El impacto de la guerra: el Banco Mundial advierte que la economía global puede sufrir una estanflación al estilo de la década de 1970

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Los altos precios del combustible en Estados Unidos son una combinación de los efectos persistentes de la pandemia de coronavirus, fallas en la cadena de suministro, alta inflación y la invasión de Ucrania por parte de Rusia. (Photo by Chip Somodevilla/Getty Images)
Los altos precios del combustible en Estados Unidos son una combinación de los efectos persistentes de la pandemia de coronavirus, fallas en la cadena de suministro, alta inflación y la invasión de Ucrania por parte de Rusia. (Photo by Chip Somodevilla/Getty Images) - Créditos: @Chip Somodevilla

WASHINGTON.- El último reporte del Banco Mundial, Perspectivas económicas mundiales, prevé un aumento del riesgo de estanflación por una mezcla entre inflación alta y crecimiento bajo que no ocurre hace cuatro décadas, un fenómeno consecuente con la pandemia de coronavirus y exacerbado por la invasión rusa a Ucrania.

La institución con sede en Washington prevé para 2022 un aumento del PBI mundial del 2,9 %, frente al 4,1% pronosticado en enero. Las consecuencias afectarán potencialmente tanto a las economías de ingreso mediano como a las de ingreso bajo. Esta desaceleración se produce después de un repunte sostenido en 2021 (+5,7%) tras la profunda recesión provocada por la pandemia de Covid-19.

Para 2023 y 2024, la tendencia se mantendrá oscilando en ese ritmo, por lo que el banco pronostica un 3% de crecimiento global para los dos años.

La pandemia llevará a un incremento del hambre y la pobreza en los países de América Latina y el Caribe
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“La guerra en Ucrania, los confinamientos en China, los trastornos de la cadena de suministro y el riesgo de estanflación afectan el crecimiento. Para muchos países, será difícil evitar la recesión”, señaló el presidente del Grupo Banco Mundial, David Malpass.

Y agregó: “Los mercados están expectantes, por lo que es urgente fomentar la producción y evitar las restricciones comerciales. Se requieren cambios en las políticas fiscales, monetarias, climáticas y de endeudamiento para contrarrestar la asignación inadecuada de capital y la desigualdad”.

La coyuntura actual se asemeja en varios aspectos a la estanflación de la década de 1970, y se utiliza como modelo para registrar la forma en la que los mercados emergentes y las economías en desarrollo podrían verse afectadas hoy en día.

En este sentido, el informe observa que, si la inflación continúa siendo elevada, se podría repetir el episodio de estanflación anterior traducido en una marcada desaceleración mundial y una crisis financiera en algunos mercados emergentes y economías en desarrollo.

Las economías avanzadas sufrirán una desaceleración drástica de su crecimiento de un 5,1% en 2021 al 2,6% en 2022 - 1,2 puntos porcentuales por debajo de las proyecciones de enero-; entre los mercados emergentes y las economías en desarrollo se pronostica colectivamente un crecimiento de 3,4% este año, comparado con el 6,6% en 2021.

La invasión rusa de Ucrania provocó graves trastornos en el comercio global de energía y trigo, golpeando una economía global que se recuperaba con fuerza de la pandemia de coronavirus. Los precios de las materias primas, ya altos, aumentaron todavía más, amenazando la disponibilidad de alimentos asequibles en los países pobres. “Hay un riesgo grave de desnutrición, de hambre creciente e incluso de hambruna”, advirtió Malpass.

Perspectivas regionales

Para los 19 países europeos que utilizan el euro, el Banco Mundial rebajó el pronóstico a 2,5% este año comparado con 5,4% el año pasado y 4,2% previsto en enero.

La región de Asia Oriental y el Pacífico experimentará una crecimiento desacelerado hasta el 4,4% en 2022, lo que refleja una marcada desaceleración en China. Se prevé que el crecimiento de China baje a un 4,3%, comparado con el 8,1% el año pasado. La política china de Covid cero, que implica cuarentenas draconianas en Shanghái y otras ciudades, ha paralizado la actividad económica. En cuanto a Asia Meridional, se pronostica que el crecimiento alcanzará el 6,8% en 2022 y el 5,8% en 2023, tras un crecimiento robusto del 7,8% en 2021.

Los residentes compran verduras en un mercado húmedo el 17 de mayo de 2022 en Shanghai, China.
Los residentes compran verduras en un mercado húmedo el 17 de mayo de 2022 en Shanghai, China. - Créditos: @China News Service


Los residentes compran verduras en un mercado húmedo el 17 de mayo de 2022 en Shanghai, China. (China News Service/)

El caso de Medio Oriente y el Norte de África es excepcional, al marcar el ritmo más rápido de crecimiento en la región en una década. Las proyecciones arrojan un crecimiento acelerado del 5,3% en 2022, antes de atenuarse hasta el 3,6% el año próximo. Este repunte se debe principalmente al fuerte crecimiento de los exportadores de petróleo y la estabilidad de la situación sanitaria en estos países altamente vacunados.

En el caso de América Latina y el Caribe, el panorama regional advierte un crecimiento regional que se desacelerará marcadamente hasta llegar al 2,5% este año, muy por debajo del repunte posterior a la pandemia del 6,7% en 2021. En el 2023 el crecimiento será aún peor, de solo un 1,9%, y repuntará ligeramente en 2024 a un 2,4%.

“La desaceleración regional refleja el endurecimiento de la situación financiera, el debilitamiento del crecimiento de la demanda externa, la rápida inflación y la gran incertidumbre en materia de políticas en algunos países”, precisó el informe.

Otro informe publicado ayer por la Comisión Económica para América Latina (Cepal) advierte que la región enfrentará una fuerte desaceleración económica, aumentos de la inflación y una lenta recuperación de los mercados laborales, que disparará los niveles de pobreza y pobreza extrema.

La Cepal prevé que 7,8 millones de personas se integren a las 86,4 millones cuya seguridad alimentaria ya corre peligro. La incidencia de la pobreza regional alcanzaría un 33,7% -1,6% más que el valor proyectado para 2021- y la pobreza extrema llegará a un 14,9% -1,1% más que el año pasado-.

El texto destaca que la presente coyuntura “no debe ser vista como un fenómeno aislado pues sus efectos se combinan con los causados por más de un decenio de crisis acumuladas: la crisis financiera internacional, las tensiones económicas entre Estados Unidos y China, y la pandemia”.

Agencias AP y Reuters

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