Iglesias cubanas y masones llaman al Gobierno a oír y no reprimir, en una muestra de mayor audacia

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Gente pasa frente a la Catedral de La Habana, Cuba. 19 de julio de 2021. REUTERS/Alexandre Meneghini

Por Sarah Marsh

LA HABANA, 20 jul (Reuters) - Iglesias y masones de Cuba han salido en defensa de quienes participaron en protestas sin precedentes en la isla, incluida la creación de una línea de ayuda para brindar asesoría legal y espiritual a familiares de detenidos.

Las protestas estallaron el 11 de julio por la escasez de medicamentos y alimentos, cortes de energía, el aumento de contagios por COVID-19 y restricciones a las libertades civiles en el país gobernado por el Partido Comunista.

El Gobierno culpó a contrarrevolucionarios que, dijo, estaban explotando las dificultades causadas por las sanciones estadounidenses de hace décadas.

Desde entonces, cientos de manifestantes, activistas y periodistas han sido detenidos, según grupos de derechos humanos. Autoridades sostienen que están procesando a quienes instigaron "disturbios antipatrióticos" y cometieron actos de vandalismo.

Las declaraciones de la iglesia católica, pero también de otras religiones a favor de la libertad de expresión, son una señal de audacia cada vez mayor tras una expansión de las libertades religiosas en la década de 1990, luego de años de represión.

Las iglesias gozan de mayor autonomía que cualquier otra organización no afiliada al Partido Comunista.

"En medio de las dificultades de las protestas de los últimos días y también como consecuencia (de) las represiones que ha habido, la iglesia quiere pedir por todos los cubanos, por todos", dijo el domingo Dionisio García, arzobispo de Santiago de Cuba, la segunda ciudad más grande de Cuba, en una misa.

El pueblo cubano necesita cambios para sentir esperanza, dijo en la Iglesia de la Virgen de la Caridad del Cobre, la patrona del país donde se estima que el 60% población está bautizada en la religión católica.

Las denominaciones protestantes respaldaron también el derecho de los manifestantes a expresarse. La Iglesia Metodista afirmó en una publicación compartida en redes sociales el sábado: "el hecho de estar en desacuerdo con el sistema político no convierte a una persona en un elemento antisocial o criminal".

Las iglesias instaron a ambas partes a evitar la violencia a favor del diálogo con la conferencia de obispos católicos expresando su preocupación de que la respuesta del Gobierno sea en cambio "inmovilidad" e incluso un "endurecimiento de posiciones".

La Iglesia Católica, en particular, ha jugado un papel en la negociación de la excarcelación de presos políticos y en el fomento de la distensión iniciada en 2014 con el viejo enemigo de la Guerra Fría, Estados Unidos.

Pero críticos del Gobierno, en ocasiones, han acusado a la Iglesia Católica de no hacer lo suficiente para confrontar a las autoridades por el tema de los derechos humanos.

En su discurso semanal el domingo a fieles en la Plaza de San Pedro en el Vaticano, Francisco, el primer Papa latinoamericano, dijo sentirse cerca de las familias que más sufren en estos momentos difíciles.

"Rezo para que el Señor ayude a la nación a construir una sociedad cada vez más justa y fraterna a través de la paz, el diálogo y la solidaridad", señaló.

La Conferencia de Obispos Católicos de Cuba abrió el domingo una línea telefónica de ayuda para detenidos y familiares.

"Esto está enfocado en brindar asesoría para la presentación del hábeas corpus, ayudar a la localización de los detenidos y orientación espiritual y psicológica a familiares", añadió.

Mientras tanto, la Gran Logia Masónica de Cuba, una sociedad secreta, dijo en un comunicado que estaba "preocupada por el uso excesivo de la fuerza" por parte de las autoridades.

El líder masónico José Ramón Viñas fue un paso más allá, escribiendo una carta al presidente Miguel Díaz-Canel en la que acusa al Gobierno de justificar siempre los problemas del país con embargo comercial de Estados Unidos, en lugar de reconocer su propia responsabilidad.

Más tarde escribió en Facebook que había sido citado a una comisaría donde tres funcionarios lo interrogaron sobre la carta.

"Cuando me fui, había una nube de hermanos esperándome, desafiando el toque de queda a punto de comenzar - orgullo masónico (...) ¡gracias, gracias!", apuntó.

(Reporte de Sarah Marsh. Escrito por Nelson Acosta; Editado por Javier López de Lérida)

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