Imputan a dos hombres por asesinato de periodista en Irlanda del Norte

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La fallecida periodista Lyra McKee, fotografiada en Belfast el 19 de mayo de 2017 (AFP/Jess Lowe)

Dos hombres fueron imputados del asesinato de la periodista Lyra McKee, muerta a tiros en Irlanda del Norte durante enfrentamientos entre disidentes republicanos y policías en abril de 2019, anunciaron las autoridades norirlandesas.

Los dos sospechosos, de 21 y 33 años, también fueron acusados de posesión de arma de fuego y munición con la intención de poner en peligro la vida, de participar en una revuelta, de posesión de cócteles molotov y de provocar un incendio, explicó la policía en un comunicado el jueves por la noche.

El viernes deberán comparecer ante un tribunal de Londonderry, junto con un tercer hombre, de 20 años, acusado de posesión de cócteles molotov y de participar en disturbios.

Un cuarto individuo, de 19 años, fue puesto en libertad.

Los cuatro habían sido detenidos el miércoles en Londonderry, ciudad situada en la frontera con la República de Irlanda.

A mediados de febrero de 2020, un sospechoso de unos 50 años, Paul McIntyre, ya había sido imputado de asesinato. Según su abogado, su implicación consistió en recoger los casquillos de bala tras el asesinato, pero no fue quien disparó.

El arma homicida fue encontrada e identificada a mediados de junio.

Posteriormente, en julio de 2020, un hombre de 27 años fue imputado de infracciones a la ley sobre las armas de fuego.

McKee, de 29 años, murió de un disparo el 18 de abril de 2019 en la zona católica de Creggan, en Londonderry.

Un grupo republicano disidente, el Nuevo IRA, admitió la responsabilidad de su muerte en una declaración a The Irish News, argumentando que la periodista estaba "junto a las fuerzas enemigas", en referencia a la policía. El grupo transmitió "disculpas sinceras y sin reservas" a los familiares de McKee.

Su muerte causó gran conmoción en Irlanda del Norte, reviviendo el recuerdo de tres décadas de sangriento conflicto entre republicanos católicos y unionistas protestantes, y en el que también participó el ejército británico.

El conflicto, que dejó unos 3.500 muertos, terminó con el acuerdo de paz del Viernes Santo de 1998, que exigía la retirada de las fuerzas británicas y el desarme del Ejército Republicano Irlandés (IRA).

Pero siguen activos grupos disidentes como el Nuevo IRA, creado en 2012, que luchan con las armas por la reunificación de la isla de Irlanda.

acc/mis

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