La importancia de ser equidistante a la hora de escribir sobre Historia

Desde que empecé a escribir el blog ‘Cuaderno de Historias’ para Yahoo!, a inicios de 2011, más de un millar han sido los post que he publicado hablando de diferentes anécdotas, episodios curiosos y personajes de la Historia, tocando todo tipo de temáticas o acontecimientos y haciéndolo, en la medida de lo posible, desde la más absoluta imparcialidad política. He tratado temas que hablaban de sucesos protagonizados por comunistas, pero también otros por el fascismo. He hablado de hombres importantes y también desconocidos y, como no, he traído un buen puñado de historias protagonizadas por mujeres, siendo la mayoría muy desconocidas para los lectores. Siempre desde el respeto por los datos y la equidistancia que hay que tener a la hora de escribir y divulgar de Historia.

Imágenes vía Wikimedia common

A pesar de ello, numerosísimas han sido las ocasiones en las que no han faltado comentarios en los que se ha criticado un post concreto, incluyendo descalificaciones personales hacia mí y, lo curioso, es que se me ha criticado desde un bando político y desde el contrario.

Por poner unos ejemplos prácticos… Si escribía sobre el franquismo no tardaban en aparecer los comentarios en los  que me llamaban rojo y criticaban que no hablara de los crímenes cometidos por los comunistas. Lo mismo ocurría si hablaba del régimen de la URSS, en el que me decían que era un facha y por qué no criticaba el nazismo. Cuando hablaba del genocidio nazi aparecían los negacionistas ultraderechistas diciendo que me había vendido al ‘lobby judío’. Desde la extrema izquierda criticaban las entradas relacionadas con la reconquista o el descubrimiento de América. Se me ha criticado por ser español (llamándome facha) pero también por ser catalán (tachándome de independentista).Tampoco han faltado desafortunados mensajes en el que se me ha deseado la muerte y que me pegasen unos tiros, solo porque el lector no compartía lo que había escrito sobre el racismo en Estados Unidos (en una entrada en la que hablaba de cuando se intentó expulsar a los ciudadanos chinos de EEUU). Así con todos los temas y desde cualquier tendencia política.

Comentarios críticos en diferentes posts del Cuaderno de Historias

Y es que, en los últimos años, se ha puesto de moda eso de explicar la Historia desde una perspectiva concreta y que beneficia a grupos específicos. De este modo y sin guardar la aconsejable equidistancia, los mensajes e intereses políticos concretos pueden llegar a determinado público afín e incluso utilizar la Historia para hacer campaña, con el fin de perjudicar al contrario y, al mismo tiempo, atraer a nuevos adeptos hacia la causa, algo que, sinceramente, no deja de ser una forma de adoctrinamiento político.

Ese revisionismo que se está haciendo desde la política ha originado que haya personajes que se dediquen a divulgar y reescribir la Historia con unos claros intereses electoralistas, pudiéndonos encontrar con ejemplos tan descabellados como el que ocurre desde hace unos años por supuestos (a la vez que subvencionados) historiadores, ligados al entorno del independentismo catalán, quienes explican barbaridades tales como que Miguel de Cervantes, Santa Teresa de Jesús, Hernán Cortés o San Ignacio de Loyola (entre otros muchos personajes ilustres) eran originarios de Cataluña o que El Quijote fue escrito originalmente en catalán o que los Tartessos (primera civilización en occidente reconocida por los antiguos griegos y que se situaría en la costa suroeste de la península ibérica) está ubicada en Tortosa (Tarragona); solo por citar unos pocos ejemplos.

Desde la extrema derecha o los sectores más patrióticos de España nos encontramos que también se ha querido reescribir algunos capítulos de la Historia de este país, exagerándose algunas de las gestas logradas en los tiempos de conquistas y reconquistas y, muy especial y concretamente con todo aquello que tiene que ver con la Segunda República, la Guerra Civil o los años de la dictadura franquista, blanqueando esta última y tergiversando una gran cantidad de datos. Por poner un solo ejemplo, se está explicando, desde este nuevo y partidista revisionismo histórico, que la Guerra Civil no fue iniciada por un alzamiento de militares afines a la ideología fascista en julio de 1936 sino que lo sitúan dos años antes, en la insurrección obrera que tuvo lugar en Asturias en octubre de 1934 (llamada habitualmente 'Revolución de Asturias de 1934') por parte de organizaciones de izquierdas y anarquistas y señalando a estos como los causantes de que se iniciara el fatal conflicto bélico.

También todo lo concerniente a dictadores como Franco, Hitler es pasado por un filtro que los blanquea, hablando únicamente de sus aciertos y obviando o negando los crímenes cometidos durante sus respectivos regímenes.

Pero es que desde el otro lado del espectro político nos encontramos que se está haciendo lo mismo, practicándose un revisionismo ultraizquierdista hacia todo lo que fue el descubrimiento del continente americano y la continua tergiversación de datos históricos conocidos y contrastados por otros que presentan todas aquellas expediciones como actos en los que se cometió genocidio y violación hacia los pueblos nativos. 

Esta peligrosa costumbre de no presentar la información de un modo imparcial, ciñéndose a explicarla tal y como sucedió y sin añadir detalles desvirtualizados y partidistas, está provocando que las generaciones más jóvenes reciban una gran cantidad de desinformación, debido a que, intencionadamente, se incorporan bulos y detalles sensacionalistas que las hacen más llamativas y fácil de compartir.

Con la divulgación histórica ocurre algo similar como con la ciencia, en el que existen grupos con intereses pseudocientíficos (antivacunas, terraplanistas y conspiranoicos en general) que se dedican a difundir una gran cantidad de bulos (‘fake news’) que se extienden muy rápidamente y llegan a millones de usuarios de las redes sociales. Esto es gracias a lo denominado como ‘espejismo de la mayoría’, en el que muy pocos individuos pero con muchos contactos pueden llegar a difundir sus mensajes a través de diferentes canales y llegando por distintas fuentes a los usuarios, creyéndose estos que esa información es real porque es ampliamente difundida y les ha llegado por diferentes vías y personas.

Tampoco quiero dejar de mencionar el peligroso y nada conveniente revisionismo que se está haciendo actualmente a ciertas obras literarias, series de televisión o películas de hace varias décadas y que están siendo señaladas como de ‘políticamente incorrectas’; ya sea porque se trata el tema de la esclavitud, hay algunas frases que se consideran discriminatorias hacia algún colectivo e incluso porque en su elenco actoral no aparecía ninguna persona con diversidad racial, sexual  o religiosa. Algunos casos recientes son la petición de retirar de las bibliotecas el célebre libro ‘La cabaña del tío Tom’ (de Harriet Beecher Stowe); la decisión de una plataforma de televisión y cine por streaming que ha decidido retirar de su catálogo la obra maestra del Sétimo Arte ‘Lo que el viento se llevó’ o que Marta Kauffman, una de las creadoras de la serie televisiva ‘Friends’, haya tenido que hacer unas declaraciones pidiendo perdón públicamente por la falta de diversidad racial en la popular sitcom (por citar tan solo tres ejemplos).

Tal y como dijo el filósofo español Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana y Borrás (internacionalmente conocido como George Santayana) ‘Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo’, una cita que con el paso del tiempo se ha transformado en la célebre y muy repetida frase ‘El pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla’. Tampoco podemos obviar otra famosa cita (atribuida a Joseph Goebbels) que decía 'Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad' y que es aplicada a todos aquellos que tratan de reinventar la Historia con firmes propósitos políticos.

Amemos la Historia y juzguémosla tal y como ha ocurrido, sin tergiversarla ni añadirle aditivos y, sobre todo, valoremos la importancia de ser equidistantes a la hora de divulgarla y escribir sobre ella, eso nos hará más sabios y, sobre todo, más libres.

 

 

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