El impresionante momento en que tiburones blancos devoraron los restos de una ballena

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Los tiburones se alimentan del cadáver de la ballena jorobada
Santuario Marino Nacional de Stellwagen Bank

El video fue captado por un grupo de biólogos marinos que habían partido a las aguas comprendidas por el Santuario Marino Nacional Stellwagen Bank, al este de Boston, Estados Unidos. La joven ballena jorobada yacía flotando sobre la superficie marítima mientras que varios tiburones blancos se alimentaban de sus restos.

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Si bien el objetivo principal de la expedición de los científicos de Massachusetts era marcar tiburones peregrinos, una de las especies de tiburón más grandes y enigmáticas del océano, se toparon con una escena de la cual no se suele tener registro.

“Ocho o más tiburones blancos habían encontrado el cadáver y estaban rompiendo su grasa en pedazos. Fue un espectáculo inimaginable. La naturaleza en acción, todo muere por algo, nada se desperdicia”, indicó emocionado David Wiley, ecologista e investigador miembro del Santuario Marino.

Pero los grandes depredadores del océano no estaban solos. Como si su presencia no alcanzara para obtener material inédito, miles de aves hambrientas se abalanzaron sobre los trozos de ballena para obtener su cuota de alimento.

“Sus restos alimentarán a cientos de animales en los próximos años”

Las ballenas jorobadas son especies muy comunes en todo el mundo. Con una longitud de hasta 16 metros y un peso que ronda los 36.000 kilos, es uno de los animales conocidos más estudiados del océano. En verano suelen transitar las zonas de alta latitud, lugares que también son concurridos por pescadores. Lamentablemente, ese encuentro puede resultar en un golpe indeseado contra un barco y, por consecuencia, la muerte del animal.

Los expertos aseguran que esta joven ballena corrió con la misma suerte y que afortunadamente para la ciencia fue captada por los biólogos. Cuando un gran animal como este muere, comienza un frenesí de alimentación que es muy poco común y difícil de obtener registro.

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Este evento le permitió al equipo de Wiley marcar para seguimiento a algunos de los tiburones blancos y captar el momento de la alimentación. Cuando los depredadores terminen de comer la grasa de la ballena, explican, el cadáver se empezará a hundir hasta llegar a las profundidades del mar.

Mientras lo haga, le será una fuente de alimento a todo tipo de criaturas que habitan las distintas áreas del océano. “Sus restos pueden alimentar a cientos de animales en los próximos años”, expresó Wiley en diálogo con el portal WordsSideKick. Si bien no lograron marcar al cuerpo de la ballena, se emprenderá una nueva expedición para poder encontrar su rastro.

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