Aprende a frenar al que finge no saber para que le 'ayudes' con sus deberes

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Rescatar a un pseudo incompetente de una tarea puede implicar que tengas que ocuparte de ella de por vida. [Foto: Getty Images]
Rescatar a un pseudo incompetente de una tarea puede implicar que tengas que ocuparte de ella de por vida. [Foto: Getty Images]

 

Es posible que nunca hayas oído hablar de la incompetencia estratégica, pero es imposible que no conozcas a un experto en ella. Puede ser el compañero de universidad que siempre te pide los apuntes, el colega de la oficina que supuestamente no sabe usar la tecnología, el hermano que deja en tus manos todos los deberes familiares o incluso tu pareja, cuando te endosa las tareas domésticas porque se te dan mejor.

El contexto puede cambiar, pero la excusa siempre es la misma: “lo haría, pero no sé. A ti se te da bien”. Las consecuencias no tardan en aparecer: terminas sobrecargándote de tareas que no te corresponden o que sería mucho más justo repartir con aquellas personas que también son responsables por ellas.

Fingir no saber para evitar las tareas aburridas y molestas

Las personas recurren a la incompetencia estratégica para evitar el trabajo que no quieren hacer, sin admitirlo directamente. [Foto: Getty Images]
Las personas recurren a la incompetencia estratégica para evitar el trabajo que no quieren hacer, sin admitirlo directamente. [Foto: Getty Images]

La incompetencia estratégica es el arte de evitar las tareas indeseadas fingiendo ser incapaz de realizarlas. El término fue acuñado por el escritor Jared Sandberg en 2007, pero lo cierto es que se trata de una actitud tan antigua como la humanidad.

Sandberg explica que “la incompetencia estratégica no implica el fracaso de una estrategia, sino que es más bien un fracaso que tiene éxito”. Esta actitud se basa precisamente en resaltar la incapacidad y anticipar el fracaso para tener éxito en el verdadero objetivo: evitar la tarea indeseada.

Las personas pueden recurrir a esa estrategia para evitar el trabajo que no quieren hacer, sin tener que admitirlo directamente. En el caso de los empleados, por ejemplo, puede ser una estrategia para ganar poder a través de la impotencia mientras que en las relaciones familiares puede ser una manera para mantener los roles de género y generacionales bien definidos.

En cualquier caso, es una farsa porque el mensaje subrepticio de fondo de la incompetencia estratégica es: “tengo tantos asuntos importantes en mente que no puedo molestarme en aprender o hacer esta pequeña tarea”. Obviamente, se trata de una actitud despectiva hacia la persona a quien se le pide que se encargue de la tarea puesto que asume que sus obligaciones son menos importantes y que debe estar disponible para encargarse de lo que al otro no le apetece hacer.

Lo curioso de la incompetencia estratégica es que funciona. Rápidamente las personas dejan de esperar que el “incompetente” se encargue de ciertas tareas y asuma determinadas responsabilidades. Ajustan sus expectativas a la imagen que ha transmitido esa persona, de manera que le permiten repantigarse en su zona de confort, evitando todas las actividades incómodas.

La incompetencia estratégica suele ser una actitud que las personas comienzan a desarrollar en su adolescencia y juventud, ya sea evitando las tareas del hogar o pidiendo a sus amigos que tomen nota por ellos en el instituto y la universidad. De hecho, en muchos casos “las fuerzas en los niveles individual, interaccional y macro conspiran para permitir que la incompetencia estratégica determine los patrones de trabajo familiar”, indicó un estudio realizado en la Universidad de Illinois.

Eso significa que si una persona crece pensando que existen determinadas tareas que no le corresponden, ya sea por su género, edad o estatus, puede intentar escapar de ellas mostrando una aparente incompetencia. Por ejemplo, si un hombre cree que no le corresponde lavar la ropa, puede fingir que no sabe hacerlo para que su pareja se encargue.

La salvedad, usar la incompetencia estratégica para parecer más cercanos

Reconocer una incompetencia nos expone, lo cual puede ayudarnos a proyectar una imagen más cercana. [Foto: Getty Images]
Reconocer una incompetencia nos expone, lo cual puede ayudarnos a proyectar una imagen más cercana. [Foto: Getty Images]

Curiosamente, en algunos casos la incompetencia estratégica puede hacer que la persona proyecte una imagen más cercana y cálida. En sentido general, solemos usar dimensiones como la calidez y la competencia para evaluar las intenciones de los demás, según reveló una investigación realizada en la Universidad del Noroeste. Como resultado, a menudo terminamos etiquetando a las personas de manera estereotipada como “cálidas e incompetentes” o como “competentes y frías”.

