Indígenas peruanos que protestan contra minas enfrentan violencia

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Las tensiones entre una empresa minera y un grupo indígena peruano que está ocupando el lugar están aumentando. Los mineros amenazan con enfrentar a los manifestantes.

Miembros de la comunidad Apurímac tomaron control de la mina Las Bambas, de propiedad china, en la sierra sur de Perú, hace 47 días, y exigieron una compensación por los impactos ambientales y sociales causados por la mina de cobre.

Ahora, los mineros, que sufren económicamente, amenazan con enfrentarse a los manifestantes. Las Bambas, directa e indirectamente, da empleo a más de ocho mil personas.

“No sabemos cómo vamos a contener [a los mineros]”, declaró a medios locales Erick Ramos, secretario del Sindicato de Trabajadores de Las Bambas.

“Están dispuestos a ir y enfrentarlos [a los manifestantes]”.

“Tres mil trabajadores ya están en las calles. ¿Hasta qué punto quieres exacerbar este problema?”.

Edgar Lima, presidente de la comunidad de Chila, una de las seis comunidades que conforman Apurímac, dijo que una propuesta presentada recientemente por MMG, la compañía china que opera la mina, sigue siendo discutida, pero no tienen mucha esperanza en la administración de la mina.

Los manifestantes acusan a MMG, que contribuye en promedio con 1 por ciento del PIB de Perú, de no cumplir con sus promesas ante la comunidad. El gobierno peruano está tratando de negociar un acuerdo para que las operaciones puedan reanudarse.

Lima mencionó: “No nos entendemos.

“No tenemos confianza de que podamos aceptar esta propuesta de parte de la minera, más cuando hay un historial de incumplimiento de compromisos”.

La semana pasada, la Policía Nacional hirió a tres miembros de la comunidad Apurímac y arrestó a 11. Dos mujeres y un trabajador fueron lesionados y trasladados a una clínica en el poblado cercano de Challhuahuacho, informan medios locales.

Un portavoz de MMG anunció: “MMG da la bienvenida a los esfuerzos del gobierno peruano para establecer un diálogo que conduzca a la reanudación de las operaciones en Las Bambas, suspendidas desde el 14 de abril debido a la invasión ilegal de sus tierras y que, luego de 42 días de paro, ha generado pérdidas de US$395,8 millones en exportaciones y más de US$217,2 millones en ingresos para Perú y la región Apurímac.

“Cabe recordar que la falta de voluntad para llegar a un acuerdo entre estas comunidades pone 9.000 trabajos en riesgo y más de 1.400 pequeñas y medianas empresas en Cusco y Apurímac que brindan bienes y servicios para la mina Las Bambas”.

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