En la Iglesia temen que el Gobierno intente un tratamiento exprés del proyecto del aborto

Mariano De Vedia
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El cardenal Mario Poli y el obispo Oscar Ojea, al frente del rechazo de la Iglesia al proyecto del oficialismo sobre el aborto
Fuente: Archivo

No sorprendió en el Episcopado la decisión del Gobierno de enviar este mes al Congreso el proyecto para legalizar el aborto, con la intención de tratarlo en sesiones extraordinarias.

De alguna manera, los obispos presentían esa posibilidad, al cuestionar hace dos semanas la oportunidad de avanzar con la iniciativa del aborto en medio de la pandemia del coronavirus, la crisis del sistema sanitario y el "humillante crecimiento de la pobreza".

El papa Francisco evitará involucrarse directamente en el debate sobre la legalización del aborto

Por ese andarivel pasarán los argumentos de la Iglesia para oponerse al tratamiento del proyecto de legalización del aborto en el período de sesiones extraordinarias, cuyo envío al Congreso fue confirmado por la secretaria de Legal y Técnica de la Presidencia, Vilma Ibarra. Muchos obispos, según pudo saber LA NACION,temen que el Gobierno procure avanzar con un tratamiento exprés para evitar el desgaste de un debate prolongado.

"En este tiempo, cuando el ánimo de los argentinos se sobrepone a situaciones extremas con paciencia, ingenio y esperanza -aún ante la pérdida de seres queridos en las familias-; cuando padecemos el humillante aumento en la cantidad de hogares cada vez más pobres; en un año escolar que dejó al margen a una gran cantidad de alumnos y puso en evidencia la desigualdad de recursos y medios; cuando los heroicos agentes sanitarios agotados por el esfuerzo sobrehumano nos piden a gritos que cuidemos la vida; el sentido común -que abunda en el pueblo sencillo- nos revela que no hay lugar para pensar en proyectos legislativos que contradicen el discurso que dice cuidar a todos los argentinos como prioridad", dijeron los obispos el 22 de octubre pasado, en una declaración firmada por la comisión ejecutiva del Episcopado, que preside el obispo Oscar Ojea.

Los obispos expresaron en ese documento su preocupación por "todo cuanto pueda alejarnos del compromiso por la unidad a favor del bien común o que pueda acrecentar la brecha que nos divide".

No se descarta que en distintas diócesis, los obispos hagan conocer expresamente el rechazo de la Iglesia a los diputados y senadores de sus distritos. Ante las restricciones por el distanciamiento social, es difícil pensar en una convocatoria como la realizada por los obispos en julio de 2018, en ocasión del debate parlamentario anterior sobre el aborto, cuando convocaron a una multitudinaria misa, en defensa de las dos vidas, en la Basílica de Luján.

En tanto, el consejo directivo de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas (Aciera) se reunirá hoy y es muy probable que analice la posición de los cultos de esa confesión frente a la iniciativa del Gobierno. Desde el Vaticano, el papa Francisco evitará involucrarse directamente en el debate y delegará el rechazo en los obispos.

Además, distintas organizaciones próvida, identificadas con la "ola celeste", fueron recibidas la semana pasada por el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, y le pidieron "priorizar la salud en medio de la crisis y no ceder ante la presión de sectores radicales que representan a la industria del aborto".