Incidentes en Recoleta: los detalles de cómo fue el mega operativo de limpieza en las últimas 48 horas

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Continúan a diario las tareas de limpieza en los alrededores de Uruguay y Juncal
Continúan a diario las tareas de limpieza en los alrededores de Uruguay y Juncal - Créditos: @Gobierno de la ciudad

El gobierno porteño desplegó un operativo especial de limpieza en la zona de Juncal y Uruguay, en Recoleta, donde vive la vicepresidenta Cristina Kirchner. El momento más crítico fue el fin de semana, después de la mayor concentración de militantes y los incidentes con la policía. En 48 horas, el ministerio de Espacio Público destinó unos 120 agentes para mantener el tránsito y la limpieza.

Según informaron fuentes de ese ministerio, que maneja Clara Muzzio, entre el sábado y el domingo se hicieron dos operativos diferentes. “100 barrenderos, 7 hidrolavadoras, 4 camiones recolectores, 3 barredoras, 20 supervisores y 5 equipos especiales de limpieza compuestos por operarios y equipamiento especial para la inmediata higiene del lugar”, enumeraron a LA NACION desde la cartera.

De esta manera, advirtieron autoridades, se lograron poner en condiciones las calles donde acampa la militancia que expresa su apoyo a Cristina Kirchner. “El objetivo es mantener el espacio público de la zona y restituir la limpieza de la vía pública lo más rápido posible para minimizar el impacto que las manifestaciones tienen en la vida de los vecinos”, señalaron.

Desde el lunes de la última semana, la militancia -en mayor o menor medida- se aposta frente al domicilio de la vicepresidenta
Desde el lunes de la última semana, la militancia -en mayor o menor medida- se aposta frente al domicilio de la vicepresidenta - Créditos: @Gerardo Viercovich

El último sábado, mientras pasaba la euforia producto de la tormenta de Santa Rosa durante la madrugada, las cuadrillas de operarios comenzaron a realizar las tareas de limpieza con un despliegue distinto del habitual, que está previsto para eventos como este. El despliegue abarcó los alrededores de la intersección de las calles Juncal y Uruguay.

“Las afectaciones por las sucesivas manifestaciones contemplaron no sólo basura en la calle, sino que en algunos casos se hizo fuego para cocinar, pirotecnia, vandalismo, entre otras situaciones y hasta se tuvo que coordinar el retiro de emergencia de algunos contenedores que se hallaban en la zona repletos de escombros por cuestiones de seguridad”, precisaron.

Al ser consultados, fuentes del Ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño informaron a este medio la imposibilidad -por ahora- de determinar un costo definitivo al operativo de limpieza, pues las tareas siguen a diario. “Esto es una gestión que se hace en continuo, no es algo que se termina y está dentro de los costos que tiene a disponibilidad la Dirección de Limpieza”, señalaron, y continuaron: “Obviamente generan un costo adicional, pero todavía no hay un cálculo porque es algo que se está desarrollando”.

El reclamo de vecinos

Desde el pasado viernes, los vecinos de la vicepresidenta decidieron agruparse. “Están tratando de sacarnos de quicio”, aseguran en el barrio porteño de Recoleta, que -en mayor o menor medida- es territorio ocupado por la militancia kirchnerista. Los cánticos y la interrupción intermitente del tránsito se han vuelto algunos de los condimentos que afectan la vida diaria, y nada indica que el escenario vaya a cesar.

Ayer, una manifestante explicó por televisión que tuvo un altercado con una vecina de Recoleta, que la increpó por el corte de calles. “Me dijo que pagaba los impuestos, que tenía derecho a transitar y que cuándo nos íbamos a retirar. Le dije que cuando la dejen de perseguir a Cristina”, disparó la mujer.

Los vecinos se afligen en busca de soluciones a las movilizaciones. “No estoy en contra de las manifestaciones de la gente, pero cuando empiezan a perjudicar la libertad del otro ya estamos en problemas”, dijo una vecina a este medio. Cientos de personas conversan a diario a través de las redes y grupos de WhatsApp. Mientras algunos apuntan a organizar cacelorazos, otros consideran que será visto como una provocación. Sí coinciden, no obstante, en que quieren volver a la normalidad.