Con incertidumbre, Cuba inició una crucial reconversión monetaria

Daniel Lozano
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CARACAS.- "En 2020 juntos vencimos. También juntos vamos a vencer en 2021". El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, felicitó al pueblo cubano horas antes de poner en marcha la Tarea Ordenamiento, el "nuevo amanecer" en el que el castrismo basa sus esperanzas económicas en medio de una depresión que el año pasado fagocitó el 11% de su PBI.

Eran los preámbulos del "Día cero", con la entrada en vigor de la reconversión monetaria, trascendental entre las reformas emprendidas por Raúl Castro para "actualizar" el modelo socialista tras 62 años de vida, que supone la eliminación de los pesos convertibles (CUC) en beneficio de los pesos cubanos (CUP). El camino único establecido es de 24 pesos por un dólar.

Nacidos hace 25 años en pleno Periodo Especial, los famosos "chavitos" desaparecerán de las calles cubanas precisamente cuando el billete verde norteamericano gana espacios en tiendas públicas y en el mercado negro, tal y como sucediera en la época de su creación.

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El "chavito", destinado en principio para ser la moneda de los extranjeros y cuentapropistas y que también se manejaba en las operaciones internacionales, se fue imponiendo ante la devaluación del peso.

"Este asunto nos ha tomado demasiado tiempo", advirtió ya en 2017 Raúl Castro, hasta que por fin ayer comenzó a materializarse. Pese al anuncio de que se iban a respetar los ahorros en esa moneda, los cubanos llevan meses cambiado sus chavitos por dólares, que se volvieron a disparar en el mercado negro.

La incertidumbre ante el impacto de estas medidas ha desatado el miedo de la sociedad cubana, que sufre en sus bolsillos y en sus vidas la crisis económica provocada por la ineficacia del sistema comunista, amplificada por la pandemia y por las medidas tomadas por la administración de Donald Trump, incluidas las últimas contra el Banco Financiero Internacional. Mike Pompeo, secretario de Estado, acusó a esta entidad dirigida por militares de enriquecerles a espaldas del pueblo y de financiar "la interferencia cubana en Venezuela".

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La Tarea Ordenamiento contempla la subida de los salarios (el mínimo mensual pasa de 17 a 87 dólares), de las pensiones y también de los precios (productos básicos, alimentos y servicios), incluyendo los "tarifazos" eléctricos y del agua, que han provocado protestas y un paso atrás del gobierno, quien se vio obligado a ajustar el incremento.

"El gobierno, siempre atento al pueblo, reduce tarifas eléctricas y el precio del gas licuado", reconoció Díaz-Canel, un reajuste sobre el ajuste. Un ejemplo: de 9 centavos que costaba la luz en algunos tramos pasó a 40 centavos al principio para ser "rebajada" posteriormente a 33.

Entre los que protestan está la disidente y economista Martha Beatriz Roque, quien acusó a "la dictadura de meterse en el cerebro de las personas para que digan lo que ellos quieren. Lo que hicieron fue disminuir un poco el excesivo aumento de la electricidad. El precio sube y lo que no sube es la responsabilidad de dar el servicio", se quejó la exprisionera política ante los cortes en el suministro del agua y la mala calidad del servicio eléctrico.

Durante años, las autoridades cubanas admitieron que ya no podían soportar la pesada carga de los "subsidios excesivos y gratuidades indebidas", que durante décadas justificaron los salarios mínimos que percibían los cubanos.

"Los tarifazos han traído un nivel de incertidumbre e inseguridad, la gente no tiene idea de cómo va a pagar todo eso. Mucha, mucha incertidumbre, es la palabra que resume cómo nos sentimos en este primer día del año", resumió para LA NACION Dariem Columbié, escritor y coordinador nacional de la Plataforma Otro18.

Inestabilidad

"Este inicio de año apunta a una inestabilidad económica más fuerte de la que ya teníamos. Suben los salarios pero a la vez todas las cosas, sentimos que la inflación viene y que el peso se devaluará, con más dificultades para nuestra vida", vaticina Columbié.

La medida gubernamental llega además en plena encrucijada para el gobierno de Díaz-Canel, que ha aumentado la represión y persecución contra disidentes y periodistas independientes temeroso del efecto causado por los artistas y activistas rebeldes del Movimiento de San Isidro. Todo ello en pleno crecimiento de las redes sociales, donde un meme hace tanto daño como un video sobre la cotidianidad, y con la lenta expansión de Internet por la isla, que ha supuesto nuevos aires de libertad.

"Feliz fin de año y les prometo que el 2021 traerá mucho arte en función de la libertad de Cuba. Prosperidad, salud, paz y mucho amor. Superconectados Movimiento San Isidro", exclamó uno de sus líderes, el artista Luis Manuel Otero Alcántara, en un nuevo reto hacia la nomenclatura del socialismo cubano.