Iglesia colombiana busca beatificación de cura

BOGOTA, Colombia (AP) — La Iglesia Católica inició el proceso para tratar de llevar a los altares a un sacerdote colombiano muerto hace 20 años que se hizo célebre por construir casas para los pobres y por su relación con el narcotraficante Pablo Escobar.

El cardenal colombiano Rubén Salazar explicó en entrevista telefónica con The Associated Press que la idea de que el sacerdote Rafael García-Herreros eventualmente sea primero beatificado y luego canonizado "fue una decisión que se ha tomado en la asamblea plenaria de los obispos de Colombia, la semana pasada, a petición de la comunidad eudista" a la que pertenecía el religioso.

"Todos los obispos, unánimemente, hemos dado esa aprobación para que se continúe con todo el proceso que eventualmente llevará a una beatificación y luego a una canonización", agregó el Purpurado.

El cardenal no precisó cuándo se podría presentar la documentación en el Vaticano. Informó que en Colombia existen al menos siete beatos. La primera santa colombiana, la madre Laura Montoya, será canonizada el próximo 12 de mayo en Roma.

En su pasado, sin embargo, está una controversial relación con el capo del narcotráfico Pablo Escobar, jefe del cartel de Medellín, muerto por la Policía en diciembre de 1993.

El cardenal dijo que ser santo no significaba no haber cometido errores y que en el caso de García-Herreros su relación con Escobar --que se inició por los programas de televisión del sacerdote y allí hizo invitaciones públicas al narco y más tarde se reunió con él para que se entregara-- fueron para convencer al barón de las drogas de detener sus actos de violencia y someterse a la justicia.

El periodista y columnista Antonio Caballero dijo en diálogo telefónico que "la Iglesia canoniza a quien le parece, canoniza a quienes considera han sido útiles para la Iglesia, (pero) no veo mucho en que fuera (útil) el padre García-Herreros. "La Iglesia ha canonizado a criminales, luego no veo por qué no va a canonizar al amigo de un criminal".

El padre Rafael García-Herreros Unda nació el 17 de enero de 1909 en la ciudad de Cúcuta, departamento de Norte de Santander y a unos 410 kilómetros al noreste de Bogotá. En 1934 fue ordenado sacerdote y en 1957 entregó la primera casa en el barrio El Minuto de Dios, en el occidente de la capital colombiana.

Hoy, casi 56 años después, la obra del padre García-Herreros ha entregado a los pobres unas 67.000 casas para estrenar y unas 40.000 remodeladas, aseguró a la AP el sacerdote Diego Jaramillo, actual presidente de la Organización El Minuto de Dios, o como García-Herreros llamó el barrio bogotano que lo hizo famoso.

La idea de El Minuto de Dios nació de un programa televisivo en el que, en 60 segundos, García-Herreros transmitía mensajes con alto sentido religioso y espiritual.

El dinero era recaudado por García-Herreros con fondos conseguidos, por ejemplo, a través de un evento llamado el "Banquete del millón", en el que desde 1961, encabezados por el presidente colombiano de turno, los más pudientes del país pagaban un millón de pesos --unos 562 dólares de hoy-- por tomar una taza de caldo y un pan que eran servidos por reinas de belleza.

La vida del padre García-Herreros fue retratada en una de las obras cumbre del escritor Gabriel García Márquez, "Noticia de un secuestro", en la que el Nobel de Literatura de 1982 narró la historia de varios periodistas y personalidades que fueron secuestrados por orden del capo Pablo Escobar.

"El padre era una de las caras más conocidas del país desde enero de 1955, cuando se inició el programa en el canal 7 de la Televisora Nacional... Se distinguía por su estilo directo y a veces brutal, y hablaba con sus ojos de águila fijos en el espectador", escribió García Márquez en su obra de 1996.

El 18 de abril de 1991, García-Herreros sorprendió al país y al mundo con este mensaje desde la televisión a Escobar: "Me han dicho que quiere entregarse... ¿Qué debo hacer?... ¿deberé hacerlo? ¿Me rechazarán si lo hago? ¿Me rechazarán en Colombia? Si lo hago: ¿se formará una balacera cuando yo vaya con ellos? ¿Caeré con ellos en esta aventura?".

Días después García-Herreros se reunió con Escobar y lo convenció de que se sometiera a la justicia. Según García Márquez, cuando se vieron por primera vez el cura católico le dijo: "Pablo, vengo a que arreglemos esta vaina".

De la mano de García-Herreros, Escobar se entregó a las autoridades el 19 de junio de 1991. Se fugó un año después y en diciembre de 1993 fue muerto por la Policía en Medellín, la segunda ciudad del.

La noticia del inicio del camino a los altares de García-Herreros fue recibida con complacencia en el barrio que él fundó, El Minuto de Dios, oeste de Bogotá.

María Crespo, un ama de casa, recordó que García-Herreros "como un santo, un hombre muy bueno y muy humanitario". Para Duván Díaz, comerciante, el padre merece estar en los altares "porque fue muy bueno e hizo muchas obras por los pobres. Todavía nadie lo ha podido reemplazar".

"Fue una gran persona", dijo Tulio Cano, dueño de una cafetería en El Minuto de Dios. "Ayudó mucho a la gente humilde".

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