Inclusión: un valor fundamental dentro de la cultura corporativa

Laura Carrero

Aún en estos tiempos sigue habiendo prejuicios en todos los campos que propician acciones discriminatorias hacia la comunidad LGBT.

 

¿Cómo romper las barreras en el interior de las organizaciones para alcanzar un verdadero espacio laboral incluyente? Sin duda se requiere de una estrategia avalada desde la dirección, con objetivos claros y acciones que impacten positivamente en la vida diaria de los colaboradores. Hay empresas a las que podemos tomar en cuenta como modelos a seguir, ya que desde hace años decidieron romper paradigmas y tomar rumbo hacia la inclusión de la comunidad LGBT+, y hay otras que apenas han comenzado a transitar esa vía. Más allá de si ya tienen una larga trayectoria o se están iniciando, lo positivo es que cada vez haya más compañías comprometidas con la igualdad y la inclusión de cualquier comunidad susceptible de sufrir algún tipo de discriminación.

Es una tarea constante; pero, como en cualquier situación a cambiar, lo primero es conocer en dónde estamos parados y a dónde queremos llegar. Aún en estos tiempos sigue habiendo prejuicios en todos los campos que propician acciones discriminatorias hacia la comunidad LGBT, a pesar de que, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Discriminación realizada por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística de México (Inegi) en 2017, el 1.9 por ciento de la población en el país está integrada por personas lesbianas, gais y bisexuales.

Datos de esa misma encuesta arrojan que un tercio de la población no estaría dispuesta a rentar una habitación a personas trans (36 por ciento) ni a personas lesbianas o gais (32 por ciento); y cuatro de cada diez no quisieran ver a una persona gay o lesbiana como presidente de México.

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¿Qué dicen esas cifras? Que aún existe una clara oportunidad para construir una sociedad distinta con la participación de gobiernos, organizaciones de la sociedad civil, iniciativa privada, academia y población en general. Cada uno desde su trinchera podemos contribuir con acciones que promuevan el respeto y la inclusión para convertirlos en valores preponderantes.

Si bien es cierto que se han emitido una serie de leyes y protocolos para erradicar la discriminación en la sociedad y en el ámbito laboral, esto sigue ocurriendo; por ello se necesita mucho más que una legislación para alcanzar entornos igualitarios, libres de discriminación. Es indispensable un trabajo de sensibilización de todos los colaboradores en el interior de las empresas para generar una atmósfera de confianza y respeto en donde el personal se sienta cómodo y valorado por su condición propia de ser humano, independientemente de su preferencia de género y en donde se propicie la igualdad de oportunidades de desarrollo personal y profesional.

DISCRIMINACIÓN EN EL TRABAJO

De acuerdo con el Diagnóstico de personas LGBT en México, realizado en 2016 por la Fundación Arcoíris por el Respeto a la Diversidad Sexual, A. C. y la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV):

• El 50 por ciento de la comunidad LGBT+ encuestada manifestó que por lo menos una vez han sufrido de acoso, hostigamiento o discriminación en el trabajo.

• Únicamente 8 por ciento de las personas expresan su condición LGBT+ en el trabajo y 29.8 por ciento no la expresa nunca.

• Ante situaciones de discriminación, 34 por ciento prefiere no actuar por miedo a perder su empleo.

Para cambiar estas cifras hacia datos más positivos, que sin duda redunden en mayor productividad dentro de las empresas, es necesario fijar como una prioridad el promover la diversidad y la inclusión y hacerla parte del ADN de la compañía. Para ello será fundamental abrir canales de comunicación en donde todas las voces sean bienvenidas y escuchadas, es decir, una filosofía que baja en cascada desde la punta de la pirámide organizacional, pero que involucra de manera activa a toda la pirámide, motivando principalmente a la base para que se exprese, para que proponga, solo así se logrará que toda la empresa acepte y asuma esta filosofía. 

Un ejemplo de ello es la creación de grupos de trabajo dedicados a discutir y crear iniciativas puntuales de inclusión que permitan desde reconocer el talento femenino y la importancia de empoderar a las mujeres, hasta la mejora de políticas de inclusión y diversidad, así como de políticas que aseguren la igualdad de salarios, prestaciones y oportunidades de promoción y desarrollo profesional. 

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Si se quiere contar con el mejor talento, con las mentes más brillantes, con las personas más comprometidas, es necesario quitar paradigmas de distinción y dar prioridad a lo importante: las personas y su talento. Poner en el centro de tu estrategia a la gente, ya sean tus clientes o colaboradores, contribuye a generar ambientes igualitarios, pues se prioriza al ser humano más allá de cualquier otro factor distintivo. 

Una empresa que aspire a ser calificada como socialmente responsable o como un buen lugar para trabajar tendría que desarrollar, como parte de su estrategia de captación y retención del talento, políticas para favorecer la igualdad no solo en temas de género, sino también en todo lo que se refiere a la comunidad LGBT+.

La generación de una sociedad incluyente se presenta como el nuevo valor sobre lo que se sustenta el futuro y, para lograrlo, es necesario ser colaborativo, auspiciar la escucha de todas las voces, entender que todos tenemos algo que aportar. La colaboración es esencial para la estrategia de inclusión y para la estrategia corporativa. Una empresa existe por su gente, centrar en ellos su bienestar y las políticas laborales beneficiará a todos, incluida a la sociedad.  

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Laura Carrero es directora de recursos humanos de Bristol Myers Squibb México, en donde ha liderado las estrategias para hacer de la compañía una empresa socialmente responsable e incluyente.