'Incendios zombi', los incendios que se rehúsan a morir

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El incendio de Bogus Creek en el Refugio Nacional de Vida Silvestre Delta del Yukón en Alaska, un estado donde la enorme mayoría de las emisiones de carbono procedentes de los incendios provienen del suelo que se quema. (Matt Snyder/Departamento de Silvicultura de Alaska vía The New York Times)
El incendio de Bogus Creek en el Refugio Nacional de Vida Silvestre Delta del Yukón en Alaska, un estado donde la enorme mayoría de las emisiones de carbono procedentes de los incendios provienen del suelo que se quema. (Matt Snyder/Departamento de Silvicultura de Alaska vía The New York Times)

Los incendios forestales zombi amenazan con aumentar.

Según un estudio publicado el miércoles en la revista Nature, debido al cambio climático, es posible que se vuelvan más comunes los incendios forestales del extremo norte que arden durante los inviernos fríos y húmedos y que aparecen de nuevo en la primavera. Los investigadores afirman que eso plantea desafíos —pero también oportunidades— tanto para el manejo de los incendios como para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Casi todos pensamos que los incendios forestales se limitan a un periodo de un solo año, y así es en la mayoría de los casos. Pero en los bosques boreales del Ártico de Alaska, Siberia, los Territorios del Noroeste de Canadá y regiones similares, los incendios pueden arder en las profundidades del suelo rico en carbono, donde continúan ocultos casi siempre sin ser detectados.

“Cuando pensamos en un incendio forestal, casi todos nos imaginamos árboles quemándose”, comentó Sander Veraverbeke, investigador de la Universidad Libre de Ámsterdam y uno de los autores del artículo.

Este fenómeno se ha mantenido como un misterio. Rebecca C. Scholten, investigadora de la Universidad Libre de Ámsterdam y autora principal del artículo, señaló que cuando empezó a estudiar lo que también se conoce como “incendios que superan el invierno”, un término menos llamativo, “no estaba segura de estar estudiando un fenómeno que en verdad existiera”. Ahora afirma tener muchas pruebas y saber que “están vinculados con el cambio climático y cada vez ocurren con mayor frecuencia”.

Este nuevo estudio se propone descubrir cuán comunes son los incendios, dónde están y cómo detectarlos. “Lo interesante de este artículo es que es la primera vez que se tienen datos cuantificables”, señaló Merritt R. Turetsky, directora del Instituto de Investigación Ártica y Alpina de la Universidad de Colorado en Boulder y experta en la ciencia de los incendios forestales y las turberas. Turetsky no participó en este artículo.

A partir de una lista de 54 incendios que superaron el invierno y que fueron identificados por los bomberos, los investigadores desarrollaron un algoritmo para detectar otros incendios zombi de fuentes que incluyen la información satelital y la procedente de sensores. Los incendios que superan el invierno tienden a ser relativamente escasos y, hasta ahora, representan un porcentaje pequeño de los incendios en general. No obstante, según los investigadores, un incendio en Alaska quemó casi 13.759 hectáreas, “lo que equivale al 38 por ciento del área quemada” ese año en Alaska.

Casi todos los incendios forestales son causados por la actividad humana o por relámpagos. Los científicos escribieron que, aunque ahora no son tan comunes los incendios que superan el invierno, es probable que el calentamiento global modifique ese hecho. El Ártico se está calentando con mucha mayor rapidez que el resto del planeta, y el calentamiento está vinculado con las temperaturas extremas del verano, con los incendios que cubren áreas extensas y con los incendios profundos.

Todos estos factores están interrelacionados: las altas temperaturas hacen que las temporadas de incendios sean más largas y que quemen áreas más extensas, así como que los suelos sean más secos, los cuales son favorables para que se produzcan incendios. Además, puesto que los incendios se presentan en los suelos de turba y suelos parecidos que son altos en contenido de carbono, al quemarse pueden emitir enormes cantidades de dióxido de carbono y metano que contribuyen al calentamiento global.

En Alaska, Veraverbeke mencionó, solo el 10 por ciento de las emisiones de carbono producidas por los incendios proceden de los árboles; el 90 por ciento proviene del suelo que se quema. En las investigaciones se descubrió que, en la actualidad, las emisiones de carbono procedentes de los incendios que superan el invierno contribuyen con el 0,5 por ciento de las emisiones totales de carbono que provienen de los incendios en Alaska y los Territorios del Noroeste, pero “este porcentaje puede aumentar con el calentamiento global”, escribieron los autores.

Al indicar en el artículo los lugares donde hay más probabilidades de que ocurran incendios que superan el invierno, los autores sugieren que sería posible que los bomberos se centraran en prever dónde podría haber reapariciones y prepararse para sofocarlos, y así reducir las emisiones y ahorrar recursos para el combate de incendios.

Aunque en la actualidad los incendios no tienen un gran efecto de una temporada a otra, “eso es una posibilidad”, comentó Turetsky . Lo que preocupa es que “lleguen a tener un efecto que determine las temporadas de incendios subsecuentes”.

J. Michael Waddington, catedrático de investigación en ecohidrología, el estudio del modo en que el agua interactúa con el medio ambiente, en la Universidad McMaster de Canadá, calificó a esta nueva investigación (en la cual no participó) como “excelente y muy elegante”. Waddington señaló que, conforme la Tierra se caliente, cada vez serán más comunes los incendios que ardan de manera más profunda dentro del suelo. Mencionó que debido a que el nuevo estudio describe las condiciones que provocan los incendios zombi, “aporta una ventaja inicial a los servicios de extinción y control de incendios para que prevean si el siguiente año será problemático”.

Veraverbeke reconoció que, aunque algunos científicos califican de sensacionalista la frase “incendios zombi”, la idea de una cosa aparentemente muerta que vuelve a la vida es una imagen poderosa e imaginativa. “Una parte de nuestro trabajo es divulgar la ciencia, ¿verdad?”. Además, comentó, “Es una estupenda analogía”. “

Turetsky propuso una metáfora diferente para estos incendios: fantasmas. “Es como el pasado que regresa para atormentarnos”, comentó.

This article originally appeared in The New York Times.

© 2021 The New York Times Company