Indígenas de Brasil exigen el fin de la impunidad en vísperas de los comicios

Manaos (Brasil), 5 sep (EFE).- Líderes indígenas y representantes de otras minorías sociales marcharon este lunes, Día de la Amazonía, en la ciudad brasileña Manaos para exigir el fin de la impunidad contra las agresiones que atribuyen a las "amenazas" del Gobierno de Jair Bolsonaro, cuando faltan 27 días para las elecciones.

La manifestación, prevista también en otras ciudades del país, coincidió con el Grito de los Excluidos, que organiza la Iglesia católica desde 1995 en defensa de las minorías para contraprogramar las fiestas por la Independencia de Brasil, de la que se cumplirán 200 años este miércoles.

"Brasil: ¿200 años de (in)dependencia para quién?" ha sido el lema escogido para la edición de 2022, que volvió a ser presencial después de dos años de ausencia por la pandemia de coronavirus.

Con la mochila llena de reivindicaciones, representantes de los pueblos originarios viajaron largas distancias, por tierra y agua, para llegar hoy a Manaos, capital del estado brasileño de Amazonas (norte), desde donde iniciaron una marcha de unos cinco kilómetros.

DOS AÑOS SIN RESPUESTAS

La palabra más repetida fue "Justicia". Alessandra Macedo, de la etnia Munduruku, ha venido en busca de respuestas por el asesinato, el 5 de agosto de 2020, de dos jóvenes hermanos de su aldea durante una brutal incursión policial en la región.

"Queremos justicia y que el Gobierno repare por lo que hizo y nos dé seguridad. La Policía no pueden entrar así porque realmente mataron dos indígenas", explica a Efe.

En estos dos años, ningún esclarecimiento, ningún detenido.

Según un informe del Consejo Indigenista Misionario (Cimi), entidad vinculada a la Iglesia católica, las invasiones a reservas indígenas crecieron en 2021 hasta los 305 casos, casi tres veces más que en 2018, un año antes de que el ultraderechista Bolsonaro asumiera la Presidencia.

El año pasado también se reportaron 176 asesinatos de indígenas, apenas seis menos que en 2020, que entonces ya significó el mayor número de homicidios desde que el Cimi reúne esta estadística con base en fuentes oficiales, en 2014.

"Enfrentamos una violencia que está relacionada con nuestras riquezas naturales", como "el oro, la madera, los peces" y "esa agresión acaba matando las culturas indígenas", indica a Efe el arzobispo de Manaos, Leonardo Ulrich Steiner, nombrado primer cardenal de la Amazonía el pasado 27 de agosto por el papa Francisco.

Los movimientos indígenas y ecologistas responsabilizan al jefe de Estado de que la Amazonía se haya convertido en una "tierra sin ley", donde cada vez son más presentes los madereros, mineros y bandas de narcotraficantes.

Bolsonaro, que aspira a la reelección en octubre, se niega a demarcar nuevas reservas indígenas, defiende la explotación mineral en esos territorios y hasta ha culpado de los incendios récord que devastan la Amazonía a los propios pueblos originarios y a las comunidades "ribeirinhas".

El mandatario, segundo en las intenciones de voto por detrás del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, cree además que la industria agrícola "es más importante" que conservar el mayor bosque tropical del planeta en este momento, como ha manifestado en entrevistas.

"Como pueblo indígena, nos sentimos amenazados por Bolsonaro. Me siento amenazada por él. Tenemos miedo", declara Macedo.

LA AMAZONÍA ESTÁ SIENDO "DERRIBADA"

Terezinha Sateré-Mawé, de 48 años, ha venido con sus hijos y sobrinos desde la aldea Gaviao, localizada en los márgenes del río igarapé Tarumã-Açu.

"Estamos aquí para hablar lo que tenemos atragantado, por tantas cosas que vienen ocurriendo, por las matanzas de nuestros pueblos en todo Brasil. Eso es algo que nos indigna profundamente", dice a Efe esta líder de la etnia Sateré-Mawé.

Denuncia que la Amazonía "está siendo derribada" y sus ríos "contaminados" por 'garimpeiros' que invaden sus territorios en busca de metales preciosos.

En su caso, teme que el avance de la deforestación, que se ha disparado desde que Bolsonaro asumió el poder, acabe con una de las fuentes de ingresos de su aldea, como son las artesanías hechas con semillas y frutos de los árboles de la selva.

"Y por eso hoy estoy aquí gritando: ¡Respeten nuestros derechos!", exclama Terezinha, que hoy lleva un collar hecho con semillas de morototó y tucumã.

Carlos Meneses

(c) Agencia EFE