Es inaceptable que los trenes de Tri-Rail no puedan llegar a la estación de Miami Brightline | Editorial

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C.M. GUERRERO/EL NUEVO HERALD

Los residentes del Condado Miami-Dade llevan años mereciendo un mejor transporte público.

Y eso hace que el fiasco en el depósito Tri-Rail de Miami, que está siendo construido por Brightline, sea aún más exasperante e inaceptable.

Ya es bastante malo que el proyecto de $70 millones para llevar los trenes Tri-Rail al centro de Miami originalmente debía abrirse en 2017, ¡en el 2017! Y todavía no lo ha hecho, pero ahora nos enteramos de que Brightline construyó la plataforma del segundo piso (con dinero de los contribuyentes) unas pulgadas demasiado estrecha como para que los trenes Tri-Rail puedan pasar por la estación sin llevarse los escalones que sobresalen de las puertas del tren.

Cuando el problema se incluyó por primera vez en un reporte de abril, los ingenieros de Tri-Rail lo calificaron como un “grave defecto de construcción”. Pues sí lo es.

Falta de supervisión

Pero no fue sino hasta una reunión de la South Florida Regional Transportation Authority, el órgano rector de Tri-Rail, a principios de este mes, cuando el asunto estalló. Los miembros de la Autoridad que cuenta con funcionarios designados y elegidos de los condados Palm Beach, Broward y Miami-Dade— estaban furiosos porque Tri-Rail no les había notificado antes, como informó el Miami Herald.

Pero, ¿en dónde estaban los supervisores en todo este asunto?

Al parecer, no somos los únicos que nos hacemos esa pregunta. La Oficina del Inspector General del Condado Miami-Dade asistió a la última reunión la semana pasada. Eso esta bien. Alguien tiene que dar la cara por los contribuyentes en este problema. Y la comisionada de Miami-Dade, Raquel Regalado, miembro de la junta, ha pedido la dimisión del director de Tri-Rail, Steven Abrams.

Eso no es todo. En medio de las repercusiones del problema del andén que quedó demasiado estrecho, Tri-Rail ha planteado nuevas preguntas sobre si el viaducto, o la rampa, que llevará los trenes a la estación es lo suficientemente fuerte como para soportar su peso de forma segura. Brightline afirma que el viaducto es seguro, pero también ha dicho que Tri-Rail aún debe firmar un contrato para un nuevo software de trenes, instalarlo y capacitar a los empleados para que lo usen. Eso llevará cinco o seis meses, lo que retrasará los trenes. También hay una disputa entre los dos operadores de trenes acerca de las normas de emisiones de los trenes de Tri-Rail.

¿El resultado? Es probable que los trenes Tri-Rail no lleguen a la estación Brightline del centro de Miami sino hasta finales de 2022, si es que lo hacen. Y eso significa que es el público contribuyente el que paga el precio.

Miami necesita transporte público

Todo esto tiene su origen en el plan de llevar el Tri-Rail (un sistema de trenes norte-sur de costos bastante bajos y financiado con fondos públicos) al centro de Miami, mediante una extensión de vías de nueve millas y un andén que Brightline ya estaba construyendo en la estación.

Brightline es un sistema ferroviario con fines de lucro, más costoso que otros, con vías que discurren al este de las de Tri-Rail. Se suponía que la asociación público-privada debía permitir que las personas se subieran a un tren Tri-Rail para llegar hasta la estación MiamiCentral de Brightline, que se está desarrollando como un centro de vida/trabajo y tránsito.

Eso aún suena como una buena idea. Como sabe cualquier persona que haya conducido por nuestras autopistas en hora pico, esta región necesita desesperadamente ferrocarriles para pasajeros que nos ayuden a desplazar. Pero la lucha entre Brightline y Tri-Rail, los retrasos en la construcción y la falta de transparencia nos hacen tener dudas sobre este acuerdo, y pensar que quizás otro acuerdo, ya en proceso, podría ser imprudente.

Miami-Dade quiere construir una línea de cercanías entre Miami y Aventura. Brightline tiene un contrato con el condado para construir la estación de Aventura, y Tri-Rail espera ser el operador de la línea. Raquel Regalado ha cuestionado públicamente si Tri-Rail debería tener un rol; en este momento, no estamos seguros de ninguna de las partes.

Regalado, vicepresidenta de la autoridad, quiere respuestas para cuando el grupo se reúna de nuevo en enero. Estamos de acuerdo. Tanto Brightline como Tri-Rail deberían demostrar que el dinero del público no se ha invertido en las personas equivocadas.

Ya hay algunas acciones en curso. El problema del andén demasiado estrecho puede solucionarse modificando los trenes de Tri-Rail. Y, en caso de que Abrams sea sustituido, esperamos que el nuevo director ejecutivo sea alguien que pueda remediar la falta de comunicación de Tri-Rail y que, al mismo tiempo, aporte conocimientos sólidos sobre el tránsito.

Tri-Rail y Brightline deben trabajar juntos, no uno en contra del otro. Si esperan ganarse la confianza del público, será mejor que pongan los trenes en funcionamiento pronto.

¿Por qué alguien les confiaría la línea que va de Miami a Aventura si no consiguen arreglar este problema?

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