El impacto medioambiental de las máquinas de Islandia para limpiar el aire aún no es claro

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UNA INSTALACIÓN nueva de Climeworks, una compañía de Islandia que hace captura directa del aire, ahora es la planta más importante de su tipo en el mundo. Sin embargo, ha habido dudas sobre su efectividad.

Orca, una nueva planta de energía geotérmica cerca de Reikiavik, Islandia, capturará alrededor de 4,000 toneladas métricas de dióxido de carbono por año. En el proceso, conocido como captura directa de aire, el dióxido de carbono es absorbido de la atmósfera y almacenado subterráneamente, emitiendo aire más limpio como resultado. Dentro de unos años, según calcula Climeworks, el dióxido de carbono se endurecerá y convertirá en piedra.

Según la Agencia Internacional de Energía, las plantas de captura directa de aire mundialmente retiran 9,000 toneladas de dióxido de carbono por año.

Sin embargo, los críticos dicen que la adición de Orca aún podría no ser suficiente. Según los expertos, habrían de retirarse del aire 10,000 millones de toneladas de CO2 al año para que empiecen a revertirse los efectos del cambio climático.

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“Ya hemos fracasado con el clima al grado de que la captura directa de aire es una de las muchas cosas que debemos hacer”, expresó Julio Friedmann, alto investigador del Centro de Política Global en Energía de la Universidad de Columbia. “Ya hemos emitido tantísimos gases de invernadero a un volumen y ritmo tan increíble, que se requiere retirar el CO2 a escalas enormes, así como la reducción de emisiones”.

Climeworks actualmente busca eliminar varios millones de toneladas métricas de dióxido de carbono del aire para 2030.

“Efectivamente, dentro de 30 años necesitamos una empresa mundial que sea el doble de grande que la industria del petróleo y el gas, y eso funciona en reversa”, dijo Friedmann.

Las principales agencias científicas, incluido el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de Naciones Unidas, comentan que incluso si el mundo logra detener la producción de emisiones dañinas, ello aún no sería suficiente para evitar una catástrofe climática. Añaden que necesitamos absorber cantidades enormes de dióxido de carbono del aire y regresarlo bajo suelo, produciendo lo que algunos llaman “emisiones negativas”.

Planta de energía geotérmica cerca de Reikiavik, Islandia. (Foto: Arni Saeberg/Climeworks AG/AP)

Conforme se han acelerado las advertencias urgentes, la tecnología para aspirar el dióxido de carbono del aire ha avanzado. Actualmente, un puñado de compañías opera dichas plantas a una escala comercial, incluida Climeworks, la cual construyó la planta Orca en Islandia, y Carbon Engineering, la cual construyó un tipo diferente de planta de captura directa de aire en Columbia Británica. Y ahora que la tecnología ha sido probada, ambas compañías tienen ambiciones de una expansión importante.

Climeworks construyó su primera planta de captura directa de aire en 2017 en Hinwil, Suiza, que capturó 900 toneladas métricas de dióxido de carbono anualmente, el cual fue vendido a compañías para usarlo en bebidas espumosas y fertilizantes. La compañía construyó otra planta, llamada Arctic Fox, en Islandia ese mismo año; esta capturó hasta 50 toneladas métricas de dióxido de carbono al año que fue inyectado bajo suelo.

Los cálculos varían, pero actualmente cuesta alrededor de 500 a 600 dólares por tonelada el retirar el dióxido de carbono usando la captura directa de aire, dice Colin McCormick, ejecutivo de innovación de Carbon Direct, la cual invierte en proyectos de retiro de carbono y asesora a empresas para que contraten dichos servicios.

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“Esto en verdad está creciendo rápidamente. En realidad, difícilmente veíamos algo como esto antes de hace un par de años”, menciona, refiriéndose a las compañías que invierten en la tecnología. “Hace dos años, Microsoft, Stripe y Shopify en realidad eran los líderes de esto que salieron al frente y dijeron: ‘Queremos conseguir el retirar dióxido de carbono de la atmósfera’”.

Compañías petroleras como Occidental y Exxon han practicado una forma diferente de capturar carbono por décadas. En su mayoría, toman las emisiones de dióxido de carbono de las instalaciones de producción y las inyectan bajo suelo para aflojar más petróleo y gas de entre las rocas.

Algunos cuestionan los beneficios medioambientales de usar el CO2 capturado para producir más combustibles fósiles que serán quemados con el tiempo, produciendo gases de invernadero. Pero Occidental dijo que parte de su meta es hacer productos como combustible para aviación con una menor huella de carbono, ya que, al producir el combustible, también retiran el dióxido de carbono del aire y lo almacenan subterráneamente.

A nivel mundial, las instalaciones industriales que capturan dióxido de carbono en sus operaciones tuvieron una capacidad combinada para capturar 40 millones de toneladas anualmente, el triple de la cantidad en 2010, según la Agencia Internacional de Energía. N

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Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek

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