Incómodo con el tema, el Gobierno busca cerrar el caso Kulfas, pero ahora debe abordar el frente judicial

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KUlfas como ex- ministro entra a la casa de gobierno por la explanada de Rivadavia
Rodrigo Nespolo

“Kulfas es un tema terminado”. Con esa frase, una espada importante de la gestión definió el deseo del gobierno de Alberto Fernández de cerrar la polémica alrededor del ya exministro de Desarrollo Productivo, que antes de irse de su cargo ratificó, en su extensa carta de renuncia, sus críticas a la vicepresidenta Cristina Kirchner y a los responsables del área energética, sobre todo en relación a los subsidios y la licitación del demorado gasoducto Néstor Kirchner.

Sin embargo, ahora quedarán las secuelas en los tribunales, donde ayer se presentaron tres denuncias judiciales que ahora deberán ser investigadas. De hecho el juez Daniel Rafecas acaba de citar como testigo a Kulfas, quien deberá declarar este viernes. Además citó a una audiencia pública a todas las empresas que extraen gas de Vaca Muerta.

Ni los ministros que lo vieron, como Juan Manzur o la secretaria de Legal y Técnica, Vilma Ibarra, ni los funcionarios que rodean al Presidente conocían el contenido total de la carta de Kulfas, d efinidos por él mismo ante allegados como “reflexiones” que juzgó importantes “compartir” para “pensar la Argentina del futuro”. Sin negar, claro, que el texto de 14 carillas conforma una combinación de defensa de su gestión y un intenso contraataque contra Cristina y varios de sus funcionarios de confianza, que lo tuvieron en la mira desde el día 1 del gobierno del Frente de Todos.

Desde el Gobierno volvieron a criticar hoy las “formas” de Kulfas, aunque no el contenido de su denuncia, basada en sostener que el anhelo de la vicepresidenta de mayor producción local en el gasoducto se define en los pliegos, o sea en la “lapicera” que tienen funcionarios de su confianza en IEASA, la exEnarsa.

“No vi la carta de Kulfas, vi el comunicado anterior. De la carta conozco lo que me contaron, no me satisface”, dijo el ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, cuando lo consultaron sobre el tema. Fuera de micrófono, otra fuente cercana al Presidente le recriminó a Kulfas fuera de micrófono haber sido “muy personalista” y “poco solidario con sus compañeros de gabinete” al dejar el texto con tono crítico antes de partir. Entre los albertistas que están en la gestión hay, además, una mezcla de resignación y alerta: si se fue el ministro más cercano al Presidente en términos económicos, especulan, cualquiera puede ser el próximo.

Relajado como pocas veces se lo vio, Kulfas llegó ayer a la Casa Rosada a ver al Presidente con sonrisa permanente y unos papeles bajo el brazo, junto a su hijo adolescente. Fue después de haber sido despedido con un caluroso aplauso por el personal de su ministerio. Luego de saludar a los periodistas y afirmar que había venido “a darle un abrazo al Presidente”, partió por la explanada de la calle Rivadavia no dejó pistas sobre su futuro.

Mientras el ya exministro disfruta desde hoy de su agenda libre, se evaporaron los rumores sobre un ofrecimiento para cubrir embajadas disponibles, como Brasil (por el regreso de Daniel Scioli) e Israel, vacante desde la ruidosa renuncia de Sergio Urribarri.

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