

Más allá de su trabajo de base, la Lista del Pueblo comparte una visión del nuevo país que quiere, donde el Estado sea garante de derechos sociales, con una estructura descentralizada que favorezca la democracia activa, y un enfoque feminista, ecológico y plurinacional.

Y también la emoción de participar en la redacción de la nueva Carta Magna, algo "impensable" hace unos años para Giustinianovich, ya que era una realidad "súper alejada para las personas comunes y corrientes", a pesar de que llevaran "muchos años activos políticamente, ligados al activismo territorial y comunitario".

Una oportunidad única, completó Bravo, a quien le cuesta imaginar que antes de las protestas de 2019 fuera posible "cambiar la Constitución de una forma tan democrática, pluralista y paritaria".

"Si te fijas en los constituyentes, hay una amplia gama de personas que podemos aportar, todos desde nuestras propias veredas. Incluso la gente que enfrenta la realidad y las necesidades. Todos somos iguales en la convención, y estaremos ahí para cumplir con lo que fuimos elegidos", finalizó Grandón.

Alberto Valdés Gómez

(c) Agencia EFE

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