Los incendios y la actividad económica amenazan la isla colombiana de Salamanca

Barranquilla (Colombia), 26 jun (EFE).- El parque Isla de Salamanca, un refugio de vida silvestre protegido por la Convención de Ramsar sobre humedales y reserva de la biosfera de la Unesco, está altamente amenazado por incendios forestales e intereses económicos que promueven la actividad portuaria en esa zona del norte de Colombia.

Esta reserva, con una biodiversidad que incluye 17 familias de reptiles, con 35 especies, tiene un área de 562 kilómetros cuadrados y está ubicada muy cerca de Barranquilla, en la confluencia de las aguas dulces del río Magdalena y las salinas del mar Caribe.

Pese a que un reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia obliga al Estado colombiano a formular un plan para reducir su deforestación y degradación, ambientalistas ven con escepticismo el cumplimiento de esa orden por la inacción de las instituciones oficiales durante más de medio siglo para proteger dicho ecosistema.

Para la bióloga marina Sandra Vilardy, el principal reto para la conservación del Parque Isla de Salamanca es que no se han podido conciliar dos visiones sobre el futuro de la zona en que está.

"Hay un interés de conservar el bosque de manglar más importante del Caribe colombiano, en el delta de nuestro río más importante, pero también está la visión empresarial que ha querido generar toda una dinámica portuaria en la margen derecha de la desembocadura del río Magdalena", indicó a Efe.

En opinión de Vilardy, doctora en Ecología y Medio Ambiente de la Universidad Autónoma de Madrid, "lo que ha pasado en el Parque Isla de Salamanca es una tensión histórica por la utilización de un territorio ante la omisión de la capacidad institucional".

EL FALLO DE LA CORTE SUPREMA

El pasado 19 de junio la Corte Suprema declaró que el parque Isla de Salamanca es sujeto de derechos, decisión que busca proteger el área de manglares de la deforestación y recuperar tierras afectadas por incendios forestales, así como preservar la salud de los habitantes de Barranquilla, afectados por el humo de las constantes quemas.

Para Juan Pablo Sarmiento, investigador de la Universidad del Norte y director del Grupo de Litigio e Interés Público de la misma institución que promovió la tutela que terminó en el fallo de la Corte Suprema, "cuando se reconoce a este ecosistema como sujeto de derecho se está garantizando la vida, la salud y la integridad de todos los barranquilleros".

Sarmiento dijo a Efe que "este fallo hace una lista extensa y muy rigurosa sobre tratados internacionales que Colombia ha venido incumpliendo en esa materia, que incluye el Acuerdo de París sobre cambio climático y recalca la importancia que tiene para el mundo la conservación de estos ecosistemas".

"Actualmente el causante de la mala calidad del aire en Barranquilla es precisamente este ecosistema por cuenta de esas actividades antrópicas y el Estado tendrá que restaurar las zonas que se han colonizado para tener un ecosistema que brinde aire puro, que capture carbono y que contribuya favorablemente a la lucha contra el cambio climático", agregó el jurista.

INCENDIOS PERMANENTES

El más reciente incendio forestal en la Isla de Salamanca, que comenzó hace una semana y todavía no ha podido ser apagado totalmente, es una escena que se repite por lo menos quince veces al año, causada por habitantes de la región, según Parques Nacionales Naturales.

"Es probable que el incendio haya sido provocado por actividad de pescadores o cazadores que utilizan las quemas para hacer salir a sus presas", manifestó la jefa de la Vía Parque Isla de Salamanca, Patricia Saldaña, sobre el origen del más reciente foco de fuego, cuyo humo cubre desde el pasado 18 de junio a Barranquilla.

Ante esa situación, Barranquilla Verde, autoridad ambiental de la ciudad, se declaró en alerta por los efectos sobre la calidad del aire, que coincide además con el crecimiento acelerado de los contagios y muertes por COVID-19 en esta urbe y con la llegada de la nube de polvo del Sahara que atraviesa el Caribe.

IMPORTANCIA DEL PARQUE

La Isla de Salamanca, que está dentro de la Ciénaga Grande de Santa Marta, es una franja litoral que está en la parte final del delta del Magdalena y fue declarada parque nacional en los años 60.

En una polémica decisión que en su momento fue cuestionada por ambientalistas, a finales de los años 90 al parque se le quitó una franja de tierra para construir el proyecto portuario de Palermo.

A esto hay que sumar las invasiones de sus tierras, lo que llevó a Parques Nacionales a interponer las denuncias ante la Fiscalía General de la Nación para la protección de la Isla de Salamanca, que cuenta, además de los bosques de manglar, con una gran diversidad de mamíferos y anfibios, ciénagas y playas que los visitantes pueden contemplar desde la carretera que comunica a Barranquilla con Ciénaga, en el departamento del Magdalena.

Hugo Penso Correa

(c) Agencia EFE