Los incendios en Bolivia no dan tregua: crecen los daños y la tensión política

LA NACION

LA PAZ.- Ni los aviones cisterna ni los operativos por tierra de brigadistas lograron controlar aún los incendios en Bolivia, que en los últimos dos meses arrasaron con dos millones de hectáreas de bosques y pastizales y elevaron la tensión política de cara a las elecciones presidenciales del mes próximo.

La emergencia ambiental no solo causó daños incalculables a la flora y fauna, sino que se ha convertido en un obstáculo para la campaña electoral del presidente Evo Morales, que buscará su cuarto mandato consecutivo en los comicios del 20 de octubre.

Mientras el gobierno de Evo intenta combatir las llamas, que avanzan a una velocidad de 4000 hectáreas por hora, los candidatos casi no se atreven a tocar otros asuntos que no sean la crisis ambiental. La campaña electoral, suspendida durante esta semana por los incendios, pronto se reanudará en medio de una creciente tensión política provocada por las diferentes posturas en la respuesta a la catástrofe.

La opinión de la población sobre esta crisis, y sobre todo sobre sus causas, está completamente politizada, según los analistas. El punto de choque es la declaración de desastre nacional, que la oposición exige para atraer más ayuda internacional y que el gobierno se niega a adoptar, porque supondría admitir que carece de capacidad para enfrentar el problema.

La gobernación local del departamento de Santa Cruz, epicentro de la economía agropecuaria boliviana y el más castigado por el fuego forestal, declaró la "alerta roja" la primera semana de agosto ante un inusual incremento de focos por la quema de pastizales para la siembra.

La quema de campos de cultivo, que en Bolivia recibe el nombre de "chaqueo", es una práctica que, según algunos expertos, se hace desde la época de la colonia, con la creencia de que la ceniza mejora la calidad de la tierra. Se lleva a cabo con el fin de limpiar terrenos para la siembra y recuperar pastizales para el alimento del ganado.

Pero los ambientalistas culpan a normas promulgadas bajo el gobierno de Evo de incentivar la quema de bosques y pastizales para ampliar la frontera agrícola. Un decreto del presidente que autoriza estas quemas está en la mira, y organizaciones como Amnistía Internacional (AI) reclaman su derogación.

Por su parte, el oficialismo atribuye estos incendios al clima seco, a los vientos y a personas que actúan de manera intencionada.

Pulseada

La polémica también se desató entre quienes consideran a las poderosas organizaciones agropecuarias corresponsables de lo que está sucediendo y quienes las defienden y apuntan a los inmigrantes indígenas asentados por el gobierno en el este del país, a los que culpan de no tener el conocimiento necesario para trabajar en tierras con bosques.

El gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas, aprobó una pausa ecológica en el área afectada que incluye la suspensión de nuevos asentamientos. Los campesinos, cercanos al oficialista Movimiento al Socialismo (MAS), amenazaron con una marcha.

Esta fractura se siente también en el trabajo de apagado: los bomberos denunciaron que los incendios no solo se expanden por sí mismos, ya que algunos agricultores, indiferentes a la conmoción general, siguen con el "chaqueo".

A pesar del desastre, Evo aún se mantiene a la cabeza de las encuestas para la carrera presidencial, con una intención de voto del 31,3%, mientras que el expresidente Carlos Mesa logra el 24,9%, según la encuesta difundida por la iniciativa "Tu voto cuenta". Sin embargo, este resultado no le alcanzaría al mandatario para ganar las elecciones en primera vuelta.

Agencia AFP y diario El País