Sin embargo, existen evidencias de que, con el tiempo, las personas con mayor estatus o poder pueden intentar parecer menos competentes para mostrarse más accesibles en el grupo. De hecho, una serie de experimentos confirmó que la gente siempre atribuía frialdad a la competencia y que las personas en posiciones de poder no solo eran conscientes de esa relación, sino que a veces también se sentían incómodas con ello.

Por tanto, en algunos casos la incompetencia estratégica no es una mera táctica para esquivar las tareas aburridas o incómodas sino una manera para transmitir más calidez y cercanía en las relaciones. A fin de cuentas, cuando reconocemos una incompetencia estamos mostrando una vulnerabilidad, la cual actúa como un pegamento social que nos ayuda a establecer un vínculo más fuerte con otras personas.

Sin embargo, en estos casos la persona no suele sobrecargar al otro porque su objetivo principal no es escapar de las tareas desagradables o monótonas sino tan solo conectar con los demás o transmitir una imagen más cálida.

¿Cómo lidiar con las personas que te sobrecargan con sus deberes?

Gestiona las expectativas de los demás para que sepan que no estás disponible cuando quieran esquivar una tarea aburrida o desagradable. [Foto: Getty Images]
Gestiona las expectativas de los demás para que sepan que no estás disponible cuando quieran esquivar una tarea aburrida o desagradable. [Foto: Getty Images]

La incompetencia estratégica suele ser una carga pesada para la persona que tiene que ocuparse de las tareas que el otro no quiere realizar. De hecho, rescatar a un pseudo incompetente de una tarea puede implicar que tengas que ocuparte de ella de por vida. Por eso, es importante no entrar en ese bucle o, al menos, intentar salir.

1. Proponle una “clase práctica”

Si el problema del pseudo incompetente es que no sabe desatascar el papel de la fotocopiadora o separar la ropa para ponerla en la máquina de lavar, puedes enseñarle. Dado que es probable que se resista a la idea porque ello implicaría tener que realizar la tarea que le desagrada, es conveniente que uses la técnica del sándwich para convencerle.

El principal objetivo de esta técnica consiste en asegurarte de que tu mensaje será bien recibido. Comienza indicando un aspecto positivo de la persona, luego haz tu propuesta y termina con unas palabras de ánimo. Por ejemplo, puedes decirle: “eres muy inteligente, te voy a enseñar cómo hacerlo, estoy seguro de que aprenderás rápidamente y así no me necesitarás más”.

2. Prepárate para gestionar los errores

A veces la incompetencia estratégica va un paso más allá y se convierte en un sabotaje en toda regla. En ese caso se transforma en el arte de causar más problemas de los que tendrías si te encargaras personalmente de la tarea. El pseudo incompetente intentará hacerte perder el tiempo y la paciencia.

Si la persona detesta la tarea, pero no quiere reconocerlo, es probable que ponga obstáculos en el camino. Puede comportarse como un aprendiz torpe y lento o, en el peor de los casos, equivocarse a propósito y quemar la tortilla o “despistarse” y poner a lavar una camisa roja con la ropa blanca.

Con esos “errores” la persona pretende que desistas de la tarea de enseñarle para que sigas encargándote de la tarea. Por tanto, será mejor que te prepares para algún que otro “sabotaje” a lo largo de la enseñanza. Reacciona con calma y dile: “veo que te has equivocado, no pasa nada, la próxima vez te saldrá mejor”. Así le haces entender que su táctica no funcionará contigo.

3. Establece límites claros

No siempre es posible cambiar a un pseudo incompetente. Si la persona se niega a aprender o realizar determinadas tareas, no te quedará más remedio que establecer límites. Ante todo, explícale que tú también debes encargarte de diferentes tareas y dispones de un tiempo limitado, de manera que no puedes asumir sus responsabilidades.

En un segundo momento, detalla las tareas que no estás dispuesto a realizar y propón una solución clara. Por ejemplo, si se trata de un hermano o una pareja que siempre te sobrecarga con los deberes familiares, divide la lista de tareas semanales y reparte las responsabilidades equitativamente. Si se trata de un colega de la oficina, hazle saber que no vas a asumir parte del trabajo por el que le pagan.

Por suerte, la mayoría de las personas no pone en práctica la incompetencia estratégica porque desea proyectar una imagen positiva y competente de sí mismas. En el fondo, casi todos queremos complacer a los demás y deseamos que se formen una buena impresión. Pasar por incompetentes, obviamente, no ayuda.

Sin embargo, si encuentras a un pseudo incompetente en tu vida, es importante que no caigas en la trampa del exceso de amabilidad, hasta el punto que llegue a convertirse en un bucle tóxico para ti, representando una carga de trabajo adicional que asumes solo para evitar la confrontación.

Si crees que estás soportando una carga injusta en tu hogar o si te vuelven loco en el trabajo, es fundamental que gestiones las expectativas que los demás tienen sobre ti y que sepan que no estás disponible cuando quieran esquivar una tarea aburrida o desagradable.

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