"Un imperativo ético": más de 500 docentes firmaron una carta para volver a las clases presenciales

LA NACION
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La agrupación docente Aula Abierta, fundada en cuarentena para promover el regreso a la presencialidad de todos los niveles educativos, publicó el sábado pasado una carta en la que exige al gobierno nacional y a los provinciales la apertura total de las instituciones escolares. El documento llegó esta tarde a las 550 firmas, y según los organizadores de la agrupación, la mayoría de las adhesiones corresponden a profesores y maestros.

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"Si realmente todos los docentes consideramos a la escuela como una institución fundamental y queremos luchar contra la desigualdad y la pobreza, la vuelta a la escuela es un imperativo ético. Es insostenible poder tomar algo en un bar mientras los alumnos no pueden verse en la escuela con sus compañeros", manifiestan los firmantes.

Entre otras cuestiones, la carta subraya los efectos sociales y emocionales que la prolongación de la educación virtual está provocando en los alumnos, -como la desigualdad, los cuadros depresivos y el desánimo-, y afirma que estos pueden ser "irreparables".

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Para Sebastián Katz, profesor de tres escuelas secundarias técnicas de la Capital y miembro de Aula Abierta, las consecuencias del cese de la presencialidad son dramáticas. "Tengo alumnos que no conozco. En una de mis clases, que es de sexto año y turno noche, tengo 13 alumnos, y ninguno se contactó en todo el año. En otra escuela, en donde tengo 25 alumnos, la mitad se conectaba, pero la gran mayoría desapareció a mitad de año", detalla. Según Katz, el abandono escolar durante la cuarentena se debe a dos razones principales: falta de conectividad y desgano. "Algunos me mandan la tarea el fin de semana, que es cuando sus papás no usan la computadora. Esto sucede en la ciudad de Buenos Aires, en barrios de clase media. No me quiero imaginar lo que debe ser en barrios más vulnerables", comenta.

Repartir computadoras para todos los estudiantes y aplazar la vuelta a clases, indica la carta, no sería la mejor solución para aminorar el aumento en la deserción escolar que se está evidenciando en las aulas argentinas desde que se decretó la cuarentena social y obligatoria. "Un docente no puede ser reemplazado por una computadora. Es el docente en la escuela el que observa las particularidades de cada curso y de cada alumno y ahí en ese contexto planifica y corrige", expresa el documento.

A su vez, este argumenta que la evidencia científica y las experiencias de otros países en la reapertura de los colegios demuestran que la vuelta a las aulas es posible en términos epidemiológicos. "La experiencia en el mundo indica que abrir las escuelas no provoca un aumento sensible en la propagación del Covid-19 y en muchos países que han aumentado las restricciones no se han vuelto a cerrar las escuelas. Estas experiencias son muy valiosas porque nos dan la posibilidad de copiar a los países y ciudades que han sido exitosas y mirar con atención a los que han tenido que retroceder para no cometer esos errores", se lee en la carta.

A partir de su experiencia en la vuelta a las clases de los alumnos de quinto año, Javier Troiano, director de la escuela de comercio 28 y uno de los firmantes de la carta, concluye que las clases de los alumnos de último año empezaron demasiado tarde. "Hace dos semanas que estamos recibiendo, con la modalidad burbuja, a los alumnos de último año, pero nos está costando mucho convocarlos. Son muy pocos los que vienen, y eso nos muestra lo mal que les hizo todo este tiempo sin clases", afirma. De los 25 alumnos de último año, el personal docente de la escuela logró que seis acordaran volver a clases presenciales. Pero el primer día que se los convocó no asistió ninguno; el segundo, cuatro, y hoy, uno. "Queremos revertirlo y vamos a hacer todo lo posible para que vuelvan todos", indica Troiano.