Impuesto a las ganancias: el oficialismo busca avanzar con la reforma en una sesión maratónica

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Sergio Massa
Prensa HCDN

Poco antes del mediodía, la Cámara de Diputados arrancó su primera sesión ordinaria del año con una iniciativa con la que espera seducir -en el arranque del calendario electoral- a un sector de la clase media, aquejada por la agudización de la crisis económica y la pandemia. Se trata del proyecto que modifica el piso del impuesto a las ganancias, el cual beneficiaría a poco más de un millón de trabajadores.

Se trata de una sesión atípica: por primera vez después de 19 años, los legisladores sesionan un sábado. Esta vez, a diferencia de aquel 5 de enero de 2002, no los urge una situación de emergencia sino el interés del oficialismo por inaugurar el año electoral con un proyecto que, confía, le rendirá votos.

Será un debate maratónico: se estima que el impuesto a las ganancias recibirá media sanción mañana, alrededor de las ocho. Previamente se discutirán otras iniciativas, entre ellas la reforma del régimen de monotributo; además, se aceptarán las renuncias de dos diputados del oficialismo, Martín Soria -designado ministro de Justicia- y el mendocino Alejandro Bermejo. Así se definió durante la reunión de Labor Parlamentaria esta mañana, donde confluyeron los jefes de bloque.

El presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, autor del proyecto, se encargó de preparar la puesta en escena. Tras empapelar la ciudad con carteles en favor de la ley, invitó a participar del debate los ministros de Economía, Martín Guzmán, y a la titular de la AFIP, Mercedes Marcó del Pont. Asimismo, pidieron acompañar en el recinto delegaciones de la CGT, la CTA y la Corriente Federal.

Según se estima, el costo fiscal del proyecto será de casi $48.000 millones; el Gobierno espera recuperar parte de esa merma con un aumento de la recaudación de los impuestos al consumo. “Con esta medida lo que estamos haciendo es atacar el nivel de pérdida en el poder de compra de los trabajadores y la clase media. En enero de 2016, el 13% de los trabajadores pagaba el impuesto a las ganancias, y terminamos el 2020 con un 25,5% que fueron alcanzados por este impuesto”, puntualizó Massa en declaraciones radiales esta mañana. “Tenemos que recuperar el poder de compra de la clase media, porque es uno de los motores del mercado interno. Cuanto mejor funcione el mercado interno más rápido se recuperará el PBI”, resaltó.

En el recinto, la tropa oficialista, que conduce Máximo Kirchner, repetirá a coro los beneficios del proyecto y despachará duras críticas contra el gobierno de Mauricio Macri, no sólo por no haber cumplido su promesa de campaña de eximir del pago del impuesto a todos los trabajadores, sino por haber aumentado el número de contribuyentes durante su gestión.

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Será otra sesión maratónica en la Cámara baja, acostumbrada ya a debates interminables durante la madrugada. Sólo para el proyecto sobre el impuesto a las ganancias ya se anotaron 91 oradores del oficialismo. No se descarta que, a lo largo del debate, se incorporen nuevas modificaciones al proyecto.

La oposición intentará no regalarle el escenario electoral al oficialismo y prepara, para el comienzo de la sesión, una seguidilla de cuestiones de privilegio y reclamos sobre asuntos incómodos para el Gobierno. Esta instancia insumirá al menos 5 horas del debate: las complicaciones en la campaña de vacunación contra el Covid-19, las promesas incumplidas por parte del presidente Alberto Fernández, la tensa situación sobre la violación de los derechos humanos en Formosa y la protección de la Casa Rosada a Gildo Insfrán serán cuestiones que la oposición no dejará escapar.

Apoyo con disidencias

Más allá de estas críticas a la gestión, la oposición anticipó que acompañará, aunque con disidencias, el proyecto sobre ganancias. El líneas generales propone una deducción especial para que los asalariados con sueldos hasta $150.000 mensuales brutos queden exentos del pago del tributo. En el caso de los jubilados, el piso a partir del cual se pagará el impuesto será de ocho haberes mínimos.

La iniciativa dispone que los asalariados que perciben entre 150 mil pesos y 173 mil pesos tendrán una deducción especial que dispondrá el Poder Ejecutivo en la reglamentación de la ley. La intención es suavizar la curva y evitar que esta franja de asalariados pague la alícuota más alta del impuesto.

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El despacho contempla además excluir del cálculo del impuesto el pago del aguinaldo cuando se trate de salarios de hasta $150.000 brutos y jubilados que perciban hasta ocho haberes mínimos. Asimismo, se incluye la deducción por concubino y gastos de guardería.

De ser convertida en ley, ésta será retroactiva desde el 1 de enero, por lo que el Gobierno devolverá lo ya cobrado por el impuesto a los que quedarán exentos. Se estima que el costo fiscal de la norma será de casi 48.000 millones de pesos.