Incendio en Brasil deja entrever normas débiles

SANTA MARIA, Brasil (AP) — El dueño del centro nocturno en el sur de Brasil en el que más de 230 personas murieron a causa de un voraz incendio el fin de semana dijo que la culpa es "de todo el país" , así como de arquitectos e inspectores a cargo de asegurarse de que el edificio era seguro, dijo el miércoles su abogado.

El abogado Jader Marques dijo que su cliente, Elissandro Spohr, "lamentó haber nacido" a causa de su dolor por el incendio, pero aun así atribuyó la tragedia a "una sucesión de errores cometidos por todo el país".

La policía ha dicho que el incendio muy probablemente comenzó cuando el grupo musical que actuaba en el club Kiss en la ciudad de Santa María encendió una bengala, la cual a su vez causó que se incendiase el aislante acústico en el techo del lugar. Ese error inicial fue agravado por la falta casi total de infraestructura de emergencia, como rociadores y alarmas. Además, el club solamente tenía una puerta de salida y un extintor defectuoso.

Marques insistió en una entrevista telefónica con The Associated Press que "la responsabilidad de mi cliente es haber confiado demasiado en los inspectores y en aquellos responsables de la construcción".

El abogado subrayó que las autoridades habían aprobado el club.

El número de heridos subió el miércoles a 143, luego que 22 personas fuesen ingresadas en hospitales con problemas respiratorios tras haber escapado aparentemente ilesas del club. El ministro de Salud Alexandre Padilha ha exhortado a los sobrevivientes a permanecer alertas ante cualquier síntoma de la llamada "neumonía química", que pueden demorar hasta tres días en aparecer luego de contacto con vapores y humo tóxico.

Además, el incendio se cobró otra vida el martes por la noche, lo que se elevó la cifra de muertos a 235. Un hombre de 21 años con 70% de su cuerpo cubierto de quemaduras falleció. La prensa brasileña reportó que el hermano del hombre también había muerto en el siniestro.

El miércoles, grafitti blanco en la fachada del club decía "justicia para todos". La prensa reportó que una multitud de espectadores vitoreó mientras el joven artista hacía su inscripción desde el techo del edificio, mientras la policía miraba en la acera. El joven escapó por las azoteas del vecindario, dijeron los reportes.

A inicios de la semana, la policía detuvo a Spohr, al otro dueño del club y a dos músicos que estaban tocando cuando estalló el incendio, y los colocó bajo arresto por cinco días como parte de la investigación. Spohr está bajo custodia policial en un hospital de un pueblo cercano, donde se recupera de una infección respiratoria y se dice que sufre de depresión.

Lilian Caus, uno de los policías que custodiaban a Spohr, dijo que éste había realizado un gesto suicida el martes, al tomar una manguera de la ducha y atarla a una ventana.

"Por la forma en la que estaba atada pareció que quería usarla para ahorcarse, pero no la usó", dijo Caus. "Parece que existió la intención de usarla".

Marques negó reportes de que una de las causas de la tragedia del domingo fue que el club estaba atestado, insistiendo en que había solamente entre 600 y 700 personas. La capacidad del club de 615 metros cuadrados es de menos de 700 personas.

Pero el guitarrista del grupo musical que tocaba le dijo a la prensa que el espacio estaba atestado con entre 1.200 y 1.300 asistentes. La policía ha dado el mismo estimado.

Marques insistió que los conteos más altos se debían a que muchos asistentes al club entraban y salían.

Pese a todos los problemas de seguridad reportados, los propietarios del centro no violaron ninguna ley, algo que plantea interrogantes graves sobre las normas de seguridad de una nación que albergará el Mundial de fútbol y los Juegos Olímpicos.

Documentos obtenidos por The Associated Press, entre ellos permisos de construcción expedidos al club Kiss y planes de seguridad en caso de incendios, revelan que ni la salida única, ni la espuma aislante ni otros factores que incidieron en la tragedia incumplieron con las regulaciones actuales.

"¿Que si estoy de acuerdo con el hecho de que había sólo una salida? No. ¿Estoy de acuerdo en que el techo estuviese cubierto con material inflamable? No, no lo estoy", dijo el mayor Gerson Pereira, jefe de los bomberos de Santa María.

"Me hubiera gustado haber cerrado este lugar (antes de la tragedia), pero entonces los bomberos podrían haber sido demandados" porque no se violó ninguna ley, agregó.

No obstante, los mismos documentos facilitados el martes por la alcaldía de la ciudad austral también muestran que se violaron varias normas, como en el caso de la inspección de seguridad contra incendios en el club. También hubo violaciones a las normas por parte de la banda que contrató la discoteca, cuya pirotecnia habría iniciado el fuego. Los inspectores policiales han dicho que cualquiera de estas infracciones era motivo suficiente para cerrar el club.

Uno de los documentos muestra que los bomberos ya habían detectado que el centro nocturno tenía un riesgo "medio" de incendio. Por ley estatal, esa designación requería que la discoteca se sometiera a revisiones anuales, pero los registros indican que la última inspección a la discoteca Kiss fue en agosto de 2011.

Marcelo Arigony, el principal investigador de la policía en el caso, dijo el martes en una conferencia de prensa que estaba claro que los extintores no fueron inspeccionados y que eran claramente modelos baratos y nada confiables que no deberían ser utilizados en ningún lugar.

Quizás lo más notorio fue lo que las autoridades señalan como la causa del incendio.

El fuego comenzó alrededor de las 2:30 de la madrugada, hora local, durante una presentación del grupo Gurizada Fandangueira, una banda de música que había hecho de la pirotecnia un sello característico de sus espectáculos.

El inspector Arigony dijo que los miembros del grupo compraron a sabiendas bengalas que únicamente debían utilizarse al aire libre, pues solamente costaban 1,25 dólares cada una, en comparación con el precio de 35 dólares que tienen los productos diseñados para interiores.

"No se trata de que este club haya cumplido o no con tal o cual ley: este lugar nunca debió haber abierto en primer lugar", dijo Arigony. "Este es un problema que ocurre en todo Brasil: estas leyes. Sólo espero que esta tragedia traiga cambios".

Otras deficiencias del club, como la existencia de una sola puerta de salida, no están reguladas específicamente en la legislación brasileña.

Brasil es la quinta mayor economía mundial en ciertos aspectos, pero marcha a la zaga en términos de normas de seguridad, de acuerdo con varios expertos con conocimiento de las leyes locales.

Una razón: las leyes estatales son redactadas por funcionarios contra incendios que no buscan asesoría de ingenieros especializados en áreas como dinámica de fuego, cómo las llamas afectan diferentes materiales, y modelos computacionales que pueden generar los mejores métodos de evacuación, dice Rodrigo Machado Tavares, un ingeniero y asesor de seguridad contra incendios basado en Sao Paulo.

Lo que es peor, dijo, funcionarios municipales y estatales y grupos de expertos pueden ofrecer sugerencias contradictorias.

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Los periodistas de The Associated Press Juliana Barbassa y Bradley Brooks en Santa María; Stan Lehman en Sao Paulo y Jenny Barchfield en Rio de Janeiro contribuyeron con este despacho.

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