Tras el impeachment a Trump, Biden sale de la Casa Blanca e impulsa la agenda demócrata

Rafael Mathus Ruiz
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Joe Biden aborda el Air Force One en las afueras de Washington, en una nueva etapa de su flamante gobierno
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WASHINGTON.- Casi un mes después de haber asumido, Joe Biden se prepara para dar comienzo a su presidencia. Ya sin el lastre que significó para su gobierno el juicio político a Donald Trump, y después de haber dedicado gran parte de sus primeras semanas en la Casa Blanca a deshacer el gobierno de su antecesor a puro decreto, Biden y su equipo comenzarán a desplegar estos días una furiosa ofensiva para apuntalar su agenda legislativa, empezando por el paquete de rescate por casi dos billones de dólares para terminar de doblegar la pandemia del coronavirus.

El primer mes de Biden en la Casa Blanca estuvo opacado por el impeachment a Trump. Los demócratas montaron un juicio “exprés” que terminó en una nueva absolución del magnate luego de apenas cinco días, y sin un solo testigo. El apuro del oficialismo por dar vuelta la página a la transición política más violenta y traumática que se recuerde en Estados Unidos se debió en gran medida a la premura que reina en el gobierno de Biden por apurar su agenda legislativa, frente a la urgencia que impone la crisis desatada por la pandemia.

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Biden viajó hoy a Milwaukee, Wisconsin, su primer viaje oficial en el país como presidente, donde participó en un encuentro con votantes transmitido por CNN en el que insistió en la necesidad de que el Congreso apruebe su “Plan de Rescate”, un paquete de casi dos billones de dólares que ha encontrado resistencia entre los republicanos en el Capitolio. Biden volverá a salir el jueves de la Casa Blanca para visitar una planta de Pfizer en Kalamazoo, Michigan, donde se produce la vacuna contra el coronavirus.

Ambos viajes marcan un cambio de agenda en Washington. Las primeras semanas de Biden en la Casa Blanca estuvieron, en cierta medida, abocadas más al rezago del gobierno de Trump que al propio. Biden firmó decenas de decretos para revertir lo que él mismo llamó “malas políticas”, y su equipo se enfocó en poner a punto la campaña de vacunación. Trump le dejó a Biden dos vacunas gracias al éxito de su Operación Warp Speed y a la celeridad de la agencia regulatoria de medicamentos para aprobar las fórmulas de Pfizer y Moderna.

Pero el nuevo gobierno se quejó de que tuvo que empezar “de cero” con el plan de distribución. Luego de un inicio lento y con dificultades, Estados Unidos ya administra un promedio de 1,5 millones de dosis por día, y Biden ha dicho que la nueva meta es llegar al final del verano boreal con 300 millones de personas inmunizadas, la gran mayoría de la población.

Ya sin políticas trumpistas por deshacer, sin impeachment, y con la campaña de vacunación encarrilada, la Casa Blanca dejó en claro que la prioridad de ahora en más será la agenda legislativa de Biden, comenzando por su plan de rescate.

“Muchos me han preguntado, ¿qué sigue? ¿en qué nos vamos a enfocar ahora? La respuesta es que el presidente va a seguir trabajando en que se apruebe el plan de rescate. Eso está al tope de las prioridades”, dijo la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki.

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Psaki anunció además que el gobierno federal incrementó los envíos de vacunas a los estados un 57 por ciento desde fines de enero a 13,5 millones de dosis semanales, y que se prevé duplicar la cantidad de vacunas que se enviará a las farmacias, de uno a dos millones.

El fin del impeachment a Trump y de la caótica transición pondrán ahora toda la atención en la Casa Blanca de Biden, que imprimió un giro profundo en el estilo de gobierno. Ya no hay anuncios imprevistos en Twitter, y Biden mantiene un nivel de exposición mediático muchísimo más bajo que Trump: ha dado varios discursos, y ha hecho algunas entrevistas quirúrgicas, y todavía no ha ofrecido ninguna conferencia de prensa formal en la sala de prensa de la Casa Blanca.

Una vez que el paquete de rescate esté aprobado y firmado, Biden irá al Congreso a dar su primer discurso como presidente ante ambas cámaras, cumpliendo con una tradición de los presidentes en Estados Unidos. En ese mensaje, se prevé, Biden desplegará sus objetivos legislativos más allá del plan para doblegar la pandemia del coronavirus: aprobar una reforma migratoria, y un plan de infraestructura que ponga mucho énfasis en la transición hacia una economía verde. Ese plan, que Biden bautizó “Reconstruir Mejor”, es una de las columnas vertebrales de su campaña presidencial y una de las principales prioridades del gobierno